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Full text of "Revista javeriana"

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CZD 


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CZ] 


estrepo 


Julio Aristízábal 


Bernardo Acevedo 


Orientaciones 

Tres universos ...... 

Hombres que influye 

Federico Ozanam, universitario y apóstol. 

Andrés Santn Echeverri 

Problemas sociales 

¿Por qué algunas Compañías no tienen problemas sociales? 

Julio Samper 

Hallazgos bíblicos 

Manuscritos hebraicos del Mar Muerto 

Del campo lingüístico 

Notas sobre la lengua china .... 

Figuras de Hispano-América 

Dos apóstoles de los Ejercicios Espirituales . . Antonio Aznar 

Historia 

El P. Medrano y su «Descripción del Nuevo Reino de Granada**. 

Juan Manuel Pacheco 

Glosas 

A propósito de un congreso. Diego Pacheco 

Revista de libros 

Literatura, Arte, Biografía, Ciencias, Sociología. 

Libros colombianos. j 

El mes '• i 

Vida nacional, internacional, acíñinistrativa, política, religiosa 
y social, cultural; económica. 


S U M 



REVISTA CATOLICA DE jCULTURA GENERAL 

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PABLO EMILIO NIÑO H, 



Hombres que influyen: Federico Ozanam, universitario apóstol ...... 

Andrés Sanín Echeverri 134 


Problemas sociales: ¿Por qué algunas compañías no tienen problemas 

sociales?.. Julio Samper 136 

Hallazgos bíblicos: Manuscritos hebraicos del Mar Muerto. 

Julio Aristizábal 141 

Del campo lingüístico: Notas sobre la lengua china. Bernardo Acevedo 148 

Figuras de Hispano-América: Dos apóstoles de los Ejercicios Espiri¬ 
tuales. Antonio Aznar 162 

Historia: El P. Alonso Medrano y su «Descripción del Nuevo Reino de 

Granada». Juan Manuel Pacheco 174 

Glosas: A propósito de un congreso. Diego Pacheco 184 

Revista de libros: Arte, biografía, ciencias, sociología. Libros colombianos 189 


El mes: Vida nacional, internacional, administrativa y política, religiosa y . 
social cultural, económica. (58) 



LA REVISTA SE PUBLICA TODOS LOS MESES, 
MENOS EN DICIEMBRE Y ENERO 

Suscripción anual para Colombia . $ 8,00 

Suscripción anual para el Exterior ... $ U, S, 5,00 































Vida Nacional 

(Del 16 de julio ai 15 de agosto de 1953) 

SUMARIO 

/—Internacional —Declaraciones del canciller. El caso de Haya de la Torre sin 
solución. Venezuela se retira de la Flota Grancolombiana. El ministro venezolano 
Otáñez en Bogotá. Visita del vicepresidente del Banco internacional de recons¬ 
trucción y fomento. 

//—Política y administrativa —Alocución presidencial del 20 de julio. El pre¬ 
sidente en el Valle, Boyacá y Antioquia. Manifiesto de Laureano Gómez y la 
respuesta del presidente Rojas Pinilla. Declaraciones de Urdaneta Arbeláez. El 
receso de los partidos. 

III — Económica —Cuota de rehabilitación y fomento. Los precios del café. 
Ensanche del instituto de fomento algodonero. La convención de ingenieros. 

IV — Religiosa y social —Llegada del nuevo Nuncio. Mons. Rubio Díaz. Con¬ 
greso Eucarístico de Sincelejo. Social: Instituto de colonización, comisión de se¬ 
guridad campesina. Muerte de Serrano Blanco. 

V — Cultural —Radio Sutatenza. Premio Vergara y Vergara. Arte. 

I - POLITICA INTERNACIONAL 


Declaraciones del canciller Sourdís 

En un reportaje concedido a Semana 
(VIII, 1) - expuso el ministro de rela¬ 
ciones exteriores, Evaristo Sourdís, al¬ 
gunos aspectos de la política interna¬ 
cional de Colombia. 

Preguntado por los puntos básicos, 
históricamente, de la política internacio¬ 
nal colombiana, respondió: 

Puedo decir que sus aspectos peculiares 
más importantes son la solidaridad continen¬ 
tal, que tiene su origen precisamente en el 
congreso de Panamá, la decisión colombiana 
de no reconocer las conquistas territoriales 
realizadas por medio de la fuerza; el pensa¬ 
miento expresado a lo largo de todas las con¬ 
ferencias interamericanas para que el prin¬ 
cipio de la no intervención en los negocios 
internos de los otros países se consagrara co¬ 
mo norma esencial de derecho americano; 
la no revisión de los tratados internaciona¬ 
les, que nuestra cancillería ha considerado 
como indispensable para mantener la esta¬ 
bilidad jurídica del continente. En el des¬ 
envolvimiento de las relaciones internacio¬ 
nales de la postguerra ha sido muy valiosa 
nuestra contribución a la defensa del siste¬ 
ma regional que se vio inicialmente amena¬ 
zado, y así fue como nuestra delegación lu¬ 
chó en Chapultepec para que quedara inclui¬ 
do en el proyecto de la Carta de las Nacio¬ 
nes Unidas que se iba a discutir en San 
Francisco, como en efecto quedó. Una de 


las batallas que mayor trascendencia han 
tenido para la paz universal fue la librada 
por nuestra delegación en San Francisco 
para que quedara consignado el sistema de 
la legítima defensa colectiva, contra el cual 
se oponían particularmente los países euro¬ 
peos, y que hoy ha permitido la firma de 
pactos de tanta importancia como el del 
Atlántico Norte, que de otra manera no 
hubiera podido funcionar por haber operado 
indiscutiblemente el veto de la Unión So¬ 
viética. La contribución colombiana al Pacto 
de Asistencia Recíproca de Río de Janeiro 
fue decisiva para que en torno de él se 
llegara a un entendimiento entre los países 
de América. Es dicho pacto instrumento 
preciso que ha alejado de América toda po¬ 
sibilidad de conflicto, bien sea él de origen 
extracontinental o entre países signatarios. 
Sin embargo, considero indispensable que por 
medio de los organismos autorizados del 
sistema continental se llegue a una interpre¬ 
tación definitiva del artículo sexto de dicho 
pacto, en el sentido de que el órgano de 
consulta se debe reunir en cualquier caso 
en que exista «un hecho o situación que 
pueda poner en peligro la paz de América» 
con el objeto de evitar la interpretación arti¬ 
ficiosa de que tal órgano sólo opera en caso 
de agresión que ponga en peligro la inviola¬ 
bilidad o la integridad o la soberanía de un 
Estado americano. 

Sobre el acuerdo comercial con los 
Estados Unidos, manifestó el canciller 
que no había sido ratificado por ningu- 


( 58 ) 


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REPRESEIITAnTES 

















na de las dos partes, por temor de que 
la reforma constitucional, que se pla¬ 
neaba en Colombia, invalidara en algu¬ 
na forma su contenido o creara con¬ 
flictos entre su texto y la nueva cons¬ 
titución. 

Después de la guerra, dijo más ade¬ 
lante, se han firmado convenios comer¬ 
ciales con Alemania, Dinamarca, Es¬ 
paña, Finlandia, Francia, Gran Bretaña, 
Italia y Suecia. Estos países han garan¬ 
tizado la compra de café colombiano 
por valor de US. $ 58.450.000. 

—¿Hay nuevos pactos internacionales en 
preparación? 

—Actualmente están pendientes de es¬ 
tudio en la cancillería muchos convenios 
importantes. Entre ellos le menciono las 
convenciones sobre extranjería y sobre asis¬ 
tencia judicial, con Francia; el convenio 
consular, también con Francia; el convenio 
de aviación con el Brasil; el convenio de 
aviación con los Estados Unidos de América, 
‘demorado a causa de su complejidad; tra¬ 
tados de amistad, comercio y navegación 
con España, Alemania, Uruguay y Francia; 
convenios sobre intercambios de mercancías 
con Bélgica, los Países Bajos, Austria y 
Uruguay. Se estudia la prórroga del conve¬ 
nio sobre intercambio de mercancías con 
Francia. Se ha anunciado igualmente la 
próxima visita a Bogotá de una misión co¬ 
mercial argentina, de una misión de Bir¬ 
mania y de una nueva misión japonesa. 

Comisión asesora del ministerio 
de relaciones exteriores 

Por decreto del presidente de la re¬ 
pública, fechado el 26 de junio, fue crea¬ 
da la comisión asesora del ministerio 
de relaciones exteriores. Son sus funcio¬ 
nes: 1) estudiar los asuntos de política 
exterior que le consulte el ministerio, 
2) colaborar en la gestión de tratados 
y acuerdos internacionales, 3) actuar 
como comisión nacional para la codi¬ 
ficación del derecho internacional y 
4) estudiar los estatutos y reglamentos 
sobre cuestiones internacionales y ser¬ 
vicio exterior y los programas y tema¬ 
rios de conferencias y congresos inter¬ 
nacionales (E. VII, 30). 


Fueron nombrados miembros de esta 
comisión los doctores Carlos Arango 
Vélez, Eliseo Arango, José Gabriel de 
la Vega, Luis López de Mesa, Antonio 
Rocha y Alberto Zuleta Angel. 

El caso Haya de la Torre 

En nuestra crónica anterior (n. 197, 
págs. (36)-(37)) dimos cuenta de la 
nota enviada por el canciller colombia¬ 
no al ministro de relaciones exteriores 
y culto del Perú, Ricardo Rivera Schrei- 
ber, sobre el asilo dado, hace cerca de 
un lustro, al líder aprista Víctor Raúl 
Haya de la Torre, por la embajada co¬ 
lombiana de Lima. 

En su respuesta el canciller peruano 
se muestra en desacuerdo con la nota 
de Colombia. El asunto, dice, debe con¬ 
templarse a la luz de las sentencias da¬ 
das por la Corte internacional de jus¬ 
ticia el 20 de diciembre de 1950 y 13 
de junio de 1951. No existe ninguna de¬ 
cisión de la Corte que obligue a con¬ 
cluir la cuestión dentro del marco ex¬ 
clusivo que pretende el gobierno colom¬ 
biano, ni de las sentencias se deriva 
obligación alguna para el Perú. «En 
cambio las decisiones de la Corte im¬ 
ponen claramente a Colombia la obli¬ 
gación de poner fin al asilo ilegalmente 
otorgado, que debió cesar una vez pro¬ 
nunciada la primera sentencia, según lo 
declarado por la Corte en la segunda 
sentencia de 1951. Cabe imaginar que 
el gobierno del Perú, dando muestras 
de amistad y deferencia a Colombia, y 
siguiendo su invariable política de que 
el incidente y el desacuerdo producidos 
por el asilo, no afectan en modo alguno 
las buenas relaciones que existen y han 
existido entre ambos países, dejó a Co¬ 
lombia enteramente la elección de los 
medios que ella considere conducentes 
al cumplimiento de la obligación que 
a ella solo incumbe» (C. T., VII, 20), 

Estos conceptos fueron ratificados 
por el presidente del Perú, general Ma¬ 
nuel Odría, en su mensaje al congreso 
peruano (S. VII, 30; T. VII, 39). 


JARABE DE GUALANDAY (Producto J. G. B.). 


( 60 ) 

























Preguntado el canciller Sourdís sobre 
este conflicto, respondió: 

—Una reciente nota suscrita por mí y 
dirigida al canciller peruano resume el pen¬ 
samiento oficial de Colombia sobre el asilo 
del señor Haya de la Torre en nuestra em¬ 
bajada en Lima. No puedo contestar su 
pregunta en lo que se relaciona con even¬ 
tuales iniciativas que, de surgir, pertenece¬ 
rían a la categoría de los asuntos someti¬ 
dos a la reserva diplomática. Desde luégo, 
el gobierno nacional dará todos los pasos 
que sean necesarios, agotará todos los re¬ 
cursos encaminados a buscar en este asunto 
una solución satisfactoria para las dos par¬ 
tes. Por lo demás, como lo ha dicho el se¬ 
ñor presidente de la república, este proble¬ 
ma del asilo no es de Colombia sino de 
América. Es América la que tiene que de¬ 
finir si deja perecer o burlar esta humani¬ 
taria conquista, tan entrañablemente vincu¬ 
lada a la evolución histórica de su derecho 
y a la práctica de sus costumbres cristianas. 
Colombia sólo ha hecho con el señor Haya 
de la Torre lo que tenía que hacer y lo que 
seguirá haciendo, esto es, dar asilo a un 
perseguido político, sin reparar en su ideo¬ 
logía, y más aún, sin detenerse a examinar 
siquiera si sus convicciones coinciden con 
la inclinación política del gobierno nacional. 
Por esta razón la posición colombiana re¬ 
sulta en este caso intachable para la opinión 
pública universal (Sem. VIII, 1). 

Flota Gran Colombiana 

En el seno de la empresa de navega¬ 
ción comercial, Flota Gran Colombiana, 
sostenida por accionistas de Colombia, 
Venezuela y Ecuador, surgieron, a prin¬ 
cipios de este año,' algunas fricciones 
debidas a que Venezuela reclamaba una 
revisión en el nombramiento y en las 
facultades del gerente general y pedía 
el cambio de nombre de la flota: Boli- 
variana en lugar de Grancolombiana. 

Para solucionar estos problemas e 
impedir ulteriores conflictos, losi tres 
países convinieron amistosamente en 
que Venezuela se retiraría de la empre¬ 
sa, pues cuenta ya con flota propia, y 
sus acciones serían compradas por Co¬ 
lombia y Ecuador. La Flota Grancolom¬ 
biana vendería a Venezuela los buques 
que operan bajo bandera venezolana, 
por su valor en el momento de la en¬ 
trega, y transferiría a los accionistas 
venezolanos la cartera de su seccional 
venezolana y los derechos proporcionales 


sobre muelles, oficinas, etc. en Nueva 
York. 

«A esta solución, se dice en el comu¬ 
nicado conjunto de las tres cancillerías, 
se llegó gracias al espíritu de compren¬ 
sión y entendimiento con que los accio¬ 
nistas de los tres países analizaron las 
circunstancias y los problemas confron¬ 
tados por cada uno de ellos y a la ma¬ 
nera tan cordial y sincera como se ha 
venido adelantando el estudio de los 
mismos» (S. T., VII, 25). 

En virtud de este convenio serán en¬ 
tregados a Venezuela siete barcos, a 
saber. República de Venezuela, Ciudad 
de Caracas, Río Orinoco, Ciudad de 
Maracaibo, Ciudad de Barquisimeto, 
Ciudad de Valencia, y Ciudad de Cu- 
maná, próximo a ser entregado a la 
Flota. La Flota Grancolombiana con¬ 
tinuará operando con 12 unidades, que 
tienen un tonelaje total de 50.947 to¬ 
neladas, todas ellas de propiedad de la 
empresa (T. VII, 25). 

El canciller Otáñez 

El 2 de agosto llegó a Bogotá, acom¬ 
pañado de su esposa y de varios desta¬ 
cados funcionarios venezolanos, el can¬ 
ciller de Venezuela, Aureliano Otáñez. 
Venía en visita de amistad. 

Al ser interrogado por los periodistas 
sobre el modo con que recibió Vene¬ 
zuela la solución al problema de la Flota 
Grancolombiana, respondió: 

«Esa sensación es muy buena, en el 
sentido de que el pueblo venezolano ha 
comprendido el sentido del acuerdo, que 
tiende a mantener las relaciones cor¬ 
diales por encima de otros intereses. En 
el funcionamiento de la Flota se habían 
creado condiciones que, así se entendió, 
producían fricciones y era necesario evi¬ 
tarlas» (S. VIII, 3). 

En el banquete que el presidente de 
Colombia, teniente general Gustavo Ro¬ 
jas Pinilla, ofreció en honor del minis¬ 
tro Otáñez, dijo el mandatario colom¬ 
biano: 

A través de la historia, Colombia y Ve¬ 
nezuela han sentido este vínculo que las ata 
indisolublemente, y la misión de los hombres 







de ayer, de hoy y de mañana, no puede ser 
otra que la de alimentar ese sentimiento 
fraternal en beneficio de los dos países y 
de toda^América. Nada hay que pueda dis¬ 
tanciarnos, porque todo nos une en el pa¬ 
sado glorioso, en el culto de unos mismos 
ideales y en la ambición de un futuro mejoi 
para nuestros pueblos, al cual podemos con¬ 
tribuir conjuntamente. Por parte de mi go¬ 
bierno, como lo ha sido por parte de los 
gobiernos anteriores, no habrá jamás ini¬ 
ciativa material o espiritual de Venezuela 
que no encuentre la más amplia colaboración 
y respaldo, convencido como estoy de que 
en esta forma estamos interpretando los 
mejores deseos de nuestro pueblo. Las fron¬ 
teras que nos hemos trazado, no son sino 
accidentes geográficos dentro de aquella vas¬ 
ta comunidad espiritual- que no las admite, 
porque es una e indivisible. 

Nuevos embajadores 

Han sido designados embajadores, de 
Canadá, Carlos Martínez Aparicio, di¬ 
rector del diario La Prensa; de Santo 
Domingo, el general Miguel Sanjuán; y 
de Portugal, Eduardo Rodríguez Cas¬ 
tillo. 

El 3 de agosto presentó credenciales 
ante el presidente de los Estados Unidos, 


general Eisenhower, el nuevo embajador 
de Colombia, Eduardo Zuleta Angel. 

Visitante 

En los primeros días de agosto se en¬ 
contraba en el país, el vicepresidente del 
Banco internacional de reconstrucción 
y fomento de los Estados Unidos, Ro- 
bert L. Garner. El objeto de su visita 
fue el conferenciar con los miembros 
del actual gobierno sobre las relaciones 
de éste con el Banco internacional. Co¬ 
lombia, declaró, es el país que ha cola ¬ 
borado más estrechamente con el Ban¬ 
co, y por el que el Banco ha hecho ma¬ 
yores esfuerzos, si se tiene en cuenta la 
población del país. Hasta la fecha han 
sido otorgados a Colombia 55 millones 
de dólares. La fructuosa colaboración 
entre Colombia y el Banco continuará 
como en el pasado. Colombia, agregó, 
tiene muchas ramas por desarrollar pa¬ 
ra las exportaciones, y probablemente 
es el país con las posibilidades más 
óptimas en Suramérica. Los precios ac¬ 
tuales del café son una excelente opor¬ 
tunidad para intensificar esos nuevos 
renglones de exportación (T. VIH, 4). 


II - POLITICA Y ADMINISTRATIVA 


Alocución presidencial 

Con motivo de las fiestas nacionales, 
dirigió el presidente de la nación, te¬ 
niente general Gustavo Rojas Pinilla, 
el 20 de julio, una alocución a todo el 
país. 

«Consolidado gloriosamente, comenzó 
diciendo, con el amparo de la Divina 
Providencia, el movimiento cristiano 
nacionalista del 13 de junio, me dirijo a 
vosotros con gratitud y con afecto en 
nombre de la Patria, invocando la pro¬ 
tección de Dios y la excelsitud de nues¬ 
tros próceros, hoy 20 de julio, aniver¬ 
sario de nuestra independencia». 

De acuerdo con la ilusión del Li¬ 
bertador agonizante, prosiguió, las fuer¬ 


zas armadas, que llevan con honor y 
orgullo la dirección de los destinos pú- 
blicos, serán los incansables campane¬ 
ros de la unión: unión de los partidos, 
unión de los hombres de buena volun¬ 
tad, unión de todas las fuerzas vivas 
de la nación, unión sagrada en torno 
de la Patria. El desenfreno de la pasión 
partidista no volverá a causar los es¬ 
tragos que ha causado a Colombia. 

Si a la terminación del mandato que las 
fuerzas armadas han recibido de la Di¬ 
vina Providencia, con el respaldo entusiasta 
y espontáneo de la opinión pública, se ha 
conseguido grabar de manera imborrable en 
la conciencia ciudadana que las luchas po¬ 
líticas deben adelantarse pensando solamen¬ 
te en Dios y en la patria, dejando a un lado 


Para granos, forúnculos, bubones, recuerde Jarabe de Gualanday 


( 63 ) 





las mezquinas ambiciones humanas, volve¬ 
remos tranquilos a nuestros cuarteles des¬ 
pués de haber dado ejemplo y demostrado 
a la nación, que es fácil gobernar cuando 
el único compromiso es servirla, dar ga¬ 
rantías sin discriminación de clases y res¬ 
petar tan sólo los privilegios que provienen 
del estricto cumplimiento de los deberes 
ciudadanos. 

Nuestra máxima aspiración es entregar 
el gobierno al ciudadano que señale la libre 
y soberana voluntad de los electores con la 
patria unida, sin heridas abiertas, olvidados 
los resentimientos, enjugadas las lágrimas, 
y con el pueblo gritando y jubiloso como 
lo escuchamos el 13 de junio en toda la 
república». 

El presidente en el Valle, 

Boyacá y Antioquiá 

El presidente de la república, teniente 
general Gustavo Rojas Pinilla, ha visi¬ 
tado varias importantes ciudades del 
país, y en todas ellas ha sido recibido 
con caudalosas manifestaciones. Cali re¬ 
cibió su visita el 25 de julio. El gober¬ 
nador del departamento, Diego Garcés 
Giraldo, le dio la bienvenida. El presi¬ 
dente inició su contestación recordando 
los dramáticos momentos del 9 de abril 
en que «defendí, dijo, vuestras vidas, y 
haciendas, luché infatigable por la se¬ 
guridad de los hogares y garanticé ju¬ 
biloso el futuro de la Patria». Explicó 
luégo el sentido del movimiento del 13 
de junio, que no fue «una ruptura de 
la legalidad sino el regreso ál espíritu 
mismo de la ley». En el orden político, 
declaró, aspira el gobierno a terminar 
con los desenfrenos partidistas y a plan¬ 
tear en un terreno nuevo y cristiano la 
lucha de los partidos. En materias ad¬ 
ministrativas exige el gobierno a todos 
sus funcionarios probidad y honradez. 
La oficina de observancia administrati¬ 
va, creada recientemente, tendrá la la¬ 
bor de la fiscalización moral. Dentro de 
sus planes técnicos el gobierno impulsa¬ 
rá el aprovechamiento de las riquezas 
del país, y se pondrá especial empeño 
en la conquista de los territorios desha¬ 
bitados de la patria; prestará además 
el gobierno toda la atención al ramo 
industrial y favorecerá la iniciativa pri¬ 
vada. En Cali, anunció finalmente, se 
construirá un aeropuerto que asegure a 


la ciudad un sitio de primer orden en 
la actividad aérea internacional. (C. 
VII, 26). 

Diversos actos sociales y audiencias 
llenaron las jornadas del presidente en 
Cali. 

El 6 de agosto viajó a Boyacá. En 
Tunja le dio el saludo de bienvenida el 
doctor Alfonso Tarazona, gobernador 
del departamento. El presidente en su 
discurso tuvo frases de elogio para su 
tierra natal y prometió trabajar por el 
engrandecimiento de su departamento. 
Al día siguiente, aniversario de la ba¬ 
talla de Boyacá, en el histórico puente, 
evocó el presidente las hazañas de los 
libertadores. Los actos se iniciaron con 
el descubrimiento de una placa al Li¬ 
bertador ofrecida por el gobierno de 
Bolivia. Durante las ceremonias fueron 
condecorados con la Cruz de Boyacá 
monseñor Angel María Ocampo, obispo 
de Tunja, monseñor Tulio Botero Sa- 
lazar, obispo de Zipaquirá, el presbítero 
José Joaquín Salcedo, iniciador de las 
escuelas radiofónicas, el P. Alfonso Gar¬ 
cía, S. J., ausente por enfermedad, y 
el subteniente Héctor Botero Tobón 
(C. VIH, 8). 

Medellín tributó al jefe de la nación 
un imponente recibimiento el 15 de 
agosto. En la plaza de Cisneros, después 
de escuchar el saludo del gobernador 
del departamento, coronel Pioquinto 
Rengifo, se dirigió el presidente a la 
muchedumbre para hacer el elogio de 
la raza antioqueña y exponer algunos 
de los proyectos oficiales. 

Hay que procurar, dijo, una solución 
adecuada de los problemas sociales, me¬ 
diante una estrecha colaboración entre 
la iniciativa privada y el gobierno. Exis¬ 
te un intervencionismo oficial que na¬ 
die se atrevería a discutir y es el estí¬ 
mulo a la iniciativa privada, y en este 
sentido están orientados los programas 
del gobierno. Es necesario para el pro¬ 
greso del país proteger el capital, que 
crea riqueza y es fuente de trabajo, y 
a la vez mejorar el estándar de vida 
para el pueblo. En política tributaria 
no habrá recargos que no respondan a 
la más rigurosa técnica y a las condi- 


( 46 ) 






ciones del país. El gobierno está aseso¬ 
rado en esto por la comisión de exmi¬ 
nistros de hacienda que acaba de nom¬ 
brar. Por último se refirió a la violencia 
fratricida que avergonzaba a Colombia, 
y al porvenir de convivencia nacional 
que ahora se abre. 

En el estadio Atanasio Girardot se 
efectuó, en honor del señor presidente, 
un desfile militar. Durante él fueron 
condecorados con la Cruz de Boyacá 
el presbítero Pablo Galindo, capellán 
general del ejército, y el doctor Pablo 
Tobón Uribe. Varios oficiales recibieron 
la condecoración militar general José 
María Córdoba. 

Visitó además el presidente las po¬ 
blaciones de Envigado, La Ceja y Rio- 
negro. En La Ceja inauguró una ex¬ 
posición de ganado Holstein, y pronun¬ 
ció un notable discurso, del cual son 
estos párrafos: 

Como militar no presumo de ideólogo ni 
de humanista, pero desde la más temprana 
juventud he sabido defender las ideas de Bo¬ 
lívar, esencialmente adecuadas a la índole 
de nuestro pueblo, y la religión católica, co¬ 
mo norma de disciplina individual y como 
base para el gobierno de los pueblos. Siem¬ 
pre que las ideas religiosas declinan, los 
pueblos regresan a la barbarie. Igualmente 
creo en los sabios principios de la Constitu¬ 
ción del 86, con la cual han gobernado ya 
ambos partidos y que es monumento impe¬ 
recedero de sabiduría política. También ad¬ 
mito el influjo preponderante de la Divina 
Providencia en los acontecimientos humanos 
y esta verdad la confirma la imponderable 
tarea que están realizando las Fuerzas Ar¬ 
madas para salvar al país. Más de una vez 
hemos podido juzgar, que nos hallábamos 
en la orilla de un insondable vórtice y cuan¬ 
do ya oíamos el sordo y aterrador trueno del 
abismo y sentíamos el helado marco de la 
mortal caída, una ráfaga providente, de don¬ 
de menos podía presumirse, vino a salvarnos 
de la perdición que parecía inevitable. 

Hablando de la redención del cam- 
pesinato, declaró: 

Es preciso cumplirle al campo una anti¬ 


gua y siempre aplazada cita de honor. Es 
imperioso que la soledad y el desvalimiento 
campesinos, dejen de ser el laboratorio ex¬ 
perimental de los profesionales de la con¬ 
fusión y la rencilla, para integrarlo en el 
cuerpo generoso de la patria, que es la que 
dicta el estatuto de redención de los humil¬ 
des y debe proveer todos los órdenes de su 
mejoramiento. Es impositivo, en fin, que 
cese la vigencia literaria de las promesas, 
para abrir las puertas al empuje procesio¬ 
nal de las realidades manifiestas no como 
fruto de cálculo demagógico, sino como un 
deber elemental de justicia. El gobierno que 
presido, me complazco en anunciarlo, está 
trazando los lineamientos básicos de una 
política campesina... 


Homenaje al presidente 

En el hotel Tequendama, de Bogotá, 
se ofreció al presidente teniente general 
Gustavo Rojas Pinilla, un homenaje en^ 
el que participaron prestantes figuras 
de ambos partidos. Los discursos de 
ofrecimiento fueron pronunciados por 
los doctores Guillermo León Valencia y 
Darío Echandía. El discurso del señor 
presidente terminó con estas palabras: 

Caballeros y amigos: Este acto debe 
quedar como un hito en la historia de Co¬ 
lombia, no por el modesto ciudadano que 
le sirve de símbolo transitorio sino porque 
están congregados por primera vez, después 
de varios años, los más notables conducto¬ 
res de ambos partidos políticos para ofre¬ 
cerle un pleno, desinteresado y sincero res¬ 
paldo al jefe del Estado. Este homenaje da 
testimonio ante todo el continente americano 
de la fe que tiene nuestro pueblo en la li¬ 
bertad y en la democracia, y de que éste es 
un gobierno legítimo porque su poder emana 
no sólo de las armas puestas al servicio de 
los derechos ciudadanos, sino del cuerpo 
soberano de la república y de la voluntad 
popular. 

Las fuerzas armadas no están en el go¬ 
bierno por ambiciones personales o mez¬ 
quinos apetitos, sino por un llamamiento 
del destino para extinguir el odio fraternal, 
y terminar con los horrores de la anarquía, 
y aspiran a reconstruir la patria a fin de 
que las agrupaciones políticas vuelvan a las 
contiendas electorales arrepentidas de los 


Insecticida Satanás J. G. B. el pavor de los insectos. 


( 65 ) 








errores cometidos y glorificadas por el es¬ 
fuerzo en favor de la convivencia nacional 
que es la base más firme para garantizar el 
prestigio y el porvenir de Colombia. 

En el primer empleo de la república me 
siento únicamente el personero de su ho¬ 
nor, de su libertad y de sus gloriosas tra¬ 
diciones. Mi nombre se olvidará fácilmente, 
pero aspiro a que mi obra perdure en la 
conciencia agradecida de la nación. Para 
realizar mi alta misión, pido el apoyo de 
todos vosotros, el respaldo del pueblo, e 
imploro con devoción el auxilio permanente 
de la Divina Providencia. 

Manifiesto del doctor 
Laureano Gómez 

Desde Nueva York dirigió el doctor 
Laureano Gómez un manifiesto a la na¬ 
ción colombiana, referente a los suce¬ 
sos del 13 de junio. El primer ejemplar 
de este manifiesto lo envió al eminen¬ 
tísimo cardenal Cristanto Luque, arzo¬ 
bispo de Bogotá, con la siguiente carta: 

Nueva York, julio 31. 

Eminentísimo señor Crisanto Luque, 
Cardenal-Arzobispo. Bogotá, Colombia. 

Eminentísimo señor: 

Puedo afirmar con luminosa conciencia, 
sin nesgo de ser válidamente contradicho, 
que en el ejercicio de la primera magistra¬ 
tura fui el observante más estricto de los 
preceptos morales y que presté obediencia 
exacta y fiel a la constitución y a las leyes. 

1 rocíame y defendí con empeño por nadie 
superado los más nobles principios de justi¬ 
cia y las más rígidas normas de moralidad 
en la vida social. Luché sin descanso contra 
la violencia y la iniquidad, a pesar de lo 
cual existía un latente espíritu de abuso 
entre los funcionarios. 

Mientras ejercí el poder, existió un fre¬ 
no. Cuando la enfermedad me obligó al 
retiro aumentó la marea de improbidad y 
de homicidios. Un día tuve la horrenda sor¬ 
presa de saber que el ejército había esta¬ 
blecido la tortura en la capital, junto al 
palacio, y sentí que mi obligación era no 
consentirlo. A pesar de mi mala salud rea¬ 
sumí el mando para evitar a la república esa 
afrenta con el simple ejercicio de mis claras 
facultades constitucionales. El responsable, 
violando sus juramentos de honor, me arro- 
JO al destierro. 

Este atentado contra la autoridad y el 
destierro de mis hijos, de conducta tam¬ 
bién irreprochable, es una iniquidad afren¬ 
tosa para los miembros de una sociedad cris¬ 
tiana, porque es el castigo de la virtud y la 


insolente represalia del crimen contra quien i 
opuso obstáculos en su camino. Es un aten- i 
tado extremo contra el orden jurídico, reno¬ 
vado todos los días que dure y cometido a 
la vista de todo el pueblo. Hay en el país 
diversas posturas, que van desde el apoyo 
rotundo a la usurpación hasta el ensayo de 
acomodamiento silencioso con la iniquidad, 
momentáneamente triunfante. Todo es com¬ 
plicidad. Y pienso que a este abismo de 
claudicación no ha podido llegarse sino por 
falta de información adecuada de los ante¬ 
cedentes y sucesos mismos que engendraron 
el delito. 

Por este motivo he resuelto dirigir a la 
república un mensaje cuyo primer ejemplar 
envío a Vuestra Eminencia Reverendísima 
como cabeza ilustre de la elevada jerarquía 
que tiene ante Dios y ante la sociedad co¬ 
lombiana el cometido expreso de la conser¬ 
vación de los valores morales. 

Con profundo respeto me repito de Vues¬ 
tra E. Re. servidor y feligrés, 

Laureano Gómez, 
presidente de la república. 

A esta carta respondió el señor car 
denal en estos términos: 

ARQUIDIOCESIS DE BOGOTA 
GOBIERNO ECLESIASTICO 

Bogotá, 18 de agosto de 1953. 

Muy pensado y estimado doctor: ' 

Recibí su atenta carta remisoria del men¬ 
saje a la República que la acompañaba y 
en la cual dice usted: «Puedo afirmar con 
luminosa conciencia, sin riesgo de ser vᬠ
lidamente contradicho, que en el ejercicio 
de la primera magistratura fui el observador 
más estricto de los preceptos morales y que 
presté obediencia exacta y fiel a la cons¬ 
titución y a las leyes. Proclamé y defendí 
con empeño por nadie superado los más 
nobles principios de justiciá y las más rí¬ 
gidas normas de moralidad en la vida so¬ 
cial. Luché sin descanso contra la violencia 
y la iniquidad...». 

Al hacerme usted estas afirmaciones «con 
luminosa conciencia», no ha proyectado so¬ 
bre la mía mayor claridad, porque ese mismo ^ 
es el concepto que tengo formado de su i 
ejercicio de la suprema magistratura. De ahí, j 
fuera de los poderosos motivos de recono¬ 
cimiento, consideración y aprecio personal, 
que haya lamentado hondamente los graves | 
quebrantos de salud que lo obligaron a re¬ 
tirarse del ejercicio de la presidencia de la 
República. 

Hasta donde me es dable conocer la opi- 


( 


( 66 ) 








nión pública en su auténtica realidad, tengo 
el concepto de que el sentir general es que 
la situación jurídica del actual gobierno 
fue regularizada por la Asamblea Nacional 
Constituyente, y esa es también mi convic> 
ción personal, fruto de idénticas respuestas 
a varias consultas sobre el particular, he¬ 
chas a peritos en materias constitucionales, 
a quienes he considerado, por lo menos, 
no muy distantes de la imparcialidad. 

Quiero aprovechar esta oportunidad, ya 
que no la tuve de hacerlo personalmente, 
para expresar a usted y a los suyos que 
he tomado gran parte en su profundo duelo, 
así como la tomo en lo que a usted y a sus 
familiares los pueda afectar desagradable¬ 
mente. 

Con sentimientos de la más alta consi¬ 
deración me suscribo de usted como su 
afectísimo Arzobispo, 

ijl Crisanto Card. Ltiqtie, 
Arzobispo de Bogotá. 

Del mensaje del doctor Gómez son 
estos párrafos: 

Cuando recibí la investidura de presiden¬ 
te entendí que el partido necesitaba esa de¬ 
mostración, y que mi deber era dársela. Con 
austero recogimiento ante la sublimidad del 
cometido, me propuse cumplirlo. En los 
programas que formulé y en los actos eje¬ 
cutados desde la presidencia, me ceñí a tal 
propósito. Una lucha vigorosa por estruc¬ 
turar el Estado de acuerdo con el único 
sistema doctrinario que en Colombia armo¬ 
niza los elementos de la nacionalidad y los 
encauza hacia el progreso; para restablecer 
el respeto a la vida humana; el incansable 
celo por la probidad administrativa; una re¬ 
suelta persecución a la impunidad arraigada 
de tiempo antiguo, mostraron la altura de 
mi derrotero. Para convertirlo en actos de 
gobierno me rodeé de hombres honrados, 
dinámicos e imparciales. Un alto sentido 
nacional dirigió la república en los días de 
mi mando. 

Fue tremenda desgracia que la ecuanimi¬ 
dad del gobierno recibiese del campo ad¬ 
verso, como reacción desconcertante, el fo¬ 
mento del bandolerismo. En la oposición 
surgieron las tácticas crueles iniciadas des¬ 
de el gobierno de 1930. Otra vez gentes 
sencillas y sin significación política eran 
víctimas de estúpidos asaltos... 

Fue mi preocupación continua que el 
partido conservador no se dejase contagiar 


de los hábitos de la abominable violencia 
aparecida en Colombia después de 1930. 
Temía las represalias y las vindictas, y 
procuré con ahinco el castigo de las infrac¬ 
ciones cuando tuve noticias de ellas. Nadie 
podía esconderse entre las banderas del 
partido, ni escudarse en ahesiones persona¬ 
les para infringir las leyes. 

Mis grandes esfuerzos contra la impu¬ 
nidad encallaban en los arrecifes de los 
procedimientos. Los que hayan conocido las 
dificultades del gobierno, saben cómo des¬ 
virtúan las directivas iniciales a medida que 
descienden por la escala burocrática. Cla¬ 
morosamente pedí a la Corte Suprema que 
imprimiera en la administración de justicia 
la dinámica necesaria para que el crimen nu 
siguiera triunfante. Estoy cierto de que na¬ 
die ha hecho desde la presidencia esfuerzos 
más constantes para cerrar al delito los 
senderos que venía transitando. 

Sobrevino mi enfermedad, y hube de re¬ 
tirarme del gobierno. Al designado dije de 
modo expreso que en adelante no existirían 
dos cabezas del Estado, sino una sola, que 
era la suya, sin ninguna interferencia mía. 
En esta circunspecta y estricta línea de 
conducta me mantuve. Afirmo rotunda¬ 
mente que no tomé parte en los problemas 
de la administración. Cuando el designado 
me visitaba, los temas de conversación eran 
los fijados por él, y no le decía mis opi¬ 
niones sino cuando las pedía expresamente.. 

Después de mi retiro ocurrieron episodios 
para los cuales el simple calificativo de cen¬ 
surables resulta exiguo. Los sucesos del 6 
de septiembre y la manera como se mane¬ 
jaron sus consecuencias pugna con mi con¬ 
cepto de buen gobierno. Tuvieron lugar por¬ 
que se aprovechó la ausencia en la ciudad 
del designado y de los principales funcio¬ 
narios. El primero me dijo que no había 
tenido noticia de ellos sino varias horas des¬ 
pués de ocurridos, cuando regresó a la ciu¬ 
dad. Le anoté que lo acontecido era una 
insurrección militar justamente por la ig¬ 
norancia en que le mantuvieron los jefes de 
las fuerzas, que tampoco acudieron oportu¬ 
namente a impedir los desórdenes. Pero lo 
que siguió, está en el origen del golpe de 
Estado porque se destituyó de la jefatura de 
la policía a un general de lealtad perfecta 
y de reconocido civismo, pero que estorbaba 
a ciertas ambiciones. Su reemplazo renovó 
la cansada comedia de las investigaciones 
hechas por los inculpados, en su medio, con 
elementos propios, sin tolerar intervencio¬ 
nes extrañas. Mientras del lado de los res¬ 
ponsables se establecía la impunidad, del 


Vino Milagroso J. G. B. Gran reconstituyente con Ergosterol irradiado 

y Extracto de Aceite de Hígado de Bacalao. 


( 67 ) 







otro lado se iniciaban negociaciones de in¬ 
demnización con dineros públicos. De nin¬ 
guna manera objeto que los daños causados 
por culpa del Estado deban indemnizarse. 
Lo que no puedo aceptar es esa complicada 
componenda que en una faz exhibe el rostro 
de la impunidad satisfecha y en la opuesta 
el gesto compungido del delincuente que 
aspira al perdón de su falta con la entrega 
de dineros públicos. 

Un episodio de mayor gravedad también 
se produjo. Cierto bandolero responsable 
de muchos delitos, sentenciado varias veces 
en ausencia y con numerosos sumarios en 
curso, de improviso se asiló en la embajada 
de Chile. La tesis exacta y justa del gobier¬ 
no, fue que no se trataba de delitos políti¬ 
cos sino de un delincuente común. Pudo 
demostrarla con extractos de los sumarios 
y pidió que el gobierno de Chile no con¬ 
cediera en ese caso, el asilo que nuestro país 
ha defendido con tanto brío para los asuntos 
políticos. Estudiado el caso por aquella can¬ 
cillería convino en negar el asilo; pero exi¬ 
gió que al refugiado no se le sometiera sino 
a tribunales ordinarios con arreglo a las 
leyes. El gobierno dio esa garantía. El re¬ 
fugiado ingresó a la cárcel. A poco fue 
muerto en una calle de la ciudad. Este su¬ 
ceso desgraciadísimo por sus circunstancias 
peculiares, hubiera debido ocasionar una in¬ 
vestigación nítida, insospechable, pero cayó 
dentro dél círculo cerrado y no se supo na¬ 
da. Entonces oí hablar por primera vez de 
ciertas instituciones militares, entre las cua¬ 
les una se llamaba G-2. 

En la tradición colombiana, el ejército 
ha sido un adalid de la lealtad y el honor. 
Apenas si hace un siglo los ominosos días 
de Meló, pusieron sobre su fama grave es¬ 
tigma. No hubo entonces tradición, ni dis¬ 
minuían a aquel hombre turbios propósitos 
de lucro. De la manera como se unieron los 
partidos para dar fin a la usurpación militar, 
bajo el mando de los generales más ilustres, 
es nobilísima página de nuestra historia. 
El juramento de un militar tenía valor. De¬ 
bería haberlo tenido siempre. Pero ocurrió 
que de improviso en las fuerzas armadas 
hizo su aparición un espíritu de intriga per¬ 
sonalista que aniquiló los conceptos morales. 

No hace mucho tiempo tuvo lugar un 
banquete de oficiales en honor del designado. 
En tal ocasión se pronunciaron discursos 
cuyo alcance se ve ahora. El jefe de las 
fuerzas armadas que ofrecía el agasajo, hizo 
dos declaraciones sorprendentes; que la 
suerte del país estaba en sus manos; que 
el designado estaba sometido a ciertas pre- 
siones. 

El designado no rectificó lo de las pre¬ 
siones. Y como estas no podían provenir 
sino del presidente titular, parecióme que 


este silencio era una pésima y muy injusta 
correspondencia a la discreción intachable 
de mi conducta con él. 

Los apetitos de quienes maquinaban la 
traición encontraron estímulo en la constan¬ 
te desautorización del ministerio de guerra 
en vísperas de los sucesos, tan insistente 
que podría creerse que ese despacho no 
existía. Se ha sabido después, por palabras 
del designado, que entonces no sólo se con 
soltaban con el director de la camarilla per¬ 
sonalista los problemas relativos al ejército 
sino los asuntos graves de la administración 
general. 

Cuando el ministro viose obligado a re¬ 
nunciar, expuso la situación al designado* 
en carta profética. Al abismo donde se halla 
el país se llegó por haber escogido el camino 
que bordeaba el precipicio. 

A mi total retiro llegó un día la noticia 
de que se había descubierto una inmensa 
conspiración. Como único autor figuraba et 
señor Felipe Echavarría, conocido hombre 
de negocios sin vinculaciones con la polí¬ 
tica. La extravagancia de los propósitos y 
la incoherencia de los métodos que deberían 
emplearse, insinuaban un caso psicopático. 
Existían en la investigación dos listas de 
personas que debían ser eliminadas sin que 
la extraña conjunción de aquellos nombres 
descubriese cosa distinta de un desvario. 
Apenas si en la segunda de ellas aparecía 
el nombre de una figura militar. Con la no¬ 
ticia de la conspiración descubierta, circuló 
también la de que al presunto responsable 
se le había obligado a confesar aplicándole 
«ciertos procedimientos» que hicieron nece¬ 
sario que se le llevara a una clínica para 
hacerle curaciones. 

La disparatada historia que se divulgaba 
y la sospechosa aparición de la segunda lis¬ 
ta, permitían pensar que un presumible caso 
de extravío mental se estaba utilizando con 
otros propósitos. 

Ante el ministro de gobierno y otras per¬ 
sonas que en su despacho redactaban el 
proyecto de reforma constitucional, uno de 
los oficiales que dirigía la investigación re¬ 
lató que el preso no sólo había sido gol¬ 
peado bárbaramente, como desde el principio 
se supo, sino que había sido sometido a un 
refinado proceso de tortura mediante la 
aplicación de hielo sobre diversas partes 
del cuerpo. Este relato, hecho ante tal auto¬ 
ridad, pgr un militar de alto grado, en un 
caso tan notorio, significaba, al tolerarse, 
que el ejército había implantado un sistema 
penal distinto del vigente y contrario a las 
más elementales normas de los derechos 
humanos. 

Con justificada alarma porque semejante 
atrocidad hubiera ocurrido en la capital de 
la república y en la vecindad inmediata del 









palacio presidencial^ tuve ocasión de hablar 
en las primeras horas de la noche de la fe¬ 
cha de mis informaciones, con el ministro 
de guerra señor Pabón. Estaba cierto que 
reaccionaría a los estímulos de la pura doc¬ 
trina, porque me era desconocido el abismo 
de su alma. Expúsele que la tortura repug¬ 
naba a nuestra conciencia y que aún en el 
supuesto de que el acusado fuera el más 
empedernido de los criminales, no podía ser¬ 
le aplicada. Le agregué que los ministros 
eran los ojos del presidente; que su deber 
era adquirir un conocimiento directo de los 
hechos para formarse un criterio objetivo y 
transmitirlo al designado, quien estaba fue¬ 
ra de la ciudad, que la cobarde violencia 
ejercida sobre un preso, lejos de favorecer la 
investigación la perjudicaba ciertamente; 
pero que, sobre todo, ni el gobierno podía 
permitir la implantación oficial de esos pro¬ 
cedimientos ni él podía ser el ministro de 
una checa. 

Quedé persuadido de que mi justa soli¬ 
citud sería atendida. Pero el ministro no la 
atendió. Supe luégo que ni siquiera había 
visto al preso. En vista de esta inercia y de 
la necesidad de que el gobierno tuviese in¬ 
formaciones no tamizadas por los presuntos 
responsables, ordené a mi hijo Enrique Gó¬ 
mez Hurtado que solicitara permiso del 
juez para visitar al detenido, el cual se ob¬ 
tuvo previa la autorización del ministro de 
guerra. 

La impresión de esa entrevista, presen¬ 
ciada por el juez, fue atroz. El señor Echa- 
varría tenía en el rostro las evidentes seña¬ 
les del maltratamiento y estaba bajo una 
sensación de pánico que lo cohibía para 
narrar lo ocurrido. A pesar de ello, pudo 
referir muchos detalles de los suplicios a 
que fue sometido, sin antes declarar enfᬠ
ticamente que, en el juicio, él negaría la 
veracidad de lo que estaba relatando pues 
por ningún motivo quería verse enfrentado 
de nuevo a un interrogatorio similar. Enri¬ 
que Gómez Hurtado comunicó inmediata¬ 
mente al designado las informaciones obte¬ 
nidas en la entrevista. 

El delito quedaba establecido con miras 
a la víctima y la manifestación del jefe del 
G-2 ante el ministro de gobierno fijaba la 
responsabilidad. Como primer paso para ob¬ 
tener la sanción creí que el jefe del Es¬ 
tado debía ejercer la facultad discrecional 
conferida por la constitución de separar del 
ejército o de cualquier puesto de la admi¬ 
nistración a los funcionarios indignos de la 
confianza del gobierno. Así lo manifesté al 
designado cuando me visitó para tratarme 
del asunto. Y le agregué que el llamamiento 


a calificar servicios no representaba una 
sanción; porque si el retiro es por buena o 
por mala conducta, lo establece en seguida 
un tribunal, según los reglamentos. 

Se habló del fuero militar. Ciertamente 
la constitución lo establece. Pero no como 
un circuito cerrado donde el acusado, el in¬ 
vestigador y el juez están ligados por los 
fuertes vínculos de clase. Si así fuera, resul¬ 
taría jurídicamente consagrada la impunidad 
de los delincuentes militares. Mí tesis fue 
que la honra de la república, comprometida 
en este caso, exigía que a los responsables 
se les llamase a calificar servicios. 

Surgió entonces la objeción de que no 
eran conocidos los responsables y debía pro¬ 
cederse a una investigación. Pregunté quién 
la haría y se me respondió que miembros 
del ejército, procedimiento aceptable para 
las sanciones penales; pero sostuve que la 
acción administrativa del presidente y el 
ministro, no puede pender de ese trámite. 
El gobierno ha de tener independencia y 
autonomía para su información. Y agregué 
que el caso era de extrema sencillez porque 
cuál organismo era el responsable, ya lo 
sabía el ministro de gobierno. El designado 
estuvo de acuerdo en que los responsables 
debían ser retirados del ejército. Después 
me hizo saber que ese resultado se obtendría 
al terminar una investigación, hecha siempre 
por el ejército, pero para la cual había fi¬ 
jado el plazo improrrogable de 10 horas que 
se cumpliría en la mañana del 12 de junio. 
No ocurrió nada durante aquel día y por 
la noche el ministro Azuero me dijo que 
en la respectiva sección militar desconocían 
la orden de la investigación y el plazo y 
además no tendría por qué cumplirlo, pues 
allí sólo obedecían a sus reglamentos y a 
sus jefes inmediatos. Si la orden había sido 
dada, su desconocimiento me demostró que 
el designado ya no ejercía el poder supremo. 

Entonces vi cubierta de oprobio la Re¬ 
pública bajo el mando conservador. El li¬ 
beralismo contra cuyas injusticias protesté 
tántas veces, esta infamia no la había co¬ 
metido. Si se la toleraba ahora, cuando el 
alto personal del gobierno conocía lo ocu¬ 
rrido, cuantos abusos, delitos y atropellos se 
habían cometido a sus espaldas recibían una 
tácita aprobación comprometiendo su res¬ 
ponsabilidad ante los contemporáneos y la 
historia. Era en vísperas de reunirse la 
asamblea para la reforma de la constitución 
propuesta por mí reiteradamente. A mi pa¬ 
recer la República requería un régimen 
fuerte pero justo; a ese fin tendían los es¬ 
tudios preliminares. Dije al designado que 
la reforma resultaría una monstruosidad al 
sobrevenir cuando se claudicaba sobre esen- 


Si es propenso a los catarros: Pectoral San Ambrosio J, G. B. 






cíales puntos de doctrina. Tampoco fue des¬ 
conocido mi proposito inicial de presentarme 
a la asamblea para declarar que las circuns¬ 
tancias habían destruido la autoridad moral 
para emprender tal reforma. Pero ésta era 
una posición negativa que dejábame lejano 
sabor de rehuir responsabilidades. 

Mi información fue concreta sobre el 
hecho de que ya no existía otra alternativa 
que la de tolerar la iniquidad, las arbitrarie¬ 
dades, y los malos manejos apoyados por 
los fusiles, o someterse a las consecuencias 
del golpe militar. Frente a ese caso sentí que 
en mi conciencia resonaban las voces de las 
víctimas incontables; el eco de tántos pade¬ 
cimientos soportados con heroísmo; las pre¬ 
ces férvidas de las almas perfectas por la 
felicidad común y las vivas e ilusionadas 
esperanzas fomentadas tan largamente con 
la defensa continuada de las doctrinas más 
estrictas. Todo ello no podía terminar en 
aquel pozo de iniquidad. Un acto categóri¬ 
co de deslinde era necesario para la demos¬ 
tración de que la Patria tenía servidores 
fieles que no abandonaban el cumplimiento 
del deber por las amenazas de la persecu¬ 
ción, ni-ante la inminencia de los ultrajes. 

Yo habría podido refugiarme en mi en¬ 
fermedad y en mi inmenso duelo para fingir 
ignorancia de lo que ocurría. Pero llevaba 
la suprema investidura de la República. Mi 
comodidad personal tenía que desaparece»- 
ante el » cumplimiento de mis obligaciones. 

Comprendí que había llegado una de 
esas horas en que descubren las convicciones 
y se prueban los caracteres. Colombia no 
podía pasar a ser un país bárbaro e inicuo 
sin que ocurriera algo, y ese algo sólo era 
ya la prisión del presidente de la República. 
Fui entonces al palacio para hablar con el 
designado. Le manifesté mi opinión nítida 
sobre el dilema que se afrontaba. Ante el 
cumplimiento del plazo de diez horas mi 
posición fue muy concreta. El ministro de 
gobierno tenía conocimiento de que el de¬ 
lito había sido cometido por un organismo 
del ejército. La responsabilidad administra¬ 
tiva recaía sobre su jefe, porque lo supo y 
lo consintió, o lo ignoraba debiendo haberlo 
sabido. Le dije que la honra del país y el 
prestigio de nuestra causa imponía que se 
le llamase a calificar servicios. No insinua¬ 
ba que él lo hiciera porque veía que des¬ 
pués de los últimos sucesos, sobre todo del 
banquete de los militares, y la solución del 
conflicto entre el ministro de guerra Bernal 
y el jefe del ejército, desfavorable al pri¬ 
mero, se descubría en el designado una im¬ 
posibilidad para tomar ese camino. «El hom¬ 
bre para hacerlo soy yo», añadí. «Mis esca¬ 
sos servicios no han compensado los honores 
recibidos de la Patria y en guardia de su 
honor y del prestigio de mi causa, no puedo 
doblegarme ante las amenazas». 


El designado, observó que el golpe de Es¬ 
tado no dejaría de producirse. Repliqué que 
era peor aceptar la iniquidad para que no 
ocurriera. 

Lo que hice luégo es de conocimiento pú¬ 
blico. Lo entendí como una responsabilidad 
personal inherente al ejercicio de la presi¬ 
dencia. No se podía verificar como acto co¬ 
lectivo donde se requiriese la voluntad de 
varias personas porque la jefatura del Esta¬ 
do corresponde a una sola. No podía rea¬ 
lizarse tampoco como una conspiración alle¬ 
gando elementos adictos, ni como acto polí¬ 
tico sometido al examen de probabilidades 
de éxito que el culto del honor no consiente. 
Como el designado preveía el golpe se ve¬ 
rificó. El lo estaba evitando, plegándose a 
las imposiciones. Tampoco yo estaría en el 
destierro si adopto aquella táctica. 

El golpe militar ante todo fue contra la 
constitución, de cuyas facultades hice uso 
legítimo y justificado. Frente a mi conduc¬ 
ta inobjetable los militares insurrectos, que 
violaron sus reiterados juramentos de aca¬ 
tamiento a las leyes y a las autoridades, han 
tomado la execrable posición de perjuros. 

Respuesta del señor presidente 

A este mensaje del doctor Laureano 
Gómez respondió el presidente en Me* 
dellín, al inaugurar la Radio Libertad. 
La respuesta presidencial es la siguiente: 

Para el gobierno que presido, es mu\ 
placentero inaugurar los servicios de la 
Radiodifusora Libertad, que muy patriótica¬ 
mente y con gran sinceridad del doctor Zú¬ 
lela Ferrer ha puesto al servicio de la re¬ 
pública. Estos servicios son los que deben 
adelantar y buscar la verdadera prosperidad 
Al pensar en su nombre Radio Libertad 
quiero hacer un homenaje a esa palabra, 
olvidada durante muchos años y que ha to¬ 
mado actualidad del 13 de junio en adelante 
y quiero aprovechar un documento que en 
forma clandestina está circulando en todo 
el territorio nacional suscrito por el doctor 
Laureano Gómez. 

Tan pronto como conocí ese documento 
autoricé al señor ministro de gobierno, doc¬ 
tor Lucio Pabón Núñez, para que lo hiciera 
publicar profusamente con las explicaciones 
que él creyera conveniente dar. Y lo auto¬ 
ricé para que lo publicara porque no quiero 
que en este gobierno los expresidentes de 
la república, tengan que hacer uso de la 
clandestinidad para defender sus errores c 
explicar sus equivocaciones. Están muy re¬ 
cientes los hechos en que un ex-presidente, 
que es una de las más preclaras figuras del 
país, el doctor Mariano Ospina Pérez, el hé¬ 
roe del 9 de abril, aquel de la gloriosa frase 


( 70 ) 






de que, «más vale un presidente muerto que 
un presidente fugitivo», fue vilipendiado, 
fue calumniado y se le cerraron todas las 
puertas legales y humanas para que se de¬ 
fendiera. Si eso le pasó a un presidente 
de tantos méritos, ¿qué podía esperar el 
resto de los colombianos sin ninguna influen¬ 
cia política y que todavía no habían entrado 
a la historia? 

El documento del doctor Laureano Gó¬ 
mez, se puede sintetizar en seis puntos: 
Primero: Que durante toda su vida pública 
estuvo trabajando empeñosamente con gran 
eficiencia para que el partido conservador 
llegara al poder. Creo que ningún conserva¬ 
dor ni ningún colombiano pueda negarle ese 
mérito. Segundo: El afirma en su documento 
que los hechos bochornosos del seis de sep¬ 
tiembre en los cuales estuvieron en peligro 
dos periódicos de la capital de la república 
y residencias de ilustres ciudadanos del par¬ 
tido liberal fueron consecuencia de activi¬ 
dades de las fuerzas militares. El gobierno 
tiene documentos fehacientes, incontrover¬ 
tibles, de que la responsabilidad de los he¬ 
chos del 6 de septiembre está tan alejada 
de las fuerzas militares como está muy cer¬ 
ca del círculo de confianza y allegados dei 
doctor i Laureano Gómez. 

Casi todo el documento del doctor Gó¬ 
mez gira alrededor del caso del señor Felipe 
Echavarría. Y dice con gran sentimiento el 
doctor Gómez, que el caso del señor Felipe 
Echavarría, era una vergüenza para las fuer¬ 
zas militares porque se estaban implantando 
métodos de martirio desconocidos en el país. 
Quiero explicar en forma breve y verídica 
cómo pasaron esos hechos, para que la opi¬ 
nión nacional juzgue sobre quién debe caer 
la responsabilidad. El señor Felipe Echa¬ 
varría, fue detenido en Bogotá por el cargo 
que le hizo un sub-oficial del ejército de 
que le había entregado armas y dinero para 
que asesinara a diez colombianos entre los 
cuales estaba el entonces comandante ge¬ 
neral de las fuerzas militares, teniente-ge¬ 
neral Gustavo Rojas Pinilla. En un prin¬ 
cipio, no se le dio mayor importancia al he¬ 
cho, personalmente no se la di, pero tan 
pronto como tuve conocimiento, por las in¬ 
formaciones del juez que adelantaba la in¬ 
vestigación de que los hijos del docto»- 
Laureano Gómez y sus más allegados fa¬ 
miliares y amigos empezaron a intervenir 
para que la investigación no se adelantara, 
entré en sospechas y me pareció una cosa 
sumamente grave. Llamé al juez y le prohi¬ 
bí, no por orden militar, sino por orden 
exacta del procedimiento común y corriente 
en estos casos, de que mientras al individuo 
no le tomaran una indagatoria no podía 


hablar con ninguna persona. Sin embargo, 
los familiares del doctor Gómez, los hijos, 
como él mismo lo asegura y lo dice en el do¬ 
cumento a que me refiero, constantemente, 
bien pudiéramos decir que durante las vein¬ 
ticuatro horas estaban interviniendo e in¬ 
quiriendo el curso de la investigación. Cuan- 
do el juez de instrucción me dijo que a las 
cinco de la tarde de ese día el ministro de 
gobierno en ese entonces, doctor Azuero y 
el ministro de justicia doctor Escobar Ca- 
margo, querían hablar con el señor Felipe 
Echavarría, le dije al ministro de guerra, 
doctor Pabón Núñez y al secretario de ese 
ministerio hoy ministro de comunicaciones 
coronel Agudelo, que asistiéramos a esa 
entrevista. Y estas cinco personas fuimos 
al batallón guardia presidencial y sin nin¬ 
guna^ coacción, dentro de un ambiente de 
cordialidad y muy amistoso, hablamos con 
el señor Echavarría y le preguntamos lo que 
hubiera de cierto sobre lo que se decía. 
Debo advertir que el principal esfuerzo, 
que la principal presión del doctor Gómes 
y sus familiares, era de que el señor Echa¬ 
varría se le declarase loco para que no tu¬ 
vieran ninguna fuerza los hechos que él 
había denunciado. Las cinco personas que 
hablamos con él esa tarde llegamos al con¬ 
vencimiento de que el señor Felipe Echa¬ 
varría era más normal que cualquiera de 
nosotros. 

El nos contó en forma muy espontánea 
y franca, que se había visto forzado a en¬ 
trar en ese plan terrorista por presiones de 
circuios de los Estados Unidos que lo ha¬ 
bían amenazado de que si no cooperaba en 
el ^an terrorista que se iba a desarrollar 
en Colombia, su mujer y sus hijos sufrirían 
las consecuencias. El nos manifestó que se 
VIO forzado a entregar las armas y a adelan¬ 
tar la campaña para que fueran eliminados 
diez colombianos entre los cuales estaba yo. 
Esto fue manifestado por el señor Echava- 
rria, en la forma mas espontanea, sin nin¬ 
guna presión. Sin embargo el doctor Gómez 
hace un escándalo sobre lo que le pasó o 
pudo pasar al asesino o al responsable de 
este plan terrorista, que no pudo llevarlo a 
cabo. Pero no le dio ninguna importancia al 
asesinato de estas diez personas; esto ver¬ 
daderamente es inexplicable si se analiza la 
vida anterior del doctor Gómez porque él 
adelantó campañas violentas sobre la impu¬ 
nidad. Sin embargo, el asesinato de diez 
colombianos no le despertaba ni siquiera un 
sentimiento humanitario; el sentimiento hu¬ 
manitario se inclinaba hacia el individuo que 
iba a adelantar el plan terrorista para come¬ 
ter los asesinatos. Esa es la moral del doc¬ 
tor Gómez en estos momentos. 





Dice el doctor Gómez que al señor Echa- 
varría se le sometió a torturas y a marti¬ 
rios nunca antes conocidos en el país y es 
bueno que la ciudadanía sepa cuáles fueron 
esos martirios y torturas hasta donde yo he 
podido saber de acuerdo con la declaración 
e información de los diferentes individuos 

* que participaron en ellos. Cuando el señor 
Echavarría fue detenido por la policía mili¬ 
tar y se supo que intentaba asesinar al co¬ 
mandante general de las fuerzas militares y 
después de negar en forma brusca, dos sol¬ 
dados le dieron unos bofetones que le de¬ 
jaron un ojo negro y la boca reventada; 

. después un detective al preguntarle al señor 
Echavarría cuáles eran sus cómplices, pro¬ 
puso que lo sentaran en un bloque de hielj 
para que hablara. El señor Echavarría, o 

• porque sabía las consecuencias de sentarse 
en un bloque de hielo o porque no tenía 
deseos de ocultar, confesó lo que estoy con¬ 
tando. Esos fueron los martirios. 

Cuando los oficiales del departamento 
2 que descubrieron el complot, supieron 
, de lo que le había pasado al señor Echava¬ 
rría, manifestaron su inconformidad en la 
misma forma como lo manifesté yo, lo mani- 
f. festó el ministro de guerra, y lo manifestó 
, el presidente de la república. 

Sinembargo viene la consecuencia lógica 
t en la conciencia del doctor Laureano Gó< 
mez: él tenía que asumir el poder y desti- 
> tuír al comandante de las fuerzas militares 
porque como el plan terrorista del señor 
Echavarría había fracasado y no me pudie¬ 
ron asesinar materialmente, era necesario 
destituirme para asesinarme moralmente. El 
doctor Laureano Gómez le hace el cargo 
a las fuerzas armadas, de que faltaron a sus 
juramentos. Yo quiero volver a repetir lo 
que pasó y encontré el 13 de junio cuando 
« regresé a Bogotá. Ese día por la tarde, al 
: llegar a la capital, encontré que el doctor 
Gómez había destituido al doctor Urdaneta y 
él había abandonado a palacio y no se sabía 
en dónde estaba, es decir, la nación sin pre¬ 
sidente de la república porque uno había 
sido destituido y el otro estaba fugitivo y 
escondido. Qué bella comparación con las 
palabras del doctor Ospina Pérez, de que 
«más vale un presidente muerto que un 
, presidente fugitivo». 

Con relación a los cargos sobre traición 
i a la patria o a sus juramentos que le han 
hecho a las fuerzas armadas, yo dejo que la 
opinión pública los recoja y los conteste: 
Si las fuerzas armadas deben ser leales a 
los individuos o deben ser leales a las ins* 
tituciones nacionales. En la misma forma, 
que la opinión nacional, desinteresada y 
patriota, juzgue si la colaboración que pres¬ 
tantes elementos del partido conservador 
están dando al gobierno, es censurable o 
i es digna de elogio. 


Y luégo viene la exposición del doctor 
Laureano Gómez que da la impresión de 
que ha sido y continúa siendo el depositario 
de la pulcritud administrativa y guardián 
moral. 

En el documento a que me refiero ha he¬ 
cho elogios de sus hijos. Y yo pregunto. 
Todos los colombianos saben y al decir, to¬ 
dos los colombianos, me refiero a las auto¬ 
ridades nacionales, departamentales, muni¬ 
cipales, y al público en general, especial¬ 
mente a los comerciantes sobre el famoso 
plan K de El Siglo. ¿Es pulcro, es honesto, 
aprovechar el poder, para presionar al go¬ 
bierno nacional, al departamental, al muni¬ 
cipal y a los comerciantes, para suscribir o 
publicar avisos en el periódico del doctor 
Laureano Gómez? ¿Es pulcro que esa au¬ 
toridad se emplee en contra de la libertad 
que tienen los ciudadanos, para publicar sus 
avisos en el periódico que quieran? 

Estamos recogiendo datos de las enor¬ 
mes cantidades que por la presión oficial 
consiguió El Siglo. 

Con los solos datos que hemos recogido 
en la contraloría general de la república, 
es decir, avisos oficiales, que no tenían por 
qué ser pagados, vamos en más de 200.000,00 
pesos. Y cuando contabilicemos todo lo re¬ 
lacionado con el territorio nacional, inclu¬ 
yendo departamentos y municipios, eso su¬ 
birá a mucha cantidad, cantidad muy alta, 
que como peso infalible, que como peso de 
una maldición, pesará o caerá eternamente 
sobre la vida del doctor Laureano Gómez. 

Ya he dicho en alguna de las interven¬ 
ciones oficiales, por ejemplo en el banquete 
que los ingenieros me dieron en Bogotá, que 
al desbarajuste de las obras públicas y la 
poca eficiencia y pulcritud conque se esta¬ 
ban administrando los dineros públicos, era 
una cosa desconocida para el país y censu¬ 
rable por todos los aspectos. 

A medida que se vayan descubriendo nue¬ 
vos errores y haya documentos que los 
comprueben, irán apareciendo a la luz pú- 
blica para que se vea si esta pulcritud, ver¬ 
daderamente, debe seguir en la conciencia 
de algunos ciudadanos y sirva de ejemplo 
para aquella frase con la cual terminé mi 
discurso en Medellin: «Cuando los hombres 
se olvidan de la patria, por designios de 
la justicia divina, son briznas de yerba en 
las manos de Dios». 

Declaraciones del doctor 
Roberto Urdaneta Arbeláez 

El doctor Roberto Urdaneta Arbeláez, 
que ejerció el poder ejecutivo hasta el 
día 13 de junio, en que reasumió el 
poder el doctor Laureano Gómez, hizo 


( 72 ) 




para la revista Semana (VIII, 17) va¬ 
rias importantes declaraciones. 

Preguntado por qué se negó a perma¬ 
necer en la primera magistratura, a pe¬ 
sar de las reiteradas peticiones de los 
jefes de las fuerzas armadas, respondió: 

Es verdad, como usted lo dice, que en 
la tarde del 13 de junio, el teniente general 
Rojas Pinilia y con él los más distinguidos 
jefes y oficiales de las fuerzas armadas, con 
amistad y adhesión que agradeceré peren¬ 
nemente, me instaron a que reasumiera el 
mando y entrara de nuevo a ejercer la pre¬ 
sidencia y me ofrecieron su más completo y 
eficaz apoyo. Es cierto asimismo que pres¬ 
tigiosas personalidades de mi partido' co¬ 
honestaron la petición de los militares; pero 
es el caso que desde las diez de la mañana, 
cuando me negué a destituir al teniente 
general Rojas Pinilia y cuando en tal vir¬ 
tud el presidente titular doctor Laureano 
Gómez reasumió el poder, yo no era sino 
un simple ciudadano sin título alguno para 
gobernar en ese momento. Además, en forma 
muy neta había declarado al doctor Gómez 
que yo no volvería a ejercer la presidencia 
a menos que él renunciara, y si ante el 
movimiento militar hubiera asumido una 
actitud contraria a la que asumí, no cabe 
duda de que el doctor Gómez habría con¬ 
tinuado ejerciendo actos de gobierno, caso 
en el cual yo no habría tenido otra disyun¬ 
tiva que acatar su jurisdicción o proceder 
contra la persona del doctor Gómez, lo cual 
por razones obvias yo no debía ni quería 
hacer. Estoy convencido de que en la forma 
en que obré cumplí con mi deber sin de¬ 
jarme caer ante los halagos naturales del 
mando; tengo mi conciencia tranquila y creo 
haberme hecho digno de la confianza del 
país. Pienso además no haber defraudado 
el aprecio con que en todo momento me 
han horado las fuerzas armadas con las cua¬ 
les me ligan viejos y nuevos vínculos de 
afecto y de gratitud. Estas, por su parte, y 
su comandante general especialmente, de¬ 
mostraron con sus instancias para que yo 
reasumiera el mando, que no las movía 
ningún interés personal. 

Durante todo el tiempo de mi mandato 
las fuerzas armadas me rodearon con su 
adhesión y con su afecto. Me hicieron ver 
con el mayor respeto lo que creían que eran 
sus necesidades imperiosas, pero jamás lo 
hicieron en forma de imposición y con mu¬ 
cha frecuencia aceptaron aplazamientos que 
se imponían para llenar otras necesidades 
del Estado. 


¿Qué influencia ejercía el doctor Gó¬ 
mez en los asuntos oficiales?, fue otra 
de las preguntas de Semana: 

Mis relaciones con el doctor Gómez fue¬ 
ron siempre amistosas y cordiales y él ge¬ 
neralmente se abstuvo con gran delicadeza 
de intervenir en los asuntos de la adminis • 
tración. Sé que hay gentes que se preguntan 
si existía acuerdo o no entre el presidente 
titular y el presidente en ejercicio en cuan¬ 
to a la solución de los diversos problemas 
nacionales. Al respecto le diré: divido los 
problemas en tres clases diferentes: —Pro¬ 
blemas esencialmente administrativos, como 
los asuntos fiscales, los económicos, los de 
obras públicas, etc. En estas materias el doc¬ 
tor Gómez nunca objetó antes bien con 
frecuencia elogió las iniciativas y los des¬ 
arrollos de mi gobierno; 2^—Problemas po¬ 
líticos, tales como el de las candidaturas 
presidenciales. Sobre este particular jamás 
supe exactamente cuál era el pensamiento 
del doctor Gómez. En cuanto a mi punto 
de vista como jefe del Estado, muy clara¬ 
mente lo expresé al país en un discurso 
trasmitido por radio en el cual dije: el go¬ 
bierno no tiene candidato propio ni se opo¬ 
ne tampoco a niflguna candidatura. Sobre 
otros problemas políticos tales como la for¬ 
mación de ministerio, tengo entendido que 
al doctor Gómez no le satisfizo el último 
gabinete de mi gobierno; pero ni yo se lo 
consulté ni él me dijo nunca nada concreto; 
3 °—Problemas puramente de orden público. 
Estos fueron puestos por mí íntegramente 
en manos de las fuerzas armadas y espe¬ 
cialmente del general Rojas Pinilia. El doc¬ 
tor Gómez no me manifestó jamás incon¬ 
formidad con el procedimiento adoptado 
por mí. 

Por lo demás, mis entrevistas con el 
doctor Gómez no eran frecuentes; pero cla¬ 
ro que para mí constituía un elemental deber 
guardar tdda la consideración al presidente 
titular. La decisión del doctor Gómez de 
reasumir el mando vino y me fue comuni¬ 
cada en la mañana del 13 de junio, cuando 
me negué a destituir al teniente general Ro¬ 
jas Pinilia. Tuve la impresión y así lo ha¬ 
bía dicho a algunos amigos, que pocos días 
después de la réplica del doctor Gómez al 
discurso del doctor Ospina Pérez, aquel em¬ 
pezó a pensar en su regreso al palacio pre¬ 
sidencial y creo que esta idea se acentuó 
aún más después del banquete que las fuer¬ 
zas armadas me ofrecieron en la escuela 
militar; pero, como digo, esta fue una su¬ 
posición mía que comuniqué a varios amí- 


Jarabe de Gualanday J. G. B. Purifica la sangre. 


( 73 ) 







gos, pero no podría asegurar que estuviera 
en lo cierto. 

Suspensión de El Siglo 

El coordinador de la censura de pren¬ 
sa y radiodifusión, Felipe Antonio Mo¬ 
lina, sancionó al diario conservador El 
Siglo con cinco días de suspensión a 
partir del 5 de agosto, por haber inser¬ 
tado las siguientes informaciones: 

Primera —Una proposición de saludo al 
doctor Laureano Gómez, que no fue pre¬ 
sentada, según declaración expresa de la 
asamblea nacional de periodistas conserva¬ 
dores, y de la cual El Siglo afirma que sí 
fue presentada. 

Segunda —La noticia relativa al período 
presidencial de su excelencia el teniente ge¬ 
neral Rojas Pinilla, cuestión ya resuelta por 
el pueblo colombiano, las fuerzas armadas 
de la república y la asamblea nacional cons¬ 
tituyente en su sesión del 15 de junio del 
presente año. 

Tercera —El truco en la armada consiste 
en intercalar un clisé entre las declaracio¬ 
nes políticas del señor ministro de gobierno 
y un comentario —no aceptado por la cen¬ 
sura— relativo a las mismas, y la colocación 
de una leyenda pretendidamente humorística 
al tai , clisé, y que disuena totalmente con 
la realidad política del país. 

Cuarta —La tergiversación de la informa¬ 
ción relativa a la reunión de los periodistas 
conservadores, con la omisión del saludo 
que tal asamblea hizo al excelentísimo se¬ 
ñor presidente de la república, teniente ge¬ 
neral Gustavo Rojas Pinilla. 

Como razón adicional para tomar la me¬ 
dida a que se refiere el presente comunica¬ 
do, está la de la violación de las disposicio¬ 
nes y órdenes de la censura, debidamente 
comprobada por la dirección de información 
y propaganda del Estado. 

La censura de prensa 

Con motivo de la visita a Colombia 
de varios periodistas estadinenses, el 
coordinador de la censura de prensa 
otorgó a estos todas las garantías para 
una perfecta libertad en sus informacio ¬ 
nes, y explicó el sentido de la censura 
de prensa. wSus palabras son estas: 

El coordinador general de la censura de 
prensa y radiodifusión, saluda muy cordial- 
mente a la delegación de periodistas norte¬ 
americanos que honra con su visita al país. 


y aprovecha esta oportunidad para manifes¬ 
tar a tan distinguidos huéspedes lo siguiente: 

Primero —Que el gobierno nacional de 
Colombia aspira a que la visita de la de¬ 
legación de periodistas norteamericanos se 
cumpla dentro del máximo ambiente de li¬ 
bertad, a efecto de que puedan realizar la 
perfecta tarea de observación y crítica de las^ 
condiciones de vida predominantes hoy en 
la república. De este modo el gobierno co¬ 
lombiano quiere ofrecer la evidencia de una 
situación que permite esperar loo mejores 
resultados para la existencia nacional en el 
orden político, social, económico, adminis¬ 
trativo, etc. 

Segundo —De igual modo, el gobierno 
quiere reiterar y garantizar en forma abso¬ 
luta, la libertad total en que están los se¬ 
ñores miembros de la delegación norteame¬ 
ricana de prensa para dar curso a sus des¬ 
pachos y a sus opiniones, sin compromiso 
actual o futuro de ninguna naturaleza. El 
gobierno que ha propiciado esta visita de 
buena voluntad y que, por otra parte, se sa¬ 
be respaldado por la totalidad de una opi¬ 
nión colombiana, sin distingos de política 
o de clase, sólo desea que su esfuerzo po’" 
la restauración del sosiego, y de la confra¬ 
ternidad nacionales, sea testificado amplia¬ 
mente por tan distinguidos voceros de la 
prensa. 

Tercero —Por lo que se refiere en con¬ 
creto a la censura, se impone aclarar que se 
están dando rápidamente los pasos que con¬ 
duzcan a su total eliminación a fin de cum¬ 
plir el idea! de una prensa libre, pero res¬ 
ponsable. Es preciso aclarar también que 
la censura que hoy se ejercita en Colombi.'i 
ha venido siendo paulatina y velozmente sua¬ 
vizada, al punto que hoy se reduce sólo a 
una labor de previsión y vigilancia sobre 
las informaciones y comentarios que se re¬ 
lacionan con la vida política interna del 
país, ya que al cabo de las tremendas ex¬ 
periencias de los últimos tiempos el gobier¬ 
no no desea cosa distinta de crear un clima 
que haga posible la tranquila convivencia 
de los colombianos, más allá de los odios 
y de los rencores que dejó como saldo el 
ejercicio de una enconada y feroz lucha po¬ 
lítica. Por tanto, ya que este no es gobierno 
para ninguna fracción privilegiada ni para 
grupo o partido alguno, sino para todos los 
colombianos, entiende como misión suya 
primordial la de ofrecer a la totalidad de 
la nación, los elementos necesarios para su 
tranquilidad, su libertad y su armonía. 

Gobernadores 

0 Falleció repentinamente en Quibdó, 
el 6 de agosto, el gobernador del depar¬ 
tamento del Chocó, Manuel F. Barcha: 










En su lugar fue nombrado gobernador 
iel doctor Jaime Castillo Hurtado. 

d El gobernador de Santander, coro 
nel Néstor Mesa Prieto, fue nombrado 
jefe de territorios nacionales, y entró a 
reemplazarle en la gobernación el coro¬ 
nel Quintín Gustavo Gómez. 

d Ha presentado renuncia de la go¬ 
bernación de Nariño el doctor Aurelio 
Caviedes Arteaga (S. VIII, 15). 

LOS PARTIDOS 

Receso de los partidos 

En su discurso del hotel Tequedama 
dijo el doctor Darío Echandía: «Mien¬ 
tras el gobierno adelanta su programa 
de recuperación nacional yo quisiera in¬ 
vitar a esas grandes, históricas e ilustres 
colectividades, a hacer una pausa que 
permita cicatrizar las heridas y conso¬ 
lidar la convivencia, que es lo único 
digno de consolidarse en esta hora de 
la vida colombiana. Entremos con co¬ 
razón alegre en un receso de nuestras 
ambiciones y de nuestros propósitos de 
partido. Facilitémosle a un régimen bien 
intencionado el cumplimiento de su mi¬ 
sión histórica, dejando de actuar por 
un tiempo como hombres de partido, 
para pensar y actuar en función de co¬ 
lombianos». 

Esta tesis fue objeto de una amplia 
discusión política. Comentándola escri- 
' bía Jaime Sanín Echeverri en El Co¬ 
lombiano (VII, 28): «El deber patrió¬ 
tico de los dirigentes políticos hoy es 
muy otro que cruzarse de brazos. De¬ 
ben sí proscribir todo procedimiento in¬ 
moral como medio político. Imponer 
una tónica de mutuo respeto entre las 
colectividades.. . Sumar las fuerzas y 
orientarlas, pero en ninguna manera 
anularlas, porque además de empresa 
destructora, es empeño imposible». «El 


conservatismo, comentaba a su vez El 
Siglo (VII, 27), tiene mucho que ofre¬ 
cer a Colombia: su ideario está intac¬ 
to, fresca su doctrina, nutrido su mo¬ 
rral para encararse a los problemas del 
presente y para enfrentar los del futu¬ 
ro, con igual abnegación que en el pa¬ 
sado. La proposición de receso, presen¬ 
tada por el expresidente liberal, priva¬ 
ría a la Patria entera del aporte formi¬ 
dable de ese doctrinal». Tampoco es 
partidario del receso Gilberto Alzate 
Avendaño. «Ello no es p’osible, escribía 
en Diario de Colombia; la política es 
continua como la vida que no admite 
el paro». 

Los miembros de la dirección libera; 
apoyaron en cambio la sugerencia de 
Echandía: 

Nosotros aplaudimos fervorosamente esta 
invocación a la sensatez patriótica, que pide 
cese la acción en cuanto pugna agresiva y la 
apoyamos con el meditado concepto de que 
dicha actividad será benéfica, porque con¬ 
tinúa fortaleciendo el pensamiento de la 
doctrina ideal y educando el partido para 
la conducta de su misión histórica. Organi¬ 
zándose, pues, en orden, al amparo de la 
cordura y el espíritu, conforme al generoso 
anhelo del excelentísimo señor presidente 
de la república, teniente general Rojas Pi- 
nilla, reiteradamente expuesto, y solo rum¬ 
bo posible hoy de reconciliación nacional 
(T. VII, 29). 

Conservadores 

lE] Los miembros del directorio depar¬ 
tamental de Antioquia, en vista de las 
nuevas circunstancias políticas, presen¬ 
taron renuncia de sus cargos ante ei 
expresidenté doctor Mariano Ospina 
Pérez (C. VIII, 7). 

S Pocos días antes había presentado 
también renuncia el directorio de Caldas 
(P. VIII, 4). 

S Convocada por el directorio nacio¬ 
nal se reunió en Bogotá, en los primeros 
días de agosto, una conferencia de pe¬ 
riodistas conservadores. 


Antipalúdico Bebé J. G. B. la alegría de su hogar. 


( 75 ) 






III - ECONOMICA 


Cuota de rehabilitación y fomento 

El 15 de julio fue anunciado al país, 
desde la radiodifusora nacional, un de¬ 
creto cuyo primer artículo dice: «Esta¬ 
blécese, por una sola vez un impuesto 
extraordinario que se denominará cuota 
de rehabilitación y fomento, que debe¬ 
rá pagar toda persona natural o jurí¬ 
dica o entidad sujeta al impuesto sobre 
la renta, complementarios y adiciona¬ 
les». Este impuesto solo obliga a los 
que tengan que pagar más de $ 10.000 
por impuesto de rentas, y consiste en 
un recargo del 20% sobre lo que el 
contribuyente haya pagado o le corres¬ 
ponda pagar por concepto de impuestos 
sobre la renta, complementarios de pa¬ 
trimonio, exceso de utilidades, etc. 

El ministro de haciendo, Carlos Villa 
veces, al explicar a la nación la razón 
de este impuesto, manifestó que las 
rentas y los recursos del crédito actua¬ 
les no eran suficientes para atender a 
los gastos normales y las necesidades 
urgentes del mes de diciembre. Entre 
una nueva emisión de moneda, que 
traería como consecuencia una situación 
inflacionaria, con aumento del costo de 
la vida, y un nuevo tributo de carácter 
ocasional, el gobierno prefirió este úl¬ 
timo. 

Gafé 

«Con justo beneplácito, dice el Bo¬ 
letín económico de la cámara de comer¬ 
cio de Bogotá (VIII, 3), ha venido re¬ 
cibiendo la opinión el curso de los pre¬ 
cios, que en los mercados extranjeros, 
anota el café, hasta llegar a la cotiza¬ 
ción de 61 de dólar. Tan magnífica pers¬ 
pectiva se ha expresado en el movimien¬ 
to de las exportaciones del grano, las 
que el mes de julio llegaron a la más 
alta cifra que registra la historia cafe¬ 
tera, ya que montaron a 850.000 sacos, 
superando la del mes de marzo, 700.000 
sacos, mes en el cual se hacen los ma¬ 
yores registros de exportación. Todas 
las informaciones coinciden en afirmar 
la solidez y estabilidad de las cotiza¬ 


ciones cafeteras, por lo menos en el cur¬ 
so de dos años». 

El 10 de agosto sufrieron sin embargo 
los cafés colombianos una baja de dos 
centavos, cerrando a 59 y medio cen¬ 
tavos, baja que se debió al descenso de 
los granos brasileños (T. VIII, 11). 

Algodón 

El gerente de la fábrica de tejidos, 
Coltejer, dio las siguientes declaraciones 
a La Opinión sobre el problema del al¬ 
godón: 

El problema del algodón, consiste sim¬ 
plemente en que, bajo el influjo de la vi¬ 
gorosa protección que al cultivo algodonera 
se ha venido prestando por conducto del 
instituto de fomento, sostenido con cuotas 
de la industria textil, de los agricultores y 
del Estado, la producción algodonera del 
país ha crecido más rápidamente que los 
equipos de que el país dispone para des¬ 
montar, almacenar, etc., equipos que depen¬ 
den en gran parte del instituto de fomento 
algodonero. En días pasados se dijo que las 
empresas textiles del país habían restrin¬ 
gido sus compras de algodón nacional. Eso 
es absolutamente inexacto. Las textiles com¬ 
pran todo el algodón que sale. Absoluta¬ 
mente todo, y a precios privilegiados, mu¬ 
cho más altos que los vigentes en el mer¬ 
cado internacional. Baste decirle que el al¬ 
godón del Perú sale a $ 2,30 o $ 2,50 el 
kilo, mientras que el algodón nacional tiene 
precios que oscilan entre $ 2,95 y $ 3,00 y 
pico, según las calidades. 

—La solución consiste simplemente en 
financiar el rápido ensanche de las insta¬ 
laciones del instituto de fomento algodonero 
Para eso se necesitan siete nuevas desmon¬ 
tadoras, nuevas bodegas, etc., lo cual exige 
una inversión aproximada de 5 millones de 
pesos. El gobierno dio al instituto dos mi¬ 
llones y medio. La industria nacional no 
dispone en este momento de fondos en efec¬ 
tivo que le permitan hacer igual aporte, 
pero ha declarado ya que está lista a res¬ 
paldar la deuda que el instituto contraiga 
por dos millones y medio de pesos, para 
atender a la financiación total. 

1^ Instituto de fomento algodonero, 
cuyo gerente es Jorge Ortiz Méndez, ha 
inaugurado ya una nueva desmontadora 
en Armero (Tolima) con una capacidad 
de 150 toneladas por día. 






S Se espera que la producción algo 
donera pase el año entrante de 20 mi¬ 
llones de kilos (Sem. VIII, 17). 

Oro 

Para aliviar la situación de los pro¬ 
ductores de oro, especialmente de los 
pequeños mineros, perjudicados por la 
supresión de la prima, el gobierno de¬ 
claró libre el comercio de oro, dentro 
del territorio nacional, y la exportación 
de este metal (E. VII, 22; Sem. 
VIII, 1). 

Convención de ingenieros 

En Bogotá inició sus labores, el 10 
de agosto, la segunda convención na¬ 
cional de ingenieros. Los estudios de 
las comisiones versaron sobre estos te¬ 
mas: plan vial, plan ferroviario, tras¬ 
portes superficiales, obras de interés na¬ 
cional y defensa profesional. Una an¬ 
tigua pugna separa a los ingenieros na¬ 
cionales del ministro de obras públicas 
del gobierno anterior, doctor Jorge Ley- 
va, hoy en los Estados Unidos, quien 
dio la preferencia a las empresas extran¬ 
jeras en los contratos de obras públicas 
(véase R. J. n. 177, págs. (53)-(54)) 
Este descontento de los ingenieros se 
manifestó desde la instalación de la 
convención, en la exposición que hizo 
el ingeniero Ignacio Piñeros Suárez, 
presidente de la comisión organizadora 
de la convención (T. VIII, 11), 

Una de las obras más discutidas fue 
la del ferrocarril del Magdalena. La 
convención llegó a las siguientes con¬ 
clusiones: 

La segunda convención nacional de in¬ 
genieros colombianos, teniendo en cuenta el 
informe rendido por la comisión reglamen¬ 
taria que estudió el plan ferroviario, pre¬ 
senta al gobierno nacional las siguientes re¬ 
comendaciones : 

/?—Terminación de los estudios de tra¬ 
zado definitivo del ferrocarril del río Mag¬ 
dalena, y elaboración del presupuesto ver¬ 
dadero para la construcción de dicho ferro¬ 
carril. 


2® Revisión de los estudios económicos 
para la explotación del ferrocarril del río 
Magdalena, presentados por las casas Loock- 
wood, Kesslex and Bartlet y Madison Hy- 
land Corporation. 

—Comparar la conveniencia de sustituir 
la construcción del ferrocarril del río Mag¬ 
dalena, por las siguientes obras: , 

o) ^ Empalme del ferrocarril Armenia- 
Ibagué; 

b) Empalme de las dos secciones del fe¬ 
rrocarril central del norte; 

c) Empalme de los ferrocarriles nordeste 
y central del norte, siguiendo la antigua 
banca del ferrocarril del Carare a partir de 
Tunja; 

d) Construcción de una carretera pavi¬ 
mentada en el valle del no Magdalena, en¬ 
tre La Dorada y Gamarra. 

■^^“Suspender los trabajos de construc¬ 
ción iniciados en el ferrocarril del río Mag¬ 
dalena, mientras se terminan los estudios 
definitivos propuestos anteriormente. 

No faltaron voces que en el seno del 
congreso defendieran los planes del go¬ 
bierno anterior, elaborado tras largos 
meses de estudio y con la colaboración 
del Banco internacional de reconstruc¬ 
ción y fomento y de muy serias empre¬ 
sas de larga práctica en los Estados 
Unidos. 

La Patria en su editorial del 13 de 
agosto comentaba así la convención: 

Hasta hoy los ingenieros sólo han dado 
manifestación pública de su malquerencia 
contra el plan nacional que se ha venido co¬ 
mentando. Ello no constituye, sin embargo, 
un principio de evidencia para convencer a 
nadie ni representa base de ninguna especie 
para formalizar un criterio sano. La publi¬ 
cación de las cifras gastadas es apenas un 
dato, entre los muchos que hace falta apor¬ 
tar. Da mucho temor de que las obras se 
confundan con la apreciación personal que 
se tiene sobre su iniciador. Y este es un 
grave vicio en el cual hemos incurrido con 
•demasiada frecuencia. En este país solemos, 
acreditar o demeritar muchas realizaciones, 
por la simple amistad o enemistad. Tene¬ 
mos que persuadirnos del absurdo error que 
esto representa y habituarnos a distingui»- 
las obras en sí mismas de las personas que 
las acometieron. Porque el interes colectivo 
no puede entregarse azarosamente al ca¬ 
prichoso juego de los aborrecimientos, las 


¿Tiene su niño tos ferina? dele Bromoformina J. G. B. 


(T7) 




difamaciones y la animadversión. Hay que 
tener despego de los antagonismos profesio¬ 
nales, políticos e individuales antes de acep¬ 
tar o rechazar la construcción de una ca¬ 
rretera o de un edificio. Lo contrario en¬ 
traba el avance material del país. Porque 
si es indudable que las equivocaciones re¬ 
sultan costosas, no lo son menos las inte* 
rrupciones y los cambios de frente en el 
trabajo. El doctor Jorge Leyva, por ejem¬ 
plo, paralizó todas las obras nacionales du» 
rante un año, tiempo en el cual se elaboró 
el actual plan de obras nacionales con apoyo 
en el plan Currie, la colaboración de casas 
extranjeras y de ingenieros nacionales. Pero 
ahora, cuando ya creíamos que se estaba 
realizando una labor armónica y empezaban 
a verse algunas carreteras pavimentadas, re¬ 


sulta que aparece una nueva solución de 
continuidad, un paréntesis revisorio. 

Los ingenieros ofrecieron un banque¬ 
te al presidente de la república en el 
hotel Tequedama. Presentaron el home¬ 
naje los ingenieros Rafael Betancourt 
y Víctor Archila Briceño. El presidente, 
en su discurso, manifestó que en el pre¬ 
supuesto de este año, para el ministerio 
de obras públicas, aparecía un déficit 
de 21 millones de pesos, y se necesitaba 
todavía la cantidad de 67 millones para 
completar el plan de obras públicas fi¬ 
jado para el año de 1953. 


IV - RELIGIOSA Y SOCIAL 


RELIGIOSA 

El nuevo Nuncio 

El nuevo nuncio de Su Santidad, 
monseñor Pablo Bértoli, llegó a Bogo¬ 
tá el 28 de julio. Nació en Poggio Gar- 
fagnana (Italia) el 1*? de febrero de 
1908. Lía desempeñado altos cargos en 
las nunciaturas apostólicas de Belgrado, 
París y Berna, y por cuatro años estu¬ 
vo al frente de la nunciatura apostólica 
de Santo Domingo como encargado de 
negocios. El 11 de mayo de 1952 fue 
consagrado arzobispo de Nicomedia, y 
nombrado delegado apostólico en Tur¬ 
quía y administrador apostólico del vi¬ 
cariato apostólico de Constantinopla. 

En Bogotá le dio el saludo de bien¬ 
venida el eminentísimo cardenal Cri- 
santo Luque, arzobispo de Bogotá. 

Llego en medio de vosotros con el alma 
llena de confianza, —respondió Mons. Bér¬ 
toli—. No podía ser de otra manera, al con¬ 
siderar el campo propicio y fecundo que se 
me abre delante. Basta, en efecto, echar una 
mirada a vuestra vida católica y activida¬ 
des apostólicas para quedar gratamente sor¬ 
prendido de la fe tan robusta de este pue¬ 
blo y de la juventud y vigor que ostenta la 
santa Iglesia en esta nación americana. 

Encuentro un episcopado numeroso, lle¬ 
no del más puro celo y que, con vuestra 
Eminencia a la cabeza, trabaja en pro de 
los altos y nobilísimos intereses de la santa 
Iglesia; hallo nuevas diócesis que cornien*^ 
zan a desarrollar una labor singularmente 
benéfica en favor de las vocaciones sacer¬ 


dotales, la educación del pueblo y de la 
difusión de la verdad. Junto a las gloriosas 
y meritorias órdenes y congregaciones mas¬ 
culinas y femeninas y a los numerosísimos 
institutos de educación católica, veo con 
inmensa alegría un florecer de actividades 
—que sería demasiado largo enumerar— y 
de asociaciones de Acción Católica y Social, 
culturales, misioneras, de propaganda y di¬ 
fusión del pensamiento de la Iglesia. Todas 
ellas con el providencial secretariado perma¬ 
nente del episcopado que tiene —entre otras 
altísimas funciones— la muy especial e im¬ 
portante de coordinar el apostolado con el 
fin de que este sea más efectivo, realizan 
una labor de renovación espiritual y moral, 
siguiendo las directivas del Santo Padre y 
poniendo sus juveniles fuerzas a las órde¬ 
nes de la jerarquía eclesiástica del país. 

El señor nuncio presentó sus creden¬ 
ciales ante el presidente de la república 
el 30 de julio. Al responder el teniente 
general Gustavo Rojas Pinilla al dis¬ 
curso del enviado de Su Santidad, dijo: 

Con acierto indiscutible habéis querido 
realzar la fisonomía católica del pueblo co 
lombiano, circunstancia que constituye uno 
de los mayores motivos de orgullo de nues¬ 
tra nación. Nunca se ha avergonzado ella 
de reconocer la primacía de Jesucristo en 
la conciencia y en la vida, ha dado siempre 
testimonio público de lealtad a sus doctri¬ 
nas y en ellas ha inspirado las fórmulas tu¬ 
telares de su legislación. La historia de 
nuestro país en sus capítulos más gloriosos 
no podría comprenderse, excelentísimo se¬ 
ñor, si se olvida o desconoce que ha sido 
la Iglesia Católica la forjadora de su cul¬ 
tura y la nodriza de su civilización... 


UH) 





En el ejercicio de la primera magistratu- 
ra apenas soy leal, excelentísimo señor, a 
esa noble tradición católica y seguirán sien¬ 
do los principios de la Iglesia los que guíen 
mi gestión en los varios órdenes de la ac¬ 
tividad pública. Así lo he proclamado des* 
de el comienzo de mi labor gubernativa, 
como lo habéis expresado con obligante de¬ 
ferencia, porque ello corresponde a mis 
convicciones más íntimas y amadas y al 
pensamiento unánime del pueblo colombiano. 

Nuevo prelado 

Su Santidad se ha dignado nombrar 
obispo titular de Vallis y auxiliar del 
excelentísimo señor obispo de Santa 
Marta, a monseñor Alfredo Rubio Díaz, 
quien estaba al frente del seminario 
mayor de Bogotá como rector. Es mon¬ 
señor Rubio Díaz oriundo de Bogotá, 
en donde nació en 1902; después de ha¬ 
ber cursado el bachillerato en el colegio 
de San Bartolomé, entró en el seminario 
conciliar. Fue durante largos años pro¬ 
fesor en el seminario menor de Bogotá 
(Ca. VII, 17). 

Decretum laudis 

La Sagrada Congregación de religio 
sos ha expedido el Decretum laudis para 
dos congregaciones religiosas nacidas en 
Colombia: la congregación de Herma¬ 
nas misioneras de Santa Teresita del 
Niño Jesús, fundada por monseñor Mi 
guel Angel Builes, obispo de Santa Rosa 
de Osos, y la congregación de las Her¬ 
manas de la Anunciación, fundadas por 
la Hermana Berenice, religiosa de la 
Presentación. 

Congreso eucarístico 

Del 18 al 21 de julio se celebró en 
Sincelejo (Bolívar) un congreso euca¬ 
rístico, organizado por su dinámico pᬠ
rroco, presbítero Emilio Gómez Serra¬ 
no. Asistieron a él monseñor José Ig¬ 
nacio López, arzobispo de Cartagena, 
monseñor Rubén Isaza Restrepo, obispo 
auxiliar de Cartagena, monseñor Fran¬ 
cisco Santos, vicario apostólico de San 
Jorge, y monseñor Vicente Roig y Vi- 
Halba, vicario apostólico de Valledupar. 
iistuvo presente también el gobernador 
del departamento, doctor Raúl H. 
Barrios. 


SOCIAL 

Instituto de colonización 
e inmigración 

En reemplazo del instituto de parce¬ 
laciones creó el gobierno el instituto de 
colonización e inmigración. Su capital 
inicial será de 100 millones de pesos, de 
los que 15 millones serán suscritos por 
el instituto de crédito territorial, la caja 
de crédito agrario, la empresa colombia¬ 
na de petróleos y el instituto nacional 
de aprovechamiento de aguas y fomento 
eléctrico; los otros 85 millones los apos 
tará el gobierno, destinando diez millo¬ 
nes anuales desde la próxima vigencia. 
El objeto del instituto es fomentar la 
colonización de tierras baldías (Sem. 
VIH, 8). Gerente del nuevo instituto es 
el doctor ^liguel Cuervo Araoz. 

El gerente del instituto de coloniza 
ción explicó así los proyectos de este: 

Se adelantan actualmente los trabajos de 
colonización en el Carare y Sumapaz; se 
acometerán frentes de trabajo de Cabrera- 
Hato- Nazareth en la hoya del río Duda 
hasta los Llanos Orientales; se estudia la 
colonización ganadera de los Llanos, Meta 
y Vichada; también la colonización agrí¬ 
cola de Arauquita, en la comisaría de Arau- 
ca en la vía de penetración fronteriza me¬ 
diante la colonización de la carretera del 
Carare; se colonizarán las regiones san- 
tandereanas del Catatumbo, el río San Juan, 
entrando por el kilómetro 9 de la carretera 
a Buenaventura y cuya prolongación se ha¬ 
rá por el centro del Llano para beneficiar 
vastas regiones, inclusive la colonización del 
Baudó. (S. Vil, 31). 

Seguridad social campesina 

Dependiente del ministerio del tra¬ 
bajo fue creada la comisión de planea¬ 
miento de seguridad social campesina. 
Sus fines son: 

a) Estudiar la situación demográfi¬ 
ca, económica, cultural e higiénica de 
la población campesina. 

b) Realizar completos estudios esta¬ 
dísticos sobre la situación real del cam 
pesino colombiano. 

c) Proponer al gobierno y al Instituto 
colombiano de seguros sociales las so- 


m) 




luciones concretas para la implantación 
de un sistema de seguridad campesina 
en Colombia. 

Manuel Serrano Blanco 

En la noche del 8 al 9 de agosto fa¬ 
lleció repentinamente en Bucaramanga 
el conocido político y escritor santande- 
reano Manuel Serrano Blanco. Dirigía 
en Bucaramanga en asocio con Juan 
Cristóbal Martínez el diario conservador 
El Deber. Había nacido en Zapatoca el 
24 de agosto de 1897, y obtenido el gra¬ 
do de doctor en jurisprudencia en el 


colegio mayor de Nuestra Señora del 
Rosario. Dejó publicadas varias obras, 
entre otras El libro de la raza, Las vi¬ 
ñas del odio. 

Incendios 

0 En la noche del 24 de julio fue des¬ 
truido por el fuego el hospital de San 
Juan de Dios en Bucaramanga. El in¬ 
cendio se debió a un corto circuito. 

0 Un nuevo incendio se registró en 
Girardot el 15 de agosto. Varios alma 
cenes y establecimientos comerciales 
fueron víctimas de las llamas. 


V - CULTURAL 


Radio Sutatenza 

El 23 de julio tuvo lugar la inaugu¬ 
ración de los estudios de la radio Su¬ 
tatenza, en el radio-teatro de la Caja 
colombiana de ahorros. El acto se vio 
honrado con la presencia del presidente 
de la república y del cardenal arzobispo 
de Bogotá. Inició el acto con un dis¬ 
curso monseñor Angel María Ocampo, 
obispo de Tunja y luégo hizo una ex¬ 
plicación de las escuelas radiofónicas 
su iniciador el presbítero José Joaquín 
Salcedo. El presidente teniente general 
Rojas Pinilla hizo en su alocución un 
elogio de las escuelas radiofónicas y de 
la obra civilizadora de la Iglesia en 
nuestra patria. «En esta vasta campaña 
por el bien de Colombia, dijo, en la que 
estoy empeñado, contanaa con el auxi¬ 
lio de Dios, las escuelas radiofónicas, 
de Sutatenza significan una vanguardia 
de paz y cultura. Por ello merecerán mi 
apoyo y contarán siempre con mi pre¬ 
dilección entrañable». 

Premio Vergara y Vergara 

La Academia colombiana de la len¬ 
gua adjudicó el premio José María Ver- 
gara y Vergara a Antonio Curcio Alta- 
mar por su valioso estudio Evolución 
de la novela en Colombia. Curcio i^lta- 
mar es miembro del Instituto Caro v 
Cuervo. 

Nombramientos 

0 Por renuncia del doctor Alberto 


Bernal Nicholls, ha sido nombrado rec¬ 
tor de la Univesridad de Antioquia, el 
doctor Alfonso Uribe Misas. 

0 Nuevo director de la biblioteca na¬ 
cional ha sido nombrado Guillermo Her¬ 
nández de Alba, conocido historiador. 

Orquesta sinfónica de Colombia 

En el teatro Colón de Bogotá, pre¬ 
sentó, el 20 de julio, su concierto inau¬ 
gural la orquesta sinfónica de Colom¬ 
bia. Fueron ejecutadas obras de Beetho- 
v^en, Bach y Wagner. La orquesta está 
formada por 80 profesores y su director 
es el maestro estoniano Olav Roots. 

Arte 

0 El 22 de julio fue inaugurada, en la 
Galería de arte de Bogotá, la exposi 
ción de arte folklórico, en que se ex¬ 
hibieron los objetos artísticos destinados 
a formar el museo de la Villa de Leiva. 
Llevó la palabra en el acto el doctor 
Rafael Azula Barrera, exministro de 
educación. 

0 En Bogotá el original pintor Oma: 
Rayo hizo una nueva exposición de sus 
cuadros suprabejuquistas. 

0 Alfred Jung, acuarelista alemán re¬ 
sidente en Colombia, presentó 30 cua¬ 
dros suyos en una exposición abierta en 
la biblioteca bacional. 


( 80 ) 









EL MARTIR DE ARMERO 

La vida y el sacrificio del Padre Pedro María Ramírez 

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cos, ascéticos y místicos. La oración no es el resultado de uní puro senti¬ 
mentalismo, ni tampoco de un fr4o raciocinio, sirio de un equilibrio de la 
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Nuestro» que el autor coirienta admirablemente, y que constituye la 
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* Doctor en Teología, Filosofía 
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Orientaciones 


Tres Universos 

por D. Restrepo, S. J. 

sensible, el moral, y el sobreña- 
ver«« ^ sensible, que es el que propiamente solemos^llamar Uni 

los sentidos expires! ETefmrd" ÉT^n’ 

cindiendo de la eWac^n del ^ P*-es- 

los ,.pw». .n ’u E* •'■"-"do do 

” '’r» f 

vinod do I. Redonción, o. I m^dó do’lá gSo",‘!°‘’“"'‘°'” '''’“ “ 

T7 1 1 • , . Universo material 

perfec^L'^ení'fdiz L k^Wríndma de ^ Eternidad, 

y Espíritu Santo, deterS “ de 'Í Personas, Padre, Hijo 

Universo sensible este mnnrln m nada esta obra maravillosa del 

dió ser a la materfa có^mfca T, ^ P«'P“*«es. Y para ello 

dida en un espacio cuya extensiónToenTs^^^^íf^'^”^^”^® delicada, difun- 
gaseosa, oscura, sin vida informe v podríamos concebir, materia 

potencialidad para adquirir tndíi« ^ pero que encerraba en sí una 

quisiera darle.Tesa mas7iÍlírabu”“' P-nipoteneia infinita 

voluntad soberana, un movimieni^ n •rnpnmio Dios, con un acto de su 

siglos, desarrolló calor ¡TesTcaW nrod.^ l T ‘“tí’® 

mentó en que el Creador diio «í>d' ^ j- ° Este parece ser el mo- 

«Hágase ll luz.; o í s pro^ amenté* Libro del Génesis: 

hebrea, «Sea la liiz». P'^^P'^mente, según el significado de la palabra 

los sonidos. Cesó laí LcíT s*e dLoleí^r” ^ Percibieron 

de la naturaleza fueron formíinrl ’ “í“”'^®®t®odose en los demás agentes 
siglos, esta máquina estupenda j® -adiares o millones de 

ú“> I-- 

Univ.r.o “ •' 

dad no existe sino una materia sea el inclinarse a que en reali- 

tenue, de la que los noventa y dos cuerpos s^n7es “ delicada y 

movimiento y actividaTrirTal^^^^^^^^^^^^^^ 







130 


D. RESTREPO, S. J. 


bigracia, la electricidad, u otra quizá de fuerza mas trascendente, que se 
manifiesta ora en calor, ora en luz, ya en magnetismo ya en sonido, etcetera. 
Sin duda el progreso de la Física resolverá no muy tarde este problema^ 

Cuanto al evolucionismo, no es la ocasión de entrar en discusiones con 
sus seguidores. 

Faltaba la vida. Dios, con otro acto de su voluntad, infundió la vida 
vegetativa en innumerables plantas que alegraron al Universo físico con 
sus aromas y colores, sus flores y sus frutos. E infundio la vida sensitiva 
en los seres que poblaron el mar, el aire y la tierra. Preparado ya el pala- 
cío, apareció el Rey de la Creación, el hombre, que reunió en si el ser ma- 
terial, la vida vegetativa y sensitiva, y una vida superior: la espiritual de 
una alma semejante a los espíritus angélicos, alma que no había de morir. 
La vida de esa alma constituyó el Universo nuevo: el de los espíritus re- 
vestidos de materia. 


El Universo de las almas^^ 

El Universo moral, que podemos llamar también de los espíritus, coin- 
orende la vida de las almas racionales. Salta a la vista la primera diferencia 
esencial entre este Universo y el físico; El Universo físico es sensible, se 
percibe por medio de los sonidos exteriores: el Universo moral no. 

El mundo de las almas es tan complicado, a causa de la libertad del 
espíritu humano, el cual está a cada paso mudando sus quereres y sus de* 
terminaciones, y produciendo actos inesperados que no están sujetos a 
normas fijas como lo están las actuaciones de la materia. En otros términos: 
el mundo físico está regido por leyes que Dios impuso a la materia y que 
sólo puede derogar el poder del Creador; al paso que el espíritu humano,, 
aunque debe obedecer a leyes que Dios y la naturaleza le imponen, puede 
también, en virtud de la libertad, y aun contraviniendo al orden moral y 
delinquiendo contra todo derecho Divino y humano, mudar el curso de los 
acontecimientos y crear en el mundo de las almas situaciones que no podían 

preverse. 

Prescindamos por un momento de la variedad de actos que la libertad 
humana introduce en el Universo moral: el organismo de este Universo 
es ya harto complicado. Desde luego, existen la diversidad de potencias, 
facultades y funciones del espíritu humano. Después, la Ley natural impues¬ 
ta por el Creador. Y finalmente (para no enumerar sino los elementos de 
mayor importancia de este Universo moral), el conjunto de derechos que 
esa misma Ley natural da al hombre, sea considerado en su vida privada, 1 
sea en atención a su carácter de Ser sociable. 

Una palabra sobre facultades, funciones y actos de nuestro espíritu. En 
un escrito de la naturaleza del presente, es irnposible dar una idea adecuada 
de nuestras facultades espirituales. Contentémonos con hacer de ellas un 
somero recuento. Suele decirse que son tres las potencias del alma. Parece 
más exacto decir que son dos: entendimiento y voluntad; porque la memo¬ 
ria es propiamente una función del entendimiento. 

Tres son las funciones de éste: primera, la intelección, o visión espiri¬ 
tual, conocimiento que adquirimos al aplicar nuestra atención a una idea 
cualquiera, simple intuición de la verdad; segunda, la razón, que es la 
facultad intelectiva en cuanto discurre y deduce, de verdades conocidas 
otras no conocidas; y tercera, la memoria, que conserva los conocimientos 




ORIENTACIONES 


131 


adquiridos. No se confunda esta memoria intelectiva con la memoria sen¬ 
sitiva, la cual poseen también los brutos, y que es un sentido interno. 

La voluntad es la facultad espiritual que ama el bien. Así como el en¬ 
tendimiento busca la verdad, la voluntad busca el bien que ha conocido 
por medio de la inteligencia. 

La voluntad es apetito espiritual, que no debe confundirse con el apetito 
sensitivo. Puede uno desear una cosa con apetito sensitivo, y rechazarla 
con el apetito racional; por ejemplo: siento deseos de un manjar que mucho 
me agrada, pero que sé que me hace daño; y no quiero tomarlo: lo quiero 
y lo recha^: he ahí la diferencia entre los dos apetitos, el sensitivo y el 
espiritual. Hagamos de paso una aplicación muy práctica: puede uno sentir 
una gran repugnancia en cumplir con un deber, o un deseo vehemente de 
quebrantar una ley moral, y no tener movimiento alguno de la voluntad, que 
contradiga a la voluntad de Dios. Y como la falta moral, el pecado, se con¬ 
suma en la voluntad, aunque el apetito sensitivo desee el mal, no existe culpa 

mientras la voluntad no se deje seducir por la inclinación desordenada de 
las pasiones. 

A facultad o potencia de la voluntad es libre, porque así lo quiso el 

Autor de la naturaleza: el hombre puede obrar el bien o el mal, aunque para 
obrar el mal no existe derecho. Guando obramos el bien, pudimos obrar el 
mal, y por eso en obrar el bien tenemos mérito; y cuando obramos el mal 
pudimos obrar el bien y por eso en obrar el mal tenemos demérito, culpa. 
De aquí la responsabilidad. ^ 

Ademas de la inteligencia y la voluntad, tiene el alma la afectividad 
que es llamada con razón la parte inferior del alma, como se llama parte 
al espíritu, dotado de inteligencia y voluntad. La parte afectiva es 
raíz de las tendencias e inclinaciones del apetito sensitivo, y de las diversas 
pasiones de amor y odio, de esperanza y temor y las demás. Esta parte del 
Universo moral que es la afectividad, es inmensa; y con la voluntad libre 
y el entendimiento constituye el sistema de facultades o potencias del alma. 

La disciplina filosófica concerniente a la Ley, y al Deber que es con¬ 
secuencia de la W, suele llamarse Etica o Moral; así como la parte de la 
Etica re ativa al Derecho, suele llamarse Derecho Natural. Quizá sería muy 

¿el Deber, y a la segunda FilosX 
del Derecho. Las dos partes formarían la Filosofía Moral, y no se confun- 
dina, como muchas veces sucede, este nombre de Filosofía Moral con la 
sola Etica, prescindiendo del Derecho. 

Hablemos ya de la Ley natural. El espíritu humano está sujeto a una 
ey que Dios imprime en el alma y que es participación de la Ley eterna. 
La ley natural impone al hombre el deber: le dice: Debes obrar el bien y 
evitar el mal. Todo lo que es conforme a esa Ley es moral, es honesto; y 
todo lo que no se confomia con la Ley natural, es inhonesto, inmoral. Tene¬ 
mos deberes para con Dios, para con nosotros mismos y para con nuestros 
semejantes. Y como ley sin sanción no es ley, el cumplimiento o quebranto 
de la l^ey natural, tiene que recibir premio o castigo. 

En todo caso, creemos que ya aparece claro, cómo todas las teorías v 
practicas de la Moral son elemento de este segundo Universo que hemos 
llamado Moral o de las almas, como lo son las potencias del alma, las múl- 
tiples actividades de ellas, y el cúmulo inmensurable de los actos de la 
libertad humana en sus relaciones con la vida de los demás hombres. 



132 


D. RESTREPO, S. J. 


0 Universo sobrenatural 

Es muy propio de la Filosofía escolástica, al abordar el estudio de un 
objeto cualquiera, hacerse estas tres preguntas: primera, si él existe real¬ 
mente; segunda, cuál es su naturaleza; tercera, cuáles sus modalidades y 
accidentes (an sit, quid sitj quotnodo sit). En el presente caso, al hablar 
del Universo sobrenatural, deberíamos empezar por demostrar que este 
Universo existe, que es algo real y objetivo; pero la pregunta an sit esta 
aquí de más; porque no es esta la ocasión de entrar en semejantes inqui¬ 
siciones: hablemos con quienes tienen fe en nuestra sagrada Religión 
cristiana, y creen que Dios elevo al hombre a un estado sobrenatural,^ y le 
hizo, por la adopción que nos mereció la Redención de Cristo, «participan¬ 
tes de la Divina Naturaleza» (que es frase empleada por el Príncipe de 
los Apóstoles). Confesemos que existe un mundo superior a este Universo 
físico y al Universo Moral. 

Preguntemos: ¿Y qué es ese mundo, ese Universo sobrenatural? quid 
sit. Al elevar Dios al hombre al estado de Gracia, creó este Universo so¬ 
brenatural. La Gracia misma es una criatura. Perdió Adán aquellas pre¬ 
rrogativas de que el Señor le había dotado, y fue menester que viniese la 
Redención, para que el hombre volviese a la amistad de su Creador. Pero 
más ganamos por Cristo que lo que habíamos perdido por el pecado de 
Adán: El Universo sobrenatural tuvo por Rey nada menos que al Verbo 
Eterno encarnado. Difundió El su Gracia por todo el cuerpo de su Iglesia 
por medio de los Sacramentos; y ese Universo sintió agitarse en su seno 
una vida enteramente Divina. 

Vivificados por ellos y por la Gracia que de ellos dimana, formamos 
los redimidos el Cuerpo místico de Cristo, la Iglesia Santa. Y esa Iglesia, 
adornada de las prerrogativas maravillosas de que Dios la dotó, y con los 
poderes de Jurisdicción, de Orden y de Santidad, ha desarrollado su vida 
durante veinte siglos y seguirá desarrollándola hasta la consumación de 
los tiempos, según la promesa de su Fundador. 

Fijándonos solamente en el poder santificador, el Universo sobrena¬ 
tural ostenta la santidad de los que vivimos en Gracia, y las virtudes excel¬ 
sas de innumerables miembros de ese Cuerpo, a quienes llamamos los 
Santos. Y desplegando su virtud vivificadora, funda por doquiera institu¬ 
ciones de caridad. Y difunde los dones y frutos del Espíritu Santo. Y eleva 
a las almas que corresponden a esas gracias, a alturas a que la virtud pura¬ 
mente humana no podría aspirar. ¿Quién comprenderá la grandeza de la 
santidad de esas almas? ¿Y quién explicará los carismas de que Dios las 
llena, y las sublimidades a donde se elevan en la unión con Dios que lla¬ 
mamos misticismo? 

El misticismo es un estado superior de la vida sobrenatural, don es- 
pecialísimo concedido a algunas almas, y que las une con lazos misteriosos 
al que es Autor de toda santidad, haciendo que ellas trasciendan todo or¬ 
den natural, y que en el mismo orden sobrenatural adquieran una posición 
privilegiada que toda la Ciencia teológica es incapaz de comprender. El 
misticismo es la flor más bella en el jardín de las virtudes cristianas. 

Así, es como vivificado por la Gracia y los Sacramentos que son la 
sangre de este organismo, o mejor el espíritu que lo anima, el Universo 
sobrenatural es la obra maestra del Creador, y sustenta su vida por me¬ 
dio de esos mismos Sacramentos, a los que sirve de corona magnífica, el 
augusto Sacrificio del Altar, reproducción perenne del Sacrificio de la 


ORIENTACIONES 


133 


Cruz. La vida de este Universo nos prepara, santificando nuestras almas, 
para la vida del Cielo, que es la consumación de las misericordias de Dios 
para con sus criaturas. 

Hemos trazado un esbozo burdísimo y desmañado de lo que es el 
Universo sobrenatural. Sólo en grandes volúmenes lo describe la Ciencia 
teológica; y aun ella se declara incapaz de dar una idea cumplida de ese 
Universo. Es el Espíritu Santo el único que puede iluminarnos y darnos a 
conocer, de la manera que El sabe que nos conviene, y según los méritos 
que para ello hayamos adquirido, las grandezas y hermosura de ese Uni¬ 
verso. El conocimiento perfecto nos está reservado para aquella vida eter¬ 
na en que veremos a Dios tal cual es, nó ya «en espejo y enigmas»; cuando 
iluminados por el que es Luz de Luz y Dios de Dios, contemplaremos la 
Verdad eterna, y en ella toda verdad. Como nos lo dice el Salmo, en esa 
Luz que es el Verbo de Dios, veremos toda luz: y habrá sido para nosotros 
Cristo el todo en todas las cosas. 




Hombres que influyen 


Federico Ozonom, universitario y apóstol 

por Andrés Sanín Echeverri, S. J. 

D e entre la gran generación francesa de la primera mitad del siglo xix 
se destaca Federico Ozanam con caracteres de sabio, con destellos 
de santo. Su obra fundamental son las Conferencias de San Vicente 
de Paul, que buscan afianzar en la virtud a sus socios por medio de la 
caridad. El^ hecho de ser el fundador de una obra que tanto bien ha hecho 
a la humanidad, lo señala a la gratitud de los hombres. Sus virtudes sobre¬ 
naturales lo presentan, al lado de Contardo Ferrini, para llegar al honor de 
los altares. 

No es ese sin embargo el aspecto que mas nos cautiva en Ozanam; 
es precisamente su apostolado universitario el que invita a un más pro¬ 
fundo estudio, porque es la clase de toda su vida. 

Ozanam hizo de su presencia en la universidad un constante apostolado 
que o]ala perdure entre la actual juventud universitaria y encuentre imi¬ 
tadores. 

Al llegar a la Ciudad-Luz se encuentra con Andrés María Ampére, 
el sabio descubridor de^ las leyes electromagnéticas, el gran cristiano, cuyo 
ejemplo y palabras le sirven de apoyo, y cuya noble amistad es un ejemplo 
de ese que hoy se llama apostolado del propio medio. Chateaubriand, Mon- 
talembert y Lacordaire lo honran con su amistad. Los compañeros de es¬ 
tudios se le acercan con cariño y buscan a su lado una orientación: em¬ 
piezan a reunirse para discutir con los escépticos y descreídos sobre te¬ 
mas de fe. 

La ignorancia y la desfiguración de la historia son el arma con que 
entonces se ataca a la Iglesia. Se discute, se estudia, se invita a los des¬ 
orientados. 

—«Vuestra Iglesia está muerta» le dice uno. 

—¿Por qué? 

—¿Dónde están hoy sus obras de caridad? 

Ozanam comprende: no es la discusión sino la caridad el camino para 
conservar viva la fe y reanimarla en los extraviados. 

1833. nacen las Conferencias de San Vicente como un apostolado uni¬ 
versitario. Ojalá se mantenga siempre en ellas esa tradición: obra de jó¬ 
venes para buscar la santificación propia por la caridad para con los pobres. 

El mal de la ignorancia religiosa entre los intelectuales era, entonces 
^mo hoy, fuente de males para la sociedad. Para remediarlo envió Dios a 

^ Lacordaire; sus famosas conferencias en la catedral de París, i 
se debieron en buena parte al influjo de Ozanam ante Monseñor De Ouellen. 

Conterencias que trataban de suplir la deficiente formación religiosa de 
la universidad. 







HOMBRES QUE INFLUYEN 


135 


Teodoro Jouffroy filosofaba de manera anticristiana: Ozanam pre¬ 
senta su protesta, la renueva, la sostiene y obliga al profesor escéptico a 
respetar su fe sincera. Es el apostolado de la fortaleza, tan necesario al 
estudiante, especialmente en ciertas universidades que desconocen el origen 
de tales instituciones y la única norma de cultura y progreso: la fe de Cristo. 

Estudió Ozanam las leyes, pero la enorme corrupción del foro, lo apartó 
de su ejercicio. Se didicó a las letras: la historia y la literatura no solo sacia¬ 
ban su sed de verdad y de belleza sino que le daban una brillante oportu¬ 
nidad para defender la fe y propagarla ante sus oyentes. Cutso d€ tcolo^tctf 
escribió algún burlón en la lista oficial de cursos. Ozanam ve la ^atira, se 
.supera ese día en la exposición y cuando termina agrega: «Señores, no 
tengo la honra de ser un teólogo, pero tengo la dicha de creer y de ser un 
cristiano, y siento la ambición de poner toda mi alma, todo mi corazón, 
todas mis fuerzas al servicio de la verdad». Los aplausos mas sinceros 
mostraron cuánto se apreciaba su apostolado docente; a el le enviaban los 
jóvenes angustiados en las dudas, y el les comunicaba la fe, el valor, la con¬ 
fianza. Su alma juvenil fue un apóstol de los jóvenes. 

Fue también publicista, erudito, patriota. Vistió el uniforme militar 
en horas de revueltas, animó a Mons. Affre en su heroico sacrificio frente 
a las barricadas, sostuvo los cristianos principios de la democracia frente 
al absolutismo, defendió al pueblo contra la opresión de explotadores y 
demagogos, viajó por Alemania e Italia, escribió tratados famosos, en una 
palabra fue un hombre de su siglo, que supo reunir la buena modernidad 
y la visión clara de la realidad con una fe sincera, una ardiente caridad, 
una piedad constante. 

El Dante, Francisco de Asís, el siglo v, los germanos y los francos fue¬ 
ron sus temas favoritos de estudio; sus publicaciones son maravillosas 
defensas de la Iglesia en el arte y en la historia. 

Urgido por la brevedad de la vida viajaba para fundar las conferen¬ 
cias; hablaba con Pío IX que los benedecía; escribía cartas recomendán¬ 
doles porque «el tiempo para hacer el bien es corto y queda la eternidad 
para contemplar lo bello». 

Precursor del movimiento social cristiano, apóstol seglar, fue también 
el precursor de este apostolado tan recomendado por los Romanos Pon¬ 
tífices. Apóstol de los pobres, apóstol de los estudiantes, apóstol del ejem¬ 
plo, apóstol de la cátedra, del periódico y del libro, apóstol en su hogar y 
con sus amigos, apóstol que muere en plena juventud: he ahí el modelo del 
apóstol seglar, que prepara con su acción el contacto de las almas con el 
sacerdote, embajador de Cristo. 

El 8 de septiembre de 1853 entró a contemplar la belleza increada. 
Hace de ello un siglo y su memoria se mantiene fresca entre los hombres. 
Ojalá los universitarios católicos del universo, especialmente los de Co¬ 
lombia, conmemoren este día con un aumento de fervor apostólico, con un 
apostolado universitario que rescate para Cristo las juventudes intelectuales, 
por la práctica sincera de la fe, de la justicia y de la caridad. 


Problemas sociales 


¿Por qué algunas Compañías no tienen 

problemas sociales? 


E por Julio Samper 

L profesor dínton S. Golden de la Escuela de administración in¬ 
dustrial de la Universidad de Harvard, ha definido la manera de 
contestar a la pregunta que encierra el título del artículo, de la 
siguiente manera: «En vez de estudiar las causas de los conflictos de que 
oímos hablar con tanta frecuencia, deberíamos tratar de descubrir cuánta 

paz existe en las relaciones, entre el capital y el trabajo y qué es lo que 
produce esta paz». 


^ Consecuente con esta definición y obrando de acuerdo con ella, en poco 
tiempo el profesor Golden dirigía un comité de 29 expertos, por cuenta de 
iB^lyational Planning Association, de Wáshington, para estudiar las causas 
«de la paz industrial». La idea era estudiar e investigar un número de 
compañías en donde las relaciones entre las directivas y los trabajadores 
eran buenas y encontrar las razones de ello. ¿Existían algunas razones 
lundamentales y comunes en todas estas compañías? 

Los estudios se iniciaron en el año de 1947. El grupo de 29 expertos 
se dedico a estudiar 12 compañías cuidadosamente seleccionadas y obtuvo 
informaciones y material importante de 18 otras, que prefirieron que sus 
nombres no se divulgaran. 

Los 12 estudios de las compañías conocidas, más los informes de las 
otras 18 compañías suministraron material suficiente para ser comparado y 
aM.izado. ¿Que factores comunes se encontraron en estas compañías? 
cIguales son comunes a todas, en las relaciones entre capital y trabajo? 

analizar ocho causas principales de «Paz Industrial» comu¬ 
nes a todas las compañías que se estudiaron. Tres de ellas se refieren prin¬ 
cipalmente a las directivas de la compañía: dos principalmente a los obre¬ 
ros y tres son comunes a ambos. Dos son de tan extraordinaria importancia 
que deben destacarse inmediatamente. Es imposible establecer y mantener 
paz industrial y buenas relaciones entre el capital y trabajo sin aceptar dos 
hechos fundamentales: 


ji.- El sindicato y los trabajadores aceptan sin reservas, la importan-^ 
cia de que la compañía obtenga utilidades. 

2^~Los directores de la compañía aceptan sin reservas al sindicato 
como una organización seria y permanente. * 

Los siguientes son los tres puntos que se refieren a las directivas de 
una compañía: 

directores aceptan el sindicato como una organización perma* 
nenie y de positivo valor. 


En todas las treinta compañías que se estudiaron, las directivas habían 
aceptado esta situación. Y de allí en adelante comenzaron a desarrollarse 






PROBLEMAS SOCIALES 


137 


casos muy interesantes. Si el sindicato es una organización permanente, 
discurrían los directores, es mucho mejor para nosotros que sea una ins¬ 
titución responsable. De esta manera y en vez de que la gerencia y los di¬ 
rectores, permanecieran neutrales y vieran con antagonismo al sindicato, . 
la misma gerencia le ayuda a reclutar nuevos miembros. Posiblemente, el 
presidente de la compañía, le escribe cartas a todo nuevo empleado, sugi¬ 
riéndole la conveniencia de que se afilie al sindicato. Esto se hace, no por¬ 
que la compañía esté temerosa del sindicato, sino porque sabe que es me¬ 
jor tener un solo sindicato, unido y fuerte, que varias fracciones luchando 
entre ellas por obtener la dirección de las relaciones con la empresa. Sin 
embargo, la experiencia de estas compañías indica claramente que el Union 
Shop y el Closed Shop, no son necesarios para las buenas relaciones. 

Algunas de las directivas de estas compañías incitaban y ayudaban a 
los directores del sindicato a asumir posiciones de responsabilidad en la 
comunidad en donde vivían: 

Los urgían a hacerse miembros del Board of Education (Consejo de 
educación local), y que intentaran obtener puestos en los concejos muni¬ 
cipales y aún a entrar como candidatos en las elecciones para alcalde. 

Esta actitud es muy inteligente: mientras más importantes sean las 
raíces del dirigente en la comunidad donde vive, más razonable se torna 
el dirigente. 

2 ®—Las directivas de las compañías estudian cuidadosamente las rela^ 
dones humanas con el personal y dedican esfuerzos y dinero para sostener ' 
un excelente departamento de personal. 

En las compañías que se estudiaron, los problemas de personal se 
consideraban tan importantes como los de las altas finanzas. No podrán 
nunca obtenerse buenas relaciones mientras la gerencia acepte que un jefe 
de personal diga de uno de sus subordinados: 

«Este tipo no sabe manejar personal pero los hace trabajar», y los 
jefes de personal, en esas compañías, que tenían este criterio fueron 
reemplazados. 

Un gerente que cree que sus trabajadores son perezosos, que no me¬ 
recen confianza y que son desagradecidos, toma decisiones completamente 
distintas de aquel que estima que sus trabajadores son honrados y que 
cooperan con él en forma amistosa. La gerencia en estas compañías estaba 
siempre dispuesta a aceptar que todos sus trabajadores, de todos los niveles 
sociales, eran miembros de un equipo, seres humanos, iguales a ellos mis¬ 
mos, con las mismas habilidades y posibilidades. El gerente de la escuela 
antigua, cuya posición se basaba en el poder dominar a los demás no pudo 
subsistir. 

3^—Las directivas de la compañía reconocen al sindicato como una 
institución responsable ante sus asociados. 

La industria típicamente estadinense está organizada como un ejér¬ 
cito, con un comandante supremo a la cabeza y cada oficial responsable a 
su inmediato superior. La organización del sindicato típico es la contraria: 
los dirigentes se eligen por el voto de los asociados y responden de sus 
actos ante sus electores. Si los dirigentes no protegen lo que sus electores 
consideran sus verdaderos intereses, tarde o temprano perderán sus po¬ 
siciones. 

La gerencia de una empresa, por consiguiente, no puede entenderse con 
los dirigentes de un sindicato como con individuos que tienen los mismos 





138 


JULIO SAMPER 


poderes que ella. Es mucho mejor para la gerencia mantenerse en buenas 
relaciones con los electores en el sindicato, pues de ellos emana el poder. 

Volviendo ahora a los asuntos que se relacionan directamente con el 
sindicato encontramos: 

4^—El sindicato acepta sin reservas la necesidad de que la compañía 
produzca utilidades» 

d^esde el principio, todo pensamiento, por 
parte de los trabajadores, de beneficiarse a costa de la solvencia de la 
compañía y todo pensamiento de apoderarse de ella. 

Que Vmnirjtfdepartamentos, 
q empleaba mas de 700 hombres, a menos que fuera posible aumentar 

ron departamento. Los dirigentes del sindicato estudia- 

on el caso, llamaron a los trabajadores de ese departamento y les dij'eron: 

”” pueden llegar a ser prósperos a base de moquetear. Si 

sueldos actuales y aún aumentarlos, obtener 
prestaciones sociales, fondo para enfermedades, etc., 
Tistedes tienen que reconocer que su compañía no puede darles todo eso si 

«n eÍT’ ü *“ rendimiento. Ustedes tienen que poner algo 

el fondo común si quieren sacar algo de él». ^ 

•’rusca si se quiere, ilustra en forma clara la 

^Tobtne} **'®'"*® ®o*”P“"'as estudiadas: Si se guie- 

re obtener algo del fondo común, es necesario poner algo en el fondo común 

WHdL *'''’’ siudicMo es la de preservar l77sZ 

SI seTn^n f" sus'^afiliados. Surdl 

política electores que ésa es precbamente 

¿una^L^loul expertos que estudió estas compañías no encontró en nin- 
guna de ellas las frases comunes en las comunicaciones del sindicato a la 

ele irdare11a:‘”""“" utilidades», sobre, «explotadores de la pobrezal! 

gere’nck V et sfnH.” relaciones entre la 

gerencia y el sindicato se hicieron francas y claras. 

del ZTu^í’o ZfoTÍfr^- “"9*^ Que la responsabilidad 

JL p? : negocios de la empresa corresponde a las directivas de 

1LZ:tTop:z¿^^^^ ^ - - 

dí.1 uiarca un cambio profundo en la filosofía de las relaciones 

lenHíl^ “ ^ *“. comienzos del sindicalismo sus dirigentes 

dian a ser francamente beligerantes: inclusive la violencia se presen- 

taba con alguna frecuencia; los trabajadores debían pelear por sus dere- 
chos, los patrones estaban siempre equivocados, pero ahora, en las com- 
pamas estudiadas, los dirigentes sindicales asumen y aceptan que los ge- 
rentes y directores son hombres decentes y humanos. 

decentes y humanos que, sin embargo, necesitan de vez en 
shidiclío supervigile y esta función de vigilancia la ejercita el 

I i compañías estudiadas, la conocida competencia para obtener 

la lealtad del trabajador n6 existe. El trabajador es leal al sindicato y a la 

cuestión de confianza: si las dos organizaciones, 
la empresa y el sindicato, respetan al individuo, él es leal a ambas 





PROBLEMAS SOCIALES 


139 


Y esto nos lleva a los tres puntos finales, que se refieren conjuntamente 
a la acción que deben tomar las empresas y los sindicatos. 

6^—Tanto la empresa como el sindicato subordinan sus aspiraciones 
de poder a la búsqueda de una manera de arreglar sus diferencias. 

Ambos lados reconocen que entre ellos existen muchas diferencias, 
algunas de ellas muy delicadas. En cambio de tratar de forzar las cosas 
y de obtener una victoria para cualquiera de los dos bandos, desde el prin¬ 
cipio buscan una solución satisfactoria para ambos. 

La empresa generalmente insiste en libertad absoluta para manejar el 
negocio; el sindicato busca el control de los empleos. Este es uno de los 
puntos más delicados en las relaciones entre el capital y el trabajo. Pero 
como no existen diferencias ideológicas profundas en ninguna de las treinta 
compañías que se estudiaron, inclusive este punto delicado es materia ne¬ 
gociable. Las empresas han encontrado con gran satisfacción que la mayo¬ 
ría de los dirigentes sindicales no quieren tener los dolores de cabeza que 
causa el manejo de una industria. Los sindicatos, a su vez, han encontrado 
que las empresas están dispuestas a oír con gustó acuerdos sobre la política 
que ha de seguirse con respecto a la adjudicación de los empleos. 

7 ®—Tanto las empresas como los sindicatos usan el sistema de buscar 
solución a sus problemas en vez del de aferrarse a sus respectivos derechos 
locales. 

Esta conclusión se encontró idéntica en todas las compañías estudiadas. 
En vez de situarse cada uno de los bandos, dentro de sus posiciones cla¬ 
ramente definidas, ambos resolvieron prescindir de los servicios de abo¬ 
gado y de olvidar ciertos principios de derecho para arreglar sus problemas, 
teniendo en cuenta únicamente sus respectivas conveniencias. 

Una de estas compañías se encontró con un problema bastante cu¬ 
rioso en el año de 1946. Algunos de los veteranos de la guerra, que regre¬ 
saron al trabajo encontraron inaceptable el nuevo ambiente que fue esta¬ 
blecido durante su ausencia. ¿En dónde estaba el antiguo espíritu de lu¬ 
cha? Formaron entonces una minoría agresiva dispuesta a atacar la com¬ 
pañía en todas las ocasiones que fuera posible. De acuerdo con su conven¬ 
ción colectiva de trabajo, la compañía tenía derecho de imponer sanciones 
disciplinarias sobre estos trabajadores. Podía inclusive suspenderlos; pero 
en vez de hacer esto la gerencia se dirigió al sindicato solicitándole que 
fuera este quien impusiera las sanciones del caso. Los dirigentes sindicales 
explicaron al grupo de veteranos que en 1946 las relaciones obrero-patro¬ 
nales no eran las mismas que en 1940; que una nueva era de estas rela¬ 
ciones se había establecido para beneficio de la empresa y del sindicato. 
El grupo de veteranos aceptó las razones que le diera el sindicato, razones 
que seguramente nunca hubiera aceptado directamente de la empresa. 

8^—Tanto la empresa como el sindicato se mantienen en permanente 
comunicación, dispuestos a estudiar cualquier problema en cualquier mo^ 
mentó y en cualquier lugar. 

La comunicación permanente en todas las compañías estudiadas es una 
amplia calle de doble vía con tránsito continuo. De los trabajadores a la 
gerencia corre permanentemente un río de sugestiones, de quejas, de so¬ 
licitudes de arbitramento y de ideas sobre la industria misma; de la geren¬ 
cia hasta el personal y por conducto del sindicato, una serie continua de 
explicaciones sobre cual es la política de la compañía, sobre su ^situación, 
sobre sus nuevas maquinarias y nuevos principios de fabricación, sobre 


140 


JULIO SAMPER 


nuevas producciones, sobre el estado de la competencia, sobre utilidades y 
sobte rumores, que deben corregirse, relativos a cambios que puedan afectar 
al personal. Esta avenida, de tránsito en ambos sentidos, constituye pro¬ 
bablemente la mejor ayuda que una empresa puede obtener de un pacto 
de tr^ajo. Los dirigentes sindicales llevan continuamente los puntos de 
vista de la gerencia a sus asociados y en esta forma mantienen su pres¬ 
tigio ante ellos, porque están siempre enterados de todos los problemas de 
la empresa. 

Una empresa o un sindicato casi siempre pueden obtener lo que de¬ 
sean explicando franca y claramente sus necesidades a la contra-parte. Una 
política de silencio, o de fuerza bruta pueden resultar en una derrota. 
Esta es sin duda alguna una de las principales enseñanzas que se obtienen 
del estudio adelantado por la National Planning Association de Wáshington. 

El resultado de estas nuevas relaciones obrero-patronales no es pues 
«paz» permanente, pero si una permanente armonía de trabajo. Una atmós¬ 
fera psicológica en la cual los trabajadores y la gerencia se respetan mutua¬ 
mente y se dedican a trabajar. 

Y por ultimo lo mas importante! todas las treinta compañías pagan muy 
bien a sus trabajadores y obtienen buenas utilidades. 







Hallazgos bíblicos 


Manuscritos hebraicos del Mar Muerto 

por Tulio Aristizábali S. J. 

C UANDO una noche del verano de 1947, aquel beduino de la tribu de 
Ta-amira corrió tras su rebaño por los riscos septentrionales que 
bordean el Mar Muerto, no sospechó que iba al encuentro de uno 
de los más preciosos descubrimientos de nuestro siglo. Ascendió por la 
escarpada cuesta, y más por curiosidad que por otro motivo, se aventuró 
a través de la estrecha abertura de una de las muchas grutas del paraje. A 
la luz del débil candil que llevaba en la mano, distinguió algunos objetos 
que llamaron su atención: un montón de jarros de arcilla, de antigua es¬ 
tructura, amontonados casi sin ningún orden. La imaginación del beduino 
los colmó de oro y piedras preciosas, y comenzó a soñar... 

¡Cuál no sería su desencanto al comprobar que en lugar de tesoros, 
aquellos jarrones contenían solamente unos cuantos vulgares rollos de 
cuero manuscrito, envueltos en lino impermeable, de esos que los extran¬ 
jeros suelen comprar en Jerusalem por algunos chelines! El desengaño del 
pastor y de sus acompañantes llegó hasta el colmo y, con un gesto muy 
oriental, destrozaron casi todas las vasijas y rompieron algunos manuscri¬ 
tos. Sin embargo, dos de los más avisados pusieron buena cara al mal 
tiempo, vendieron algunos de los pergaminos a cierto comerciante de Be¬ 
lén, como curiosidades de ningún valor. 

Mientras seis de los documentos fueron a parar a la sección arqueoló¬ 
gica de la Universidad Hebrea de Jerusalem, otros cinco pasaron a manos 
del arzobispo asirio de la misma ciudad. Mar Atanasius Yeshue Samuel, 
quien los encomendó al Instituto Oriental de Chicago para su estudio. De¬ 
positados primitivamente en la biblioteca del monasterio de San Marcos de 
Jerusalem, se les ha designado con este nombre, aunque prevalece hoy día el 
de Manuscritos del Mar Muerto. 

Dos años más tarde, en 1949, conocida plenamente la trascendencia 
del hallazgo, la gruta de donde provenían los pergaminos fue minuciosa¬ 
mente examinada. Era de no fácil acceso, y su posición indicaba a las 
claras que había sido escogida por los antiguos judíos como caja de caudales, 
para ocultar sus archivos sagrados en tiempos difíciles, después de haber 
envuelto cuidadosamente cada documento en un cobertor de lino, y de 
haberlos depositado en jarrones de arcilla. 

Se encontraron pedazos de unas cuarenta vasijas, que habían servido 
de depósito a los rollos, las cubiertas de lino medio destrozadas por los 
poco cuidadosos pastores, y multitud de minúsculos fragmentos manuscritos. 

Inmediatamente, los investigadores y arqueólogos se trazaron su plan; 
era menester dar solución a múltiples incógnitas: ¿Qué contenían los ma¬ 
nuscritos? ¿De qué época provenían? ¿Cuál era la trascendencia del ha¬ 
llazgo? ¿Qué conclusiones verdaderas o probables podían sacarse de el? 

Para dar respuesta a estas preguntas no bastaba un estudio somero; 



142 


TULIO ARISTIZABAL, S. J. 


se requería el concurso de arqueólogos, historiadores y científicos. Los 
miembros del Instituto Oriental de Chicago se entregaron con entusiasmo 
a la tarea; los especialistas en física atómica de la Universidad de esa 
misma ciudad, prestaron su valioso aporte. Y hoy podemos ya responder,^, 
si no a todas, al menos a muchas de las preguntas propuestas sobre los 
Manuscritos del Mar Muerto, 


!• 

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Procuraremos, en el presente trabajo, presentar un resumen de tales ' 
resultados, sin la menor pretensión de ser originales. Mas para llegar a ' 
conclusiones definitivas, nos parece indispensable hacer una breve expo- í 
sición introductoria que nos sirva para conocer lo más elemental de la 
ciencia paleográfica, y podernos así aventurar en la investigación del origen 
y del tiempo de los manuscritos que nos ocupan. 


^ ^ ^ 

El interesante estudio de los materiales paleográficos nos llevaría, si i 
intentáramos emprenderlo, a campos insospechados, ajenos a la simplici- i 
dad de estas líneas. Hemos de limitarnos, por tanto, a examinar tan solo 
dos de los elementos utilizados como material de escritura en los tiempos 
antiguos: el papiro y el pergamino. 

Fue el papiro el material de escritura más usado en el mundo antiguo. 
A los egipcios debemos su primitiva elaboración y empleo. Crecía entre 
los pantanos del Delta y a las orillas del Nilo, semejante a un junco, de 
tronco triangular, de unos tres metros de altura por término medio, y 
terminando en una copa finísima. Plinio, en su Historia Universal, narra,, 
si bien con bastante oscuridad, el proceso de fabricación del papiro. «El 
papel, nos dice, se hace del tallo del papiro. Se divide este en tiras muy 
delgadas y lo mas anchas posible... Se colocan después éstas sobre una 
tabla humedecida con agua del Nilo, que tiene las mismas propiedades 
de la goma. Inclinando la tabla, se extienden los fragmentos de papiro a 
lo largo. Después se coloca en sentido trasversal una nueva capa de frag¬ 
mentos, y el conjunto, una vez sometido a fuerte presión, se pone a secar. 
Por último, se unen las hojas a otras, procurando que las mejores queden 
al principio y las de inferior calidad al final. Para fabricar un rollo no 
deben unirse más de veinte hojas». 

Pese a la última recomendación del naturalista latino de no unir 
entre sí más de veinte hojas o plágulas, conservamos rollos mucho mayo¬ 
res, como el célebre papiro Harris, que contiene una crónica del reinado 
de Ramses II y mide veintiún metros veintitrés centímetros de longitud, 
por cuarenta y tres centímetros de altura. 

1 fu® ordinario por una sola cara, siguiendo la dirección de 

a libra (tn recto). No obstante, en algunas ocasiones se aprovechó el re- 

verso de la hoja (in verso). Los documentos así escritos fueron bautizados 
por los griegos «opistógrafos». 

Los rollos de papiro constituían la forma ordinaria de libro, y fueron 
los mas usados hasta el siglo i antes de Cristo. En griego se les llamó tibios, 
nombre que literalmente designaba la medula del papiro. Su plural, biblia, 
pasó ai castellano y a las lenguas modernas como término exclusivo para 
indicar la colección de los libros de la Sagrada Escritura. La opinión de 
quienes hacen proceder este nombre del gran emporio fenicio, carece de 
fundamento, y más probablemente la productiva venta del papiro egipcio 
dio nombre al puerto. 












HALLAZGOS BIBLICOS 


145 


Pero el uso del rollo o volumen de papiro era bastante incómodo; el 
lector tenía necesariamente que ocupar ambas manos, y la búsqueda de 
citas no era fácil. Se pasó entonces al uso del caudex o codex, compuesto 
de hojas de papiro superpuestas. Ya en el siglo ii de nuestra era, fue éste 
el sistema ordinario. 

^La relativa fragilidad del papiro, y sus múltiples inconvenientes, lle¬ 
varon a buscar un material de escritura más cómodo y resistente. La piel 
de los animales, bien limpia y pulida, proporcionó una materia de fácil 
manejo y durable. Si nos atenemos a la versión de Plinio, Eumenes II, rey 
de Pérgamo en el siglo ii antes de Cristo, fue su inventor; según esta le¬ 
yenda, Ptolomeo Epífanes de Egipto, temeroso de que Eumenes organizara 
una biblioteca superior a la suya de Alejandría, se negó a proporcionarle 
el papiro que solicitaba; entonces el soberano ordenó que se pulimentaran 
multitud de pieles de ovejas, las cuales vinieron a reemplazar y aun su¬ 
peraron la materia escritoria hasta entonces conocida. Dejando aparte la 
problemática veracidad de esta narración, es lo cierto que la mejor calidad 
de pergamino procedió, a no dudarlo, de la ciudad del rey Eumenes. 

Distinguen los arqueólogos dos clases de este material: una más pri¬ 
mitiva y áspera que denominaban piel o cueroy y otra más fina, más flexible 
y de mejor apariencia, a la que se da propiamente el nombre de pergamino; 
mas en la práctica, ambos materiales se confunden. 

En un principio, el pergamino no logró desplazar a su contendor el 
papiro, y tan sólo hacia el siglo iv después de Cristo su uso se hizo común, 
en tanto que las inscripciones en papiro fueron poco a poco escaseando, 
hasta desaparecer definitivamente. 

Este proceso histórico, por lo que al material paleográfico se refiere, 
ha servido para determinar la edad de algunos manuscritos. Así, mientras 
la copia más antigua hasta ahora hallada de los escritos de San Pablo (del 
año 200 de nuestra era), es un códice de papiro, el famoso Chester Beatty 
descubierto en 1931, y el papiro Y///, escrito en el siglo iii después de Cris¬ 
to, que contiene la Epístola a los Hebreos, es un volumen; el Códice Va^ 
ticano, el Códice Sinattico y muchos más, son valiosos pergaminos de los 
cuatro primeros siglos de la era cristiana. 

^ ^ ^ 

Después de esta breve explicación, podemos ya acercarnos al tesoro 
hallado en Ain-Fashá, junto al Mar Muerto. Desenrollemos cada uno de 
los pergaminos: 

De los once volúmenes, cinco, como antes indicábamos, son propiedad 
de Monseñor Atanasius Yeshué Samuel: 

El primero, y sin duda el principal para nosotros, es un texto completo 
de Isaías, escrito en hebreo. Tiene siete metros, veinticuatro centímetros 
de longitud, y veintiséis centímetros de altura. Está formado por diecisiete 
fragmentos de cuero, cosidos entre sí. Contiene en total cincuenta y cuatro 
columnas dé texto, cada una de veintinueve líneas; las palabras están cui¬ 
dadosamente separadas, y si bien (como es obvio) no encontramos nuestra 
división en capítulos, espacios entre los diversos parágrafos facilitan su 
lectura. Los caracteres son regulares y dan indicio de una mano acuciosa 
y experimentada. 

Concuerda perfectamente con el texto masorético, exceptuando las 
necesarias variantes ortográficas o gramaticales, y los inevitables errores 
intn»ducidos por el escriba. Así por ejemplo, encontramos: 




144 


TULIO ARISTIZABAL, S. J. 


1) Tres casos de homoioteleuton, o error debido a idéntica terminación 
en párrafos diversos (capítulos 4 - 16 - 23). 

2) Varias omisiones (en los capítulos 2 - 3 - 7 - etc.) y 

3) Muchas e interesantes adiciones, como en el capítulo cuarto, ver¬ 
sículo segundo, en donde añade a Yisráel la palabra veYahvé, y en el^^- 
pítulo catorce, versículo segundo, en donde el mecomam (a sus lugaiV^, 
se convierte en el adamatam ve el mecomam (a sus tierras de labranza y 
a sus lugares). 

Viene enseguida un comentario al profeta Habacuc: texto un tanto 
mutilado; longitud, un metro cincuenta y cinco centímetros, y altura actual , 
doce centímetros (anteriormente debió tener unos diecisiete o dieciocho 
centímetros). En un total de trece columnas de texto, presenta el comen¬ 
tario a los dos primeros capítulos del profeta. I 

En tercer lugar, el manual de disciplina de una secta judía. Después 
de Isaías, es el más extenso de los rollos descubiertos: cinco fragmentos 
de cuero dan un total de un metro ochenta y cinco centímetros de longitud, 
por veinticuatro centímetros de altura. No parece haber sido usado antes 
de ir a descansar con los otros pergaminos en la cueva del Mar Muerto. 
Aunque escrito por una mano diversa de la del manuscrito de Isaías, ambo-í 
textos son sin duda contemporáneos. Se aprecian numerosas tachaduras y 
borrones, principalmente en la séptima columna; pero todas estas variantes 
fueron realizadas por el escriba original. El documento fue presentado en 
dos volúmenes al monasterio de San Marcos. No sabemos si así fue ha¬ 
llado por los pastores, o si éstos lo dividieron para hacer más pingüe su 
ganancia. . . 

Por último, un manuscrito, aún no desenrollado. Se encontró en tan 
pésinas condiciones, que Mr. John Trever, de la Escuela Americana de 
Estudios Orientales de Jerusalem, no pudo hacer otra cosa que fotografiar¬ 
lo tal como fue hallado: es un rollo de treinta y cuatro centímetros de altu¬ 
ra, y unos cuatro centímetros y medio de diámetro; tiene el aspecto de un 
enorme cigarro. En un fragmento desprendido del texto han podido desci¬ 
frarse dos palabras arameas: Enashá (hombre) y Ara (tierra), lo que pa¬ 
rece indicar que todo el manuscrito está en arameo. Antes de lograr su 
completa interpretación, este rollo ha tenido que pasar dos años por las 
manos del doctor Rutherford Gettens, del Fogg Art Museum de la Univer¬ 
sidad de Harvard, encargado de desenrollarlo, quien muy probablemente 
en estos días estará poniendo fin a su nada fácil labor. 

Los otros manuscritos, ahora en la biblioteca de la Universidad Hebrea 
de Jerusalem, son seis: 

Primero: La lucha de los hijos de la luz y de los hijos de las tinieblas; 
texto en hebreo, bien conservado y claro. 

Segundo: cuatro rollos de Salmos de acción de gracias, semejantes a 
los de Salomón. 

Y finalmente, un fragmento hebreo de la última parte de Isaías. 

Los pequeños fragmentos encontrados dos años más tarde por Lankes- 
ter Harding jefe del Departamento de Antigüedades, y por el padre do¬ 
minicano René de Vaux, proporcionaron así mismo preciosos datos: Se 
recogieron seiscientos fragmentos, casi todos en cuero, algunos en papiro; 
la escritura es cuadrada aramea, pero dos presentan caracteres griegos. 
Hay uno pequeño del Génesis, dos de los Jueces, varios del Deuteronomio, 
porciones del libro de Isaías, del libro de los Jubileos, y de las perícopas 
arameas de Daniel. 







HALLAZGOS BIBLICOS 


145 


Los cascos de jarrones recogidos, indican que se trata de cerámica 
helenística en su período final, o sea del siglo ii antes de Cristo. 

* * 

Hora es ya de responder, en la medida de lo posible, a las preguntas 
anteriormente propuestas. 

El problema de la edad de los manuscritos es quizás el de mayor tras¬ 
cendencia, y también el mas complejo; los orientalistas no han logrado 
ponerse de acuerdo: mientras algunos niegan toda antigüedad a los docu¬ 
mentos, atribuyéndolos al siglo XV y llegan a calificarlos de vergonzosa fal¬ 
sificación; casi dinamos la totalidad de los arqueólogos de fama contem¬ 
poráneos, respetan su antigüedad, sin que por ello estén unánimes en la 
época precisa de su producción. 

Una fecha aproximada de la época en que fueron escritos los pergami¬ 
nos del Mar Muerto nos la proporcionan los datos indicados en la intro¬ 
ducción paleografica de este trabajo. En efecto, sabemos que el pergamino 
aunque conocido en épocas remotas, comenzó a ser usado como materia 
ordinaria de escritura hacia el siglo ii antes de nuestra era; por otra parte, 
si bien su empleo se^ prolongo hasta fines de la edad media, los principales 
manuscritos de los libros santos que han llegado hasta nosotros, se encuen¬ 
tran casi todos en forma de códices, sistema generalizado hasta el siglo il 
después de Cristo, no de volúmenes. Así, pues, podríamos insinuar de 
manera aproximada, no con argumento apodictico, que la edad de nuestros 
documentos muy probablemente oscila entre el siglo ii antes de Cristo y el 
«iglo II después de Cristo. 

Pasando ahora al estudio de los caracteres o signos escriturísticos, la 
cosa no es tan sencilla como a primera vista aparece: si es relativamente 
fácil calcular la edad de un manuscrito griego, gracias a la abundancia de 
documentos que sirven como puntos de comparación, tratándose de ma¬ 
nuscritos hebreos, el problema se complica: carecemos de documentos de 
€sta índole, y los relativamente pocos que conservamos son de fecha im¬ 
precisa. William Foxwell Albright, basándose en este método, coloca el 
pergamino de Isaías en el siglo ii antes de Cristo. Nos parece más segura 
la posición del profesor Driver, quien dice textualmente: «Con dificultad 
se puede recurrir para datar los manuscritos a argumentos de escritura, 
pues prácticamente no hay otros documentos hebreos escritos en tinta des¬ 
de el siglo V antes de Cristo, hasta el siglo v después de Cristo». 

Los caracteres de la escritura podrían sí proporcionarnos un dato de 
valor , en efecto, sabemos que la escritura paleohebrea cursiva, fue reem¬ 
plazada jpoco a poco por la cuadrada aramaica. Ahora bien, los fragmentos 
del^ Levítico hallados en Ain-Fashá están escritos en paleohebreo. Pero la 
dificultad se presenta inmediatamente: ¿Cuándo se verificó el tránsito de 
una a otra escritura? ¿Quien nos asegura que este paso no fue un lento 
proceso de modificación, y que no hubo un tiempo apreciablemente largo, 
durante el cual ambas escrituras compartieron sus posiciones entre los 
escritos hebreos? Así, mientras Birnbaum coloca este cambio hacia el 
siglo V antes de Cristo, y de Vaux y Diringer hacia los siglos iv ó iii, Albright 
lo juzga del siglo i antes de Cristo y Yeivin hace notar con muy buen acuer¬ 
do, que la escritura paleohebrea se conserva aún hoy entre los samaritanos. 

Un tercer dato para el examen de la antigüedad de los manuscritos 
nos lo proporciona la cerámica. Hemos indicado ya que los fragmentos de 
jarras encontrados en la cueva, y sobre todo dos recipientes intactos que 



TULIO ARISTIZABAL, S. J. 


146 

han logrado salvarse, indican su procedencia helénica. Es esta la opinión 1 
del Padre de Vaux, cuya autoridad se ha respetado. Aun concediendo^ | 
sin embargo, el origen de los recipientes, ¿por que razón afirmar que los | 
manuscritos hayan de tener indispensablemente su edad y no puedan ser ■ 
muchos años posteriores? 

El examen interno de los manuscritos (estilo, modismos, grafía) ha 
llevado a conclusiones tan contradictorias, que nos parece estéril cualquier < 
investigación basada en este método, Veamos algunos ejemplos: Dupont- 
Sommer, profesor de la Sorbona, afirma que los manuscritos pertenecían 
a la secta de los esenios, quienes, perseguidos, los ocultaron junto al Mar 
Muerto hacia el año setenta después de Cristo. Segal atribuye los docu¬ 
mentos a los fariseos vencidos por Alejandro Janeo (103 antes de Cristo),, 
quienes los abandonaron en su huida a Siria. Para Brownlee, fueron po¬ 
sesión de una secta religiosa cismática, surgida entre los sacerdotes del 
templo de Jerusalem, hacia el siglo ii antes de Cristo. El doctor J. L. Teicher 
cree por su parte que los rollos son de una secta de judíos cristianos, per¬ 
seguida al principio del siglo iv. Y finalmente P. R. Weis cree que perte¬ 
necieron a una secta Isawita; identifica los kittin mencionados en el co- ® 
mentarlo de Habacuc, con los cruzados, y por tanto el depósito de Ain- i 
Fashá debe ser posterior al año 1096. 

Ante tan diversas opiniones, todas ellas basadas en el examen más 
o menos imparcial de los documentos, la posición más prudente será esta: 
si queremos llegar a una conclusión segura, debemos acudir a una prueba 
externa y sin compromisos. 

Fue lo que emprendieron, y con gran éxito, unos investigadores hasta 
entonces desconocidos por los arqueólogos, y que no se habían visto nunca 
ante un rollo de pergamino. Eran éstos los especialistas en física atómica 
de la Universidad de Chicago. 

Emplearon un moderno método, basado en el fenómeno de la radio¬ 
actividad, que ya entonces había dado buenos resultados como medio para > 
determinar la edad de animales y plantas. 

Según los científicos de Chicago, todo material en el cual entre el 
carbono como componente químico, sufre una desintegración radioactiva 
una vez terminado su ciclo vital. 

La física nuclear nos enseña que el elemento carbono está compuesto 
de dos isótopos, uno de peso atómico 12 y otro, en menor cantidad, de peso 
atómico 13. Acompañando a esos dos isótopos principales, los expertos des¬ 
cubrieron en los materiales paleográficos un tercer isótopo, el carbono 14, ; 
de propiedades radioactivas. Este elemento, aunque en cantidad inaprecia¬ 
ble, si bien mayor que en las pieles escritorias, fue pronto también descu¬ 
bierto en los seres vivos. ¿De dónde procedía el nuevo isótopo, y cuál la ' 
razón de esta diferencia? El bombardeo ejercido sobre el nitrógeno de la ; 
atmósfera por los rayos cósmicos, da origen a este carbono 14, el cual es ' 
absorbido por las plantas y los animales. Mientras éstos viven, se encargan 
por sí mismos de mantener constante en su organismo la cantidad de car¬ 
bono 14. Pero al morir, esa cantidad de carbono radioactivo comienza a 
decrecer. Con este a primera vista tan sencillo método, es posible descubrir 
el tiempo transcurrido desde la muerte del ser vivo hasta nuestro tiempo, 
midiendo su cantidad residual de carbono 14. 

Los tests innumerables aplicados al sistema, como el de calcular la 
edad de una sequoia cuya antigüedad había sido ya averiguada por otros 
medios precisos, han dado siempre resultado positivo, con un margen de 
seguridad, claro está, de unos dos siglos. 







HALLAZGOS BIBLICOS 


147 


La aplicación del método a los manuscritos del Mar Muerto, ha pro¬ 
porcionado asombrosos resultados: 

Con el fin de evitar desperfectos en los pergaminos, los peritos acu¬ 
dieron al examen de las cubiertas de lino, partiendo del supuesto (y aquí 
está la única falla del proceso) de que éstas no podían ser de una fecha 
excesivamente anterior a la de los volúmenes; si las ánforas, se dijeron, 
podían ser antiguas, no se iba a buscar una tela conservada por siglos para 
guardar los manuscritos. El radio-químico William F. Libby redujo la en¬ 
voltura de uno de los pergaminos a cenizas, y valiéndose del detector de 
Geiger midió la radioactividad del carbono 14. Así dedujo que hace unos 
1.900 años el lino aún vivía. Si añadimos unos años más a la edad de los 
pergaminos, y dejamos el margen de seguridad indicado por los expertos, 
podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que los manuscritos del Mar 
Muerto datan de una fecha situada entre el siglo ii antes de Cristo y el 
siglo II de nuestra era. 


* * ♦ 

Antes de terminar, queremos responder a una pregunta que se estarán 
haciendo cuantos hasta aquí nos han seguido: Pero, ¿este hallazgo, tiene la 
trascendencia que los arqueólogos parecen darle? 

La respuesta es Sí, y no hemos exagerado cuando al principio de nues¬ 
tro estudio calificamos el descubrimiento de uno de los más preciosos de 
los tiempos modernos. 

Bástenos indicar, que el manuscrito hebreo más antiguo descubierto 
hasta ahora, había sido el códice de El Cairo, que data del año 895 después 
de Cristo. Le seguía el manuscrito de Leningrado, de alrededor del año 
1.000. Ahora encontramos un pergamino de Isaías, más o menos del siglo ii 
antes de Jesucristo, en hebreo, y que concuerda perfectamente con nues¬ 
tra Biblia actual. Hay variantes morfológicas y gran número de variantes 
ortográficas, explicables por la incuria del escriba y por la necesaria evo¬ 
lución de la gramática, pero el texto mismo es admirablemente semejante 
al fijado por los masoretas. 

Con razón, pues, ha dicho Albright: «Los manuscritos de Ain-Fashá 
son el descubrimiento paleográfico más grande de los tiempos modernos». 


Del campo lingüístico 


Notas sobre la lengua china 

por Bernardo Acevedo, 

Misionero de China 

El idioma chino tan difícil es 
que ni el mismo chino lo puede saber. 

O deja de tener su picardía este dicho popular porque realmente el 
idioma chino es muy difícil, hasta el punto de «lue el lenguaje es¬ 
crito es apenas privilegio, en lo esencial, de un 10% o 15% entre 
más de 400 millones de habitantes de la gran República China, lodo el 
mundo está de acuerdo en que es una de las lenguas mas difíciles que ac- 

tualmente se hablan. 

Conocida desde las más remotas edades, nació con las primitivas inge¬ 
nuidades del hombre en la lucha sin antecedentes por buscar un signo ex¬ 
terno social a la expresión del pensamiento. 

Aunque naturalmente ha ido evolucionando con el hombre mismo, siem¬ 
pre ha sido sobre las bases fundamentales de lengua monosilábica e ideo¬ 
gráfica. Por ser tan antigua, y hablada por una nación populosísima y que 
llegó a grande civilización dentro de su aislamiento, tiene por una parte 
gran riqueza de expresión y por otra una gran complicada simplicidad 

técnica. 

Su origen es ideográfico, es decir, que las bases fundamentales de la 
lengua, o sea aquellas expresiones corrientes de la vida humana social sin 
especiales contactos de ciencia y progreso, son grafías o descripciones in¬ 
genuas de los objetos, más o menos bien logradas, como se puede ver en 
los bronces antiguos (vasos y utensilios, campanas etc.) v. gr. (1) re: sol; 
(2) yüeh: luna. 

Dichas grafías que al comienzo eran un reflejo más o menos fiel del 
objeto, á través de las edades (miles de años) fueron sufriendo transfor¬ 
maciones por varios motivos, v. gr., mayor capacidad y necesidad de ex¬ 
presión artística, medios más modernos de escritura con el hallazgo del 
papel y el pincel; exigencias prácticas por la invención de nuevos carac¬ 
teres más complicados que exigían la simplificación de los rasgos pri¬ 
mitivos etc. 

Por este motivo es difícil advinar en la escritura moderna el objeto 
descrito en el carácter. 

Así por ejempo, los dos caracteres para designar el sol y la luna res¬ 
pectivamente, se escriben actualmente asi (3) y (4). 

El carácter para designar el hombre (5) ren, antiguamente por el grueso 
de los trazos daba un ligero esquema de un hombre con los pies abiertos. 
Añadiéndole a este carácter un trazo horizontal, que quiere designar los 
brazos abiertos, quedaba un hombre dando la máxima amplitud a sus extre¬ 
midades obteniéndose asi la idea de grande (6) tct^ y poniendo encima de 
este carácter una raya horizontal, como límite superior, se daba por expre¬ 
sada la idea de cielo o firmamento, algo así como lo que limita al hombre 

por arriba, T*ien (7). 



S. J. 














150 


BERNARDO ACEVEDO, S. J. 


(8) mu, es un árbol esquematizado. Añadiéndole un trazo^ horizontal 
en la parte inferior del trazo vertical (9) tenemos la idea de raíz y la idea 
abstracta de origen, principio etc. (R^’ Pen, es el nombre chino para decir 
Japón, es decir: «Origen o raíz del sol» lo que nosotros conocemos fami¬ 
liarmente con el nombre de País del sol naciente). 

Aún ahora se puede ver una vaga representación del carácter corazón 
(10) en la escritura actual. En cambio no lo es tan clara la que se ve en 
carácter para designar la mujer (11) del cual dice la glosa antigua que re¬ 
presenta una niña con los brazos modestamente cruzados. ¡Ahí de la 
imaginación! 

Digamos lo mismo del carácter caballo (12) ma. En inscripciones an¬ 
tiguas ciertamente se puede conceder con generosidad que si hay cierta 
semejanza con el objeto porque esquematiza los elementos esenciales de un 
caballo. 

Otros son ciertamente más obvios como (13) kou, boca. (14) shou, 
mano, sobre todo en las formas primitivas en las cuales los trazos horizon¬ 
tales son curvos y hacia arriba, con bastante semejanza de una mano abierta. 
O también en el carácter fuego: (15) juó, que parece denotar unas cuantas 
chispas que brotan de él. 

Dícese que Gonfucio se extasiaba ante la admirable grafía del carácter 
chüan (16) que representa un perro echado (!). Así debía ser el carácter 
primitivo. 

Sistematización de los caracteres 

El célebre emperador Kanghsi, que subió al trono el año 1662 de nuestra 
era dio un grande impulso a la sistematización de la lengua, fijando el nú¬ 
mero de caracteres radicales o primitivos en 214. 

Aunque posteriormente los filólogos sostienen que son algunos más, 
de estos caracteres se forman todos los actualmente existentes y se formarán 
los que vayan enriqueciendo la lengua. El diccionario moderno chino-inglés 
de R. H. Mathews tiene cerca de 15.000 caracteres y sinembargo todos ellos 
no son más que combinaciones de los clasificados por el emperador. 

El número de estos radicales como se ve es relativamente reducido. 
Radica pues el problema en los compuestos. Es decir, cómo se las arregla el 
chino para expresar toda la gama del pensamiento humano en la combina¬ 
ción o iustaposición de los caracteres. 

Todo carácter compuesto tiene dos elementos esenciales de funciones 
distintas: el radical y el fonético. 

Radical 

Es el que da la idea sustancial u orientadora del compuesto y se coloca, 
salvo excepciones bien determinadas, en la parte izquierda. Asi v. gr., el 
carácter agua (17) shuei, (que por motivos prácticos cuando entra en com¬ 
posición se escribe (18) da origen a infinidad de caracteres: todo lo que se 
refiera a líquido en general, asi como llover, fluir, llorar, jugo, savia, saliva, 
río, húmedo, ruidos peculiares de agua, granizo, mojarse, etc., etc. 

Lo mismo se diga del carácter boca (19) (k'ou) en el cual se agrupan las 
ideas de comer, hablar, maldecir, pedir, morder, rezar, acusar etc. 

El radical (20) hsin: corazón, es riquísimo como se deja suponer 
pues es para la expresión de todo lo que hace relación al sentimiento y 














152 


BERNARDO ACEVEDO, S. J. 


pasiones humanas. Por conveniencias prácticas este carácter adopta la 
forma (21) cuando está en composición. 

Como último ejemplo de radical fecundo traigamos la mano, shou (22) 
y que citamos más arriba. Dicho carácter agrupa todo lo que se puede hacer 
con la mano: llevar, colgar, empujar, rezar, suplicar, otear, escribir etc. 

En la expresión de ideas que no suponen abstracción llegan a una gran 
propiedad así, v. gr., en la idea de: llevar, el carácter escrito da c®" Pre¬ 
cisión, si es llevar colgado o al hombro o entre dos, o en las manos » arras¬ 
trando o en una pinga (un trozo largo de bambú o madera llevado al hombro 
y en cuyos extremos penden las cosas que se trasportan). 

El fonético se coloca a la derecha del radical y sirve, como lo indica su 
nombre, para dar el sonido característico del compuesto. 

Dicho fonético puede ser uno de los caracteres simples o radicales 
(uno de los 214) o también un carácter ya compuesto. Pero ya sea simple, 
ya compuesto, no tiene otro oficio que dar o prestar su sonido ya conocido- 
V. gr., el carácter chia (23) tiene por radical wm, mujer (24) y chía (¿5) 
casa, como fonético. La idea del compuesto o sea (23) es: la mujer se casa 
o adquiere marido (casarse el hombre o adquirir mujer, es otro carácter 
compuesto (61) de una mano que coge una oreja y luégo el carácter de 
mujer como radical. Sabe Dios si en los orígenes del carácter hubo a 
malicia picarezca que le puede encontrar un filologo moderno, sabiendo la 
desventajosa condición de inferioridad enorme de la mujer en el paga¬ 
nismo). Gomo se ve, es algo que se refiere a la mujer y por eso lleva como 
radical mujer. El fonético es casa y se pronuncia cAíVi pero aquí no hace 
más que dar su sonido al compuesto que es también chia. 

Naturalmente que la idea resultante es arbitraria. Por el radical se 
sabe que se refiere a la mujer. Pero que sea precisamente casarse es con¬ 
vencional. 


Si esta regla fuera constante se simplificaría grandemente la retentiva 
de los caracteres. Pero desgraciadamente tiene un vasto campo de excep¬ 
ción y capricho. Muchas veces lo que esta en el sitio del fonético no tiene 
que ver con la pronunciación del compuesto. Otras veces da una vaga 
sugerencia de sonido, v. gr., el carácter (53) se pronuncia Hsien y su parte 
derecha o fonético se pronuncia shan, A. veces, finalmente lo que esta en eí 
sitio del fonético no tiene que ver con el sonido del compuesto pero si com¬ 
pleta la idea misma del radical o entra como parte integrante de ella, v. gr., 
el carácter para designar vergüenza o rubor tiene como radical el corazón 
(39) y como fonético la oreja (38) la idea viene a ser como la sangre que 
gyjj-QjgQg oreja y que es una señal bastante clara del rubor. Sinembargo 
el fonético, o lo que está en el lugar del fonético, se pronuncia erh (oreja), 
Y el sonido del compuesto es chih. Más arbitrariedad no se puede dar. 

El modo como forzosamente se forman los caracteres compuestos le 
da un gran sentido artístico a la lengua y es una de las causas por las 
cuales muchas personas literatas se oponen a innovaciones radicales en la 
lengua como sería la romanización, problema que estudiaremos más 

adelante. 

Naturalmente se necesita imaginación y buen gusto para dar en esta 
foi*nia concreción a la múltiple expresión humana, sobre todo para dar 
forma gráfica a ideas abstractas: 

El sol (28) y la luna (30) juntos dan la idea de: brillante. El sol sobre 
un árbol (33), o sobre una raya que significa el horizonte (31) es: aurora. 





DEL CAMPO LINGÜISTICO 


153 


salida del sol. El sol debajo del árbol significa por el contrario crepúsculo 
(34). Diez (35) soles también designan la madrugada. Tres soles juntos 
(37) significan claro, cristalino, transparente. 

Una boca (13) partida por la mitad da la idea de medio y mitad. Y este 
carácter junto con corazón (10) significa fidelidad, rectitud. 

El corazón cogido en una puerta (42-43) significa tristeza, angustia. O 
también un corazón y un cuchillo (21-44-45). 

Hay una expresión de gran delicadeza para designar la idea de madre 
en especiales circunstancias (47) Ts, o sea dos hilos de seda (46) y un co¬ 
razón (20) y significa ternura, bondad. Y la expresión completa es: chia 
(25) ts es decir: la ternura de casa. 

Este último carácter de casa (23) es gracioso e interesante. Es senci¬ 
llamente un cerdo (27) she y un techo (26) mien. No hallaron los antiguos 
cosa más gráfica para dar la idea de casa que este. En efecto difícilmente 
se encontrará una casa china campesina en tiempos normales que no tenga 
su marranito que discurre libremente por ella. 

Para un campesino amantísimo de su pedazo propio de tierra, nada 
más apropiado para dar la idea de descansar que poner a un hombre junto 
a un árbol (48) forma práctica de hombre: (49) y (50) árbol el carácter re¬ 
sultante Hsiu (51) es reposar, descansar. 

Un hado o genio lo representan un hombre y una montaña (53). Y 
cuán a conciencia estén escogidos los caracteres componentes nos lo canta 
una poesía celebérrima entre el pueblo de la cual cito el comienzo: (97 a 
104) : «No está la gracia de una montaña en que sea alta sino en que la 
habite un genio (o un hado)». 

La idea fundamental de bondad la expresan de una manera humana 
y sentida: el carácter lo componen de niño y mujer como dos prototipos de 
bondad natía (54-55). Uniendo los dos caracteres el niño a la derecha y la 
mujer a la izquierda queda uno de esos caracteres de formación ilógica en 
que el fonético no cumple su oficio. La mujer (54) debajo de un techo (26) 
da el carácter ngan que significa paz, que la hay cuando la mujer está cui¬ 
dando su hogar. Una mano (58) forma practica de (14) sujetando a una 
mujer nos presentan la idea de seguro. Sicología y picardía popular encie¬ 
rran estos dos últimos compuestos. Y delicadeza y gracia encierra el ca¬ 
rácter para decir niño pequeño: ying (63), es decir, dos piezas preciosas 

^.62) y la mujer debajo con lo cual quieren decir lo que es el niño para su 
madre. 

Adulterio, traidor, intriga lo ponen gráficamente con un carácter for¬ 
mado de tres mujeres (64). 

Dada la genialidad de la lengua de ser ideográfica parece que se pres¬ 
tara a obscenidad y mala intención para describir ciertos asuntos y sinem¬ 
bargo no lo es como se ve por este carácter. Para describir la anatomía del 
cuerpo humano, por ejemplo, usan generalmente el radical de carne unido 
a cualquier fonético. Para indicar que una mujer está encinta ponen un 
carácter que significa cavidad que es más o menos como el (26) y debajo el 
carácter de niño (55). 

Con la boca (19) en la mitad de una puerta (42) nos dan la idea de 
preguntar (69) wen. Si en vez de la boca tiene una oreja es preguntar para 
oír (70). 

Pedir, nos lo ponen gráficamente con la palabra (71- que es una boca 




154 


BERNARDO ACEVEDO, S. J. 


emitiendo sonidos simbolizados por las rayas superpuestas) y el hombre 
a la izquierda (72). 

La mano a la izquierda, como radical, y la escoba (60) a la derecha 
nos está hablando de barrer. Y si a la escoba le ponemos como radical una 
mujer tenemos una de las maneras de decir o escribir: mujer casada. De 
hecho, una de las ceremonias o costumbres el día del matrimonio en algunas 
partes es darle oficialmente una escoba a la mujer como para consagrarla 
. ama de casa. 

Las dos manos juntas, son la gráfica de orar (76). Y la mano con una 
-espada en la mano (84) es una bella expresión para decir santo, en el sen¬ 
tido que esto tiene en el paganismo, es decir, un hombre entero y morige¬ 
rado y prudente. El carácter correspondiente es (85) que se compone de 
los siguientes elementos: una oreja (38), una boca (19) y un rey. Algo así 
. como el que es rey de estos dos sentidos. 

Hay una extraña expresión para decir cosa en general: oriente-occi¬ 
dente, como quien dice lo que esta en los limites del horizonte. V. gr.; 
¿Cuánto vale esa cosa?: «ése oriente-occidente, mucho poco dinero?». No 
,-^es precisamente que se quiera preguntar si es cara o barata sino que entre 
. mucho y poco dónde queda. 


Lengua escrita y lengua hablada 

Son dos problemas distintos y graves sobre todo para un extranjero. 
Pero no solo para este, puesto que un 85% de la población china no sabe 
- escribir por esta gran dificultad que hace que se requiera bastante tiempo 
para que un analfabeta adquiera la suficiencia para poder leer lo corriente. 

Lengua escrita 

Es ante todo mucho más rica que la otra por la infinidad de caracteres 
* que tiene y que no son empleados en el lenguaje corriente hablado. No pre¬ 
cisamente porque sean términos correspondientes de alguna ciencia u 
oficio sino pertenecientes al lenguaje literario de extrema concisión. 

Además hay muchas ideas que escritas quedan suficientemente expre¬ 
sadas por un solo carácter, en tanto que el lenguaje hablado requiere reunir 
-por lo menos dos caracteres para una suficiente diferenciación ya que los 
fonemas diferentes son limitados. 

Por otro lado, la ejecución misma de la escritura requiere una habi¬ 
lidad poco común, pues para escribir chino se requiere poco menos que 
-ser un buen dibujante. 

Gomo si esto no bastara, existen dos maneras de escribir simplifica- 
damente. La una consiste en suplir, sobre todo en caracteres de numerosos 
trazos, unos caracteres por otros a veces sin conexión de ninguna especie. 
V. gr., el carácter (89) T'i, que significa cuerpo y tiene 22 trazos, se escribe 
(88) con solo siete trazos y significa lo mismo. No que sean dos maneras 
gráficas o etimológicas de expresar la misma idea, sino que el segundo es 
simplificación del primero (!). Igualmente pero más obvio se ve en el 
carácter (87) en donde la parte radical queda grandemente simplificada 
.como se ve comparándolo con el carácter original (86). 

La otra escritura simplificada es más abstrusa y en el fondo guarda 
una semejanza con el carácter que simplifica. Tiene por característica el 
.que el pincel no corre en trazos definidos sino que se simplifica en una sola 


DEL CAMPO LINGÜISTICO 


155 


línea curva en que se suman trazos de una manera ingeniosa, elegante, 
pero notablemente abstrusa. 

Afortunadamente esto está llamado a perecer y aun antes, en sus 
tiempos de fervor, era privilegio de no muchos. 

Lengua hablada 

La lengua hablada tiene dificultades muy severas para un extranjero. 

a) Tiene fonemas que no existen en otras lenguas corrientes. Por 
^ejemplo, el correspondiente al carácter sol (3) tal vez no exista en otras len¬ 
guas. Accidentalmente queda suficientemente expresada con la r bogotana 
añadiéndole un sonido dimidiado de así r^. Hay otros sonidos que me es 
imposible poner gráficamente. En general predomina el sonido gutural y 
escasean los sonidos abiertos y patentes como los nuestros castellanos. 

b) En el lenguaje escrito nunca hay confusión porque cada carácter 
^stá en sí suficientemente diferenciado. En cambio en el hablado puede 
haberla y grandísima para un extranjero. Hay por ejemplo más de cien 
caracteres que tienen la pronunciación chi con las significaciones más 
opuestas. Para evitar confusión es necesario acudir a la ayuda de dos 
elementos. Primero, cada idea tiene que expresarse, al hablar, con dos ca¬ 
racteres y así el segundo ayuda para contradistinguir el primero de otros 
fonemas iguales. Así v. gr., Fw, entre otra multitud de significados significa 
mujer, felicidad. Pero fu-ren significa mujer casada, y fu-chi significa fe¬ 
licidad. Pero esta solución es insuficiente porque el número de fonemas es 
apenas de 3 a 4 centenares. Entonces se acude al sistema original de los 
tonos que es lo que da la sonoridad o musicalidad característica del chino, al 
mismo tiempo que hace dificilísimo el hablarlo bien siquiera para hacerse 
entender suficientemente. 

Según este sistema, que manejan a perfección los chinos que hablan 
el mandarín bien, a cada carácter le corresponden por lo menos cuatro 
tonos diferentes y a cada tono un significado diferente. Así v. gr., fan^tuei,^ 
fan'^tueiy^ fan^tuei^ jan^tuei,^. 

Por supuesto eso se presta a serias confusiones y no es raro el caso en 
que el misionero a veces dice cosas en su predicación extremadamente mal 
sonantes pero que los chinos saben disimular sin reírse. A veces han ocu¬ 
rrido casos graciosos como el de un misionero que pidió, en un vahido que 
tuvo, una silla y le trajeron un jabón. Tanto jabón como silla se dicen: i~ts 
pero con diferente entonación. 

Tien^chuy según la entonación que se le de puede significar Dios (Se¬ 
ñor del Cielo) o cerdo del campo. 

Indicamos gráficamente los tonos con números. De hecho son así: el 
1 es un tono alto y breve. El 2 es una inflexión curva digámoslo así. El 3 
también una inflexión curva mas abierta y el cuarto es como una cadencia 
opuesta al tono primero. Estoy seguro que con esto no he dicho nada. Es 
apenas una insinuación» 

Nada hemos dicho de la gramática y el hipérbaton que son otra grave 
fuente de complicación, aquella por su pobre simplicidad y éste por lo abs- 
truso y diferente de nuestro hipérbaton latino. 

En la gramática llama sobre todo la atención el verbo que es una forma 
inmoble y simple, igual para todos los números, tiempos y personas: v. gr., 
yo comer, ella comer ayer, ellos comer mañana, si entonces comer bien, 
ahora no estar flaco. Yo ir, él no venir (si voy yo el no viene). Es decir 


156 


BERNARDO ACEVEDO, S. J. 


que las determinaciones de número, tiempo y persona se obtienen por ad¬ 
verbios y partículas. 

Tampoco se expresa el genero al hablar. Al escribir el pronombre per¬ 
sonal se distingue porque el femenino tiene radical mujer y el masculino 
hombre. (En el lenguaje cristiano para el pronombre de Dios se pone el 
radical de espíritu). El neutro no existe, es decir, que para ellos no se 
plantea el problema de si casa, árbol, piedra es masculino o femenino ni lo 
necesita la idiosincracia de la lengua. 

De todo esto y del hipérbaton, que es parecido al inglés pero aún más 
enrevesado para nuestra concepción latina, resulta que para expresarse 
uno correctamente en chino necesita como una especie de transformador 
en el cerebro que le vaya cambiando el pensamiento occidental al hablar 


SEGUNDA PARTE 


LA LENGUA CHINA, REFLEJO DE SU SICOLOGIA 


Toda lengua nació de la necesidad imperiosa del ser inteligente de 
expresarse y comunicar sus ideas. 

En consecuencia existe una admirable relación entre la sicología de 
los pueblos y su lengua propia. 

La lengua italiana evita por instinto las consonantes finales, que son 
muy escasas hasta el punto de que el pueblo redondea por instinto las pa¬ 
labras tomadas de otras lenguas, v. gr., sporto (de sport). 

Ama el desdoblar las palabras con consonantes dobles: farfarella (ma¬ 
riposa), bello, allegro, vidi il gruppo da lontano con el cannocchiale. 

Un campesino de la campiña romana preguntaba en cierta ocasión si 
doppo tema tres p, o solamente dos. 

Juega con el diminutivo hasta el exceso: pranzo, pranzetto, pranzaccio, 
bimbo, bambino, bambinello; vecchio, vecchietto, vecchiuccio, vecchie- 
relio, etc. 


No tiene sonidos ásperos. Desconoce el sonido de j y Existe esta 
ultima letra pero es de un sonido acariciador como en azurro (azul). 

Estas características, unidas a la armonía y dulzura al hablar nos dicen 
del alma redonda y artística italiana. Y de ello hallamos un reflejo fiel en 
su música inconfundible que es otro de los lenguajes del alma. 


La lengua francesa es la lengua de la meticulosidad y exactitud. Pero 
al mismo tiempo apta para expresar con cierta elegante circumlocución 

o que no se sufre en sus términos propios. Fue la lengua internacional de 
la diplomacia durante muchos años. 

castellana nos llama la atención ver esa can¬ 
tidad de tildes que suelen llevar las palabras francesas (hay palabras con 
cinco) sin que vea uno a punto fijo dónde cargan el acento. Van quebrando 
las palabras como un gusano de luz que se desliza sobre la yerba. 

.„f precisión y cierta concisión exacta, es la lengua universal del 

infinito arte culinario y de la moda, admitido con cierta facilidad en las 
demas lenguas aun en las más refractarias como la castellana. 

brh aptitud para dar expresión a ciertas ideas esquivas partís- 

Prts, tour de forcé, mtsse au potnt, etc. 


DEL CAMPO LINGÜISTICO 157 

Tal vez no sea difícil encontrar en estas notas las cualidades del alma 
francesa: clara, ordenada, precisa. 

La lengua inglesa es la que menos personalidad y originalidad ofrece. 
Es también la que menos interesa por su puridad y admite con toda facili¬ 
dad toda clase de influjos de otras lenguas, sin reglas determinadas para 
la nacionalización de las palabras necesarias venidas de fuera. Tiene grande 
imprecisión en la pronunciación dentro del mismo país. Mucha pobreza 
en el verbo que es la clave de la expresión. Por todas estas notas que faci¬ 
litan su aprendizaje es la lengua universal del comercio y del intercambio 
mundial. La lengua del utilitarismo, hablada en gran parte por razas com¬ 
puestas sin grandes ideales patrióticos. 

La lengua castellana es el molde preciso en que cabe toda el alma 
española y la de toda la raza con sus modalidades. 

Tiene cinco vocales perfectamente definidas y abiertas sin sonidos in¬ 
termedios de ninguna especie, como la mayoría de las otras lenguas. Todo 
lo que se escribe se pronuncia con muy poquitas excepciones. Cada palabra 
tiene su acento bien definido y el que habla lo va buscando, dejando en 
cierto elegante descuido todo lo demás. Esta es la razón de la incomparable 
sonoridad del idioma. Pongamos como ejemplo la primera estrofa del clᬠ
sico soneto de José Eustasio Rivera: 

Atropellados por la pampa suelta 
los raudos potros en febril disputa 
hacen silbar sobre la sorda ruta 
los huracanes de su crin revuelta. 

Tiene el idioma castellano sonidos viriles de j y z. Todo ello es un re¬ 
trato de la raza, viril, despreciadora del detalle, franca. El español nunca 
ha descollado en la política de una manera notable. 

Es pues el italiano un lago azul quieto. El francés un río de cauce per¬ 
fecto. El inglés agua dispersa que busca el declive donde esté. El castellano 
es un torrente impetuoso y exigente, de cauce propio, severo contra el influjo 
inmotivado de otras lenguas sobre la suya. 

La lengua china y el carácter nacional 

La vida china social se desliza toda ella en una intensa percepción del 
sentido del bien parecer exterior y eso desde los primeros años en que el 
individuo entra concientemente al intercambio social. Y eso hasta tal exa¬ 
geración que el gobierno de Ghiangkaisek cuando empezó con empuje el 
programa de Vida Nueva lo consideraba como uno de los peligrosos defec¬ 
tos nacionales. 

Esto lo dicen los chinos con la gráfica expresión de «guardar la faz». 
Es una obligación mutua que hace que el trato social se deslice en una 
atmósfera pacífica pero de tanta ceremonia y falsía aparente que se nece¬ 
sita estar adaptado temperamentalmente para ello para que sea tolerado 
a la larga. 

La lengua china, a mi entender, refleja admirablemente esta tendencia 
natural del chino. En su notable imprecisión general a pesar de la gran ri¬ 
queza de expresiones, en la extrema simplicidad del verbo, de que hablamos 
más arriba, y en las varias acepciones de un mismo carácter hay la elas¬ 
ticidad suficiente para salvar muchas situaciones y aun para cohonestar 
diversos sentidos de una misma cosa, cuando «la faz» comprometida lo 
exige. 



158 


BERNARDO ACE VEDO, S. J. 


Se quejaba el profesor extranjero de una ciudad china, de la impre¬ 
cisión grande en que estaba concebido un aviso importante sobre la dis¬ 
ciplina del plantel. Pero el director lo serenó diciéndole que había la cla¬ 
ridad suficiente para un chino sin que apareciera demasiado claro el término 
punitivo de desaprobación. 

Para estas situaciones y parecidas tiene el chino grande habilidad y tiene 
muchas expresiones para dar una negativa eficaz pero velada. Un «mañana» 
oportunamente colocado y dicho con suavidad puede equivaler a un ro¬ 
tundo «no». 

Para un extranjero resulta desagradable el tejemaneje de la faz y le 
parece como un fondo de doblez. De hecho todo él es sutil y de tramoya 
y mutuamente lo saben y por eso no caen en engaño entre ellos. A 
veces se queda uno perplejo cuando, está usando de intermediarios, ante la 
interpretación que dan sin titubear a expresiones imprecisas. 

Por razón de esta imprecisión o capacidad de muy diversas explica¬ 
ciones de la lengua escrita china, se explica el que el P. Premare, notable 
antiguo misionero jesuita-frances, creyó hallar en diversos pasajes antiguos 
chinos poco menos que un anuncio detallado del Mesías cuando muy pro¬ 
bablemente no había la menor intención. 

El temperamento chino es eminentemente equilibrado. No es de los 
que se torturan por la exactitud del minuto. Entre la gente del campo y de 
ciudades pequeñas cuando hay reuniones para tratar algún negocio (y 
todos lo tratan los chinos en reuniones, lo cual denota un gran sentido so¬ 
cial) se dicen: «Guando el sol esté a tal altura —indicándolo con el dedo 
en el firmamento— nos reuniremos», y así la cita fluctúa entre una o dos 
horas como hora de comienzo. 

Es poca la gente desequilibrada entre ellos porque la inmensa mayoría 
de la población está muy ajena a la vida de vértigo de la civilización occi¬ 
dental. Alguna ventaja había de tener el chino en su atraso en el progreso. 

Todo esto lo vemos palpablemente en la escritura china que exige un 
verdadero dibujante de gran equilibrio nervioso para la armonía de los^ 
trazos. Hay caracteres de uno, tres, cinco, ocho trazos, pero también los 
hay de 20, 25 y 28. Y todo ha de compaginarse bien para que haya armo¬ 
nía entre los caracteres entre sí, cosa de suyo difícil pero que la obtiene 
un mediano escribiente chino. Es un verdadero placer estético la armonía 
que tienen entre sí los trazos de un carácter sobre todo cuando están es¬ 
critos a pincel. Necesitan una mano firme, decidida y un gran sentido de 
las proporciones. 

Y lo tienen a gala. Hay personas que todos los días borrajean unas 
cuantas páginas con el solo fin de conservar y perfeccionar la habilidad 
adquirida. Los anuncios de los almacenes son una verdadera obra de arte 
lo mismo que las inscripciones honoríficas que adornan las paredes de las 
casas o las pagodas y templos cristianos. Lo mismo se diga de los abanicos 
donde hacen verdaderas filigranas de caligrafía. 

Si fuéramos a describir gráficamente la psicología china fácilmente que¬ 
daría expresada por la línea curva. Y eso es lo que abunda en los carac¬ 
teres. Y hallamos una admirable correspondencia en el arte arquitectónico 
y pictórico en donde la nota predominante es la curva intencionada. Así 
V. gr., los típicos tejados chinos y los inverosímiles dragones de fantásticas 
roscas y contorsiones. Asi las rocas artificiales que adornan sus jardines. 



DEL CAMPO LINGÜISTICO 


159 ' 

Así las montañas los árboles increíblemente retorcidos de sus pinturas 
favoritas. 

j Toda la ciencia antigua del sabio chino estaba en la posesión a la per- • 

i fección de la lengua china, en lo cual gastaba gran parte de su vida y lo¬ 
que lo capacitaba para subir a las altas dignidades del Imperio después de 
rigurosísimos exámenes. 

En la China moderna se ven aún ejemplares netos de este tipo clásico 
ya condenado a desaparecer como Tremontorios representantes de una raza 
insostenible. 

Al entrar China cada vez más decididamente en el progreso de la 
vida occidental, al menos en las grandes ciudades comerciales, que son las 
que poco a poco imprimen su ritmo a toda la masa indiferente, la lengua 
china ancestral es menos apta para reflejar el alma nacional que va forzosa 
y aun involuntariamente sufriendo adaptaciones serias. Por lo pronto el 
tipo sobrio y sofrosínico del letrado cuya vida entera era la posesión de 
la lengua es muy raro y aun resulta desagradable para el medio ambiente. 
Solo es interesante en las comedias chinas, último rasgo del ambiente 
que no volverá. 

Todos los chinos inteligentes están de acuerdo en admitir que la lengua 
no puede ser sino un instrumento racional de la expresión humana y que 
por consiguiente debe seguir de cerca la evolución del pensamiento mismo 
nacional con sus relaciones internacionales. 

Desgraciada pero necesaria y convenientemente los libros de oro de 
la literatura china, por estar en un lenguaje al que no llega el término 
medio de la juventud estudiosa, están cayendo en desuso y aun en desprecio, 
a lo cual ayuda eficazmente el comunismo considerándolos como una de 
las razones del atraso de la nación y uno de los vehículos de la ancestral 
injusticia social de la nación. De ahora en adelante Gonfucio y los grandes 
letrados de la edad de oro serán el privilegio de eruditos como lo fue 
Horacio en la época de la decadencia latina. De paso conviene advertir 
que hay una gran semejanza entre el lenguaje conciso de éste, preñado de 
sentido y la estupenda sobriedad del lenguaje antiguo chino, razón por la cual 
Horacio quedaría admirablemente traducido al chino de esa época. 

Tendencias modernas de la lengua china 

Gomo la dificultad de la propia lengua, prácticamente inaccesible o al 
menos difícilmente apetecible para el extranjero ha sido una de las causas 
del estancamiento en el progreso de la nación, de suyo ya de antiguo civi¬ 
lizada, ha habido las más grandes reacciones para salir del impase. 

1) Dejar con toda decisión la lengua propia y adoptar una extranjera, 
V. gr., el inglés (es de notar que mientras más difícil es la lengua propia 
más fáciles resultan de aprender las ajenas). 

2) Gomo la civilización china está íntimamente ligada a la lengua y su 
arte peculiar y su peculiar imaginación tienen grandes conexiones con ella 
opinan los últimos representantes de una civilización que se aleja, que debe 
conservarse y renovarse el vigor de la lengua, como gloria nacional. 

3) Muchísimos, sobre todo jóvenes que han tenido algún contacto 
con Occidente, dicen que un 85% de analfabetas en una nación tan grande 
y que tiene historia tan antigua no se puede seguir tolerando y optan en 
consecuencia por el sistema de la romanización que consiste en escribir los 
sonidos chinos con el alfabeto latino. 




160 


BERNARDO ACEVEDO, S. J. 


Este movimiento ha tenido mucha simpatía sobre todo en épocas pro¬ 
picias. Ciertamente es una solución práctica de relativa fácil ejecución si 
se renuncia a ciertas dificultades de orden histórico y sentimental más 
que todo. 


Los misioneros extranjeros que aprenden el chino, católicos y protes¬ 
tantes, ya hace mucho tiempo que trabajan por que se adopte este sistema. 

Existe el precedente excelente de la Indochina en donde un célebre 
]esuita francés, P. de Rhodes hizo que se adoptara la romanización (tenían 
caracteres chinos) y ahora la gente de esa región bendice su nombre. 


• ^bierno central de la China en 1938 aprobó y recomendó el movi¬ 
miento de romanización: «como instrumento de investigación y con el fin 
de favorecer su propaganda entre las masas populares». 


. esta iniciativa, aun así autorizada, chocó con la formidable opo¬ 

sición de los literatos chapados a la antigua y que tenían poco contacto e 
ínteres con las influencias extranjeras. Por ese entonces esa protesta era 

eticaz, dado el pequeño número de los privilegiados que manejaban la 
lengua. 


Por ese tiempo la juventud nueva, imbuida en los deseos de una patria 

grande, igual a los demás grandes países, tenía un himno que entre otras 
cosas decía esto: 


desgracia no saber leer! ¡Desde hace cuatro mil años llevamos 
"Vida de bueyes y de caballos!». 

Pero los portaestandartes del movimiento de romanización eran los 

comunistas, por razones que se dejan entender. Providencialmente, gracias 

al analfabetismo precisamente, se demoró hasta los últimos años el influio 

pernicioso en la gran masa proletaria, invadida luego por la fuerza bruta 
omnipotente. 

f escritura es para todos, por consiguiente debe ser 

acib el Instituto Oriental de la Academia de Ciencias de Leningrado y el 
de Ciencias de Moscú tomaron en serio el movimiento. Noventa eruditos 
representantes de la nación China en el Extremo Oriente Soviético toma- 
ion parte en la primera conferencia sobre la latinización del chino. 

En 1931 se abrían los primeros centros en Vladivostock y Khabarosk 
chinar^* Mongolia y Manchuria llegó su influjo hasta las universidades 


uego de la estabilización del nuevo régimen comunista en el conti- 
nente chino, hubo algunas reuniones en Pekín sobre este asunto. Pero des- 
de entonces ha quedado en la sombra, parte por haber problemas más urgen- 
tes, parte por tener ya la masa que es lo que querían tener, parte también 
porque dando mucha facilidad a la lengua temen el influjo extranjero. 

4) Pero como de todas maneras necesitan los comunistas hacer su 
activa propaganda escrita en la masa para su comunización total, han dado 
dado grande e inteligente racionalización al lenguaje dentro de las carac¬ 
terísticas de la lengua ancestral. Por lo pronto han echado a un lado el te¬ 
soro de los sabios de la nación y para ellos Gonfucio es un tipo que influyó 
gravemente en el retraso de la nación. Para obtener ese fin no han tenido 
que hacer sino favorecer el movimiento ya de origen antiguo del «lenguaje 
blanco» (Pai-jua) que tiende a que la lengua escrita y la hablada tengan 
una correspondencia racional. 


DEL CAMPO LINGÜISTICO 


161 


Esta parece que va a ser la solución más universalmente aceptada. Es 
cierto que con eso se pierde cierto acervo artístico pero es mal menor que 
el terrible e injustísimo del analfabetismo por una lengua imposible. 

Esta solución práctica no la da sinembargo al problema de los términos 
científicos, lo cual es cosa grave. 

Las lenguas extranjeras tienen universalmente aceptadas las raíces 
griegas para la terminología científica, lo cual favorece notablemente el 
intercambio universal. Pero esto es imposible para el chino y el japonés 
mientras conserven los caracteres. Se ven pues forzados a traducir a ca¬ 
racteres la idea de cada término científico. Esto resulta sumamente bello 
y artístico pero extremadamente laborioso y también el confiarlos a la 
memoria. Estas dos lenguas, por su misma naturaleza, tienen una fecun- 
aidad inagotable, pues con un radical que de la idea fundamental y un fo¬ 
nético cualquiera, se pueden formar todos los términos que falten ñor 
inventar hasta el fin de los siglos. 

Digo que el sistema es artístico porque hay que saber el significado de 
cada termino de cosa nueva que se introduce en la lengua. Así, tren se dice: 
carro de fuego; tranvía: carro eléctrico; avión: máquina voladora; torpe¬ 
do: pez de pólvora, etc., etc. 



Pero no hay memoria que resista un cúmulo tal de términos 
vv. gr., los de la química o física). 

notar sinembargo, al terminar, que mucho más sen 


nuevos 


tudiar con mas profundidad para penetrar e 
de la lengua. El indígena lo posee de hecho 
flejante. 


en un suficiente conocimiento 
o pero no tan conciente y re- 




Figuras de Hispono-América 


Dos Apóstoles de los EjerciciosEspirituales 

Don José Gabriel Brochero y la Madre Antula 

por Antonio Aznar, S. J. 

E n agosto de 1877 se practicaba en Villa del Tránsito, ahora Villa Cura 
Brochero (Argentina), la primera tanda de Ejercicios Espirituales de 
San Ignacio de Loyola. Su fundador, conocido de todos, don José Ga¬ 
briel Brochero se había propuesto como meta y realización de sus ensueños 
y ambiciones de apóstol, la creación de aquella venturosa casa. 

Escribió el doctor Gustavo Martínez Zuviría en el centenario del na¬ 
cimiento del apóstol serrano: «Qué el señor Brochero, como se lo llamo 
siempre, había entrado en la historia por la graciosa puerta de la l^enda. 
Y que antes de saber quién era, el público no solo de Córdoba, sino de toda 
la nación, conocía anécdotas, dichos, episodios de su vida, algunos autenti-^ 
eos y muchos inventados». 

De ahí «que lo pintoresco de muchas de esas anécdotas ha hecho se 
formase el público un concepto superficial de una de las más ilustres per¬ 
sonalidades de la Iglesia argentina. Hasta los más se imaginaban que fue 
un simple cura rural inculto y desarrugado en los modales, buen jinete 
y capaz de decirle malas palabras al gobernador y al presidente de la Re¬ 
pública; un caudillo de sotana». 

Ignoraba el público «que Brochero fue exclusivamente un apóstol, uii 
ardiente evangelizador de los pobres, que hubiera mandado al diablo sus^ 
instrumentos de apostolado, sus caminos, sus ferrocarriles, sus escuelas y 
hasta su célebre muía malacara en que anduvo miles de leguas por abrup¬ 
tas serranías y desiertos impresionantes, en cuanto hubiera advertido que 
eso no servía a su único propósito: ganar almas para Dios». 

Decía más el ilustre escritor Martínez Zuviría: «que si no se había pene¬ 
trado lá verdadera vocación de la vida de Brochero, menos se había ad¬ 
vertido en la extraña herramienta espiritual de que se sirvió». 

El medio que utilizó para convertir aquellos hombres y mujeres de 
las sierras, rústicos, recelosos y a menudo analfabetos, fueron los sutiles 
Ejercicios de San Ignacio^ Implantó ese recurso heróico del encerramiento 
de ocho días desde el 1877 en aquella áldehuela prendida en la falda occi¬ 
dental de las sierras grandes al otro lado de la Pampa de Achala. 

«Algún día, añadía Martínez Zuviría, se ha de escribir la historia de 
la Casa de Ejercicios del Tránsito (hoy Villa Cura Brochero) y no será el 
capítulo menos esplendoroso de nuestra historia religiosa y contendrá epi¬ 
sodios que parecerán copiados de relatos medioevales y páginas que se 
diría arrancadas de la leyenda dorada y personajes que creeríamos ima¬ 
ginarios, si no estuviéramos casi tocando la persona misma de su principal^ 

protagonista». 

Hoy, al cumplirse los 75 años de implantación de los retiros, está ya 



FIGURAS DE HISPANO-AMERICA 


163 


escrita esa historia de la Casa de Ejercicios en la vida publicada del apóstol 
serrano, cuyo titulo es El Cura Brochero en su apostolado sacerdotal. 

«“'f® maravillosa de la época de Brochero en la Argén- 
tina es la creación y funcionamiento de la Casa de Retiros del otro lado 
del Oeste serrano. Su historia, mirando a lo material y a la infinidad de 
conversiones de miles de paisanos, que allí trocaron sus costumbres riiosas 
en otras d>ánas y honestas constituye el verdadero portento a que en su 
articulo aludía Martínez Zuviría. ^ 

Si atendemos a las dificultades de orden material y moral que hubo 
de veneer el creador y organizador de la obra, señor Cochero r,-- 
miendan y colocan en categoría de apóstol insigke y heróLo. BTstenos adi 
ertir en conjunto, que en la entrada de Brochero, la dilatadísima región 

ílvfespSLÍ grandecordobesas, se parecía a «una inmensa 

seiva espiritual», y a la muerte del apóstol quedaba hermoseada con la« 

^legi^'imLnado'”^"*® cristianas en todos los hogares. Contaba con un 
nna te para ninas, regido por abnegadas religiosas esclavas con 

dría Cas?dc ™>.*>o"«ros, y con el funcionamiento de la 0 !^» 
Sadra Ejercicios, que en sus edificios se extendía a más de uña 

de 4wf md y portento de edificación, ya valuado entonces en más 

4U0 mil pesos, se había levantado en una región pobrísima v aislada noc 
altas sierras y sin otros recursos que las expensas de la DiVIoa p 

cía, que se sirvió de los heróicos esfuerzñs de BrocLÍo Por ^ 

desfilaron en vida del autor más de 70^!! “or ese edificio 

:ir K - 

— II — 

z 

padres jesuítas que daban las tandas. ^ “y****®*»®’ «orno catequista, a los 
cicio^,**^dre jeñiíta'cubañ*^**^'^'* n ‘’^i!® propulsor de los Ejer- 

que «hizo el proposito inquebrantable, que si llegaba a ser cura construiría 
una gran casa consagrada a ese objeto»? ’ 

Ordenado sacerdote, ayudaba con pericia y fervor en las tandas de 
Ejercicios. Se fue preparando para lo arduo y heróico, sirviendo eon cons- 

í:"c^Vad“3obñs*a!* pHncipaliñññte 

Pasa ya en el 24 de noviembre de 1869 al inmenso curato de San Al- 




164 


ANTONIO AZNAR, S. J. 


berto del otro lado de las sierras grandes. Después de tres días de jornada 
sobre muía y por caminos de herradura llega a vista de las extensiones de 
su campo de apostolado, tan dilatado en leguas, que abarcaba lo que ahora 
constituyen nueve parroquias con sus capillas. 

Las ilusiones del joven Brochero de crear la Gasa de Ejercicios para 
reforma del curato no se extinguieron ni menguaron a pesar de hallarse la 
inmensa región desolada por las bandas de gauchos asaltantes, incomunica¬ 
da y pobrísima en extremo, falta de templos y capillas, llena de paisanos 
que vivían en la mas deplorable dejadez e indolencia. 

Al ver que era el territorio una «verdadera selva espiritual» y queje 
sería imposible erigir por entonces su ansiada Gasa de Retiros, se empeñó 
en ganarlos poco a poco, y formar cabe sí los apóstoles que le ayudarían 
en fa empresa santa. Trató de reunir una primera expedición de hombres, 
que atravesaron con él las sierras grandes para practicar en Górdoba el 
retiro de los Ejercicios. 

Si logró que lo siguieran fue a costa de allanar inauditas dificultades 
que a otros parecieran imposibles de vencer. Se lo veía echarse a los pies 
de algunos hombres principales y caudillos, o de duros y rebeldes pecado¬ 
res, y con el santo Gristo en la mano lloraba y se abrazaba a ellos, rogán¬ 
doles que lo acompañaran. Gon la pierna quebrada y entre tablillas cabal¬ 
gaba sobre la muía, y recorría lo más fragoso de las serranías, buscando 
siempre compañeros para la expedición. Se anduvo centenares de leguas 
y se pasó noches al sereno, durmiendo entre pajonales escharchados, mien¬ 
tras azotaba el ventisco de la nieve. Tales penalidades y sufrimientos hubo 
de soportar hasta llegar a formar su expedición primera. Otro que no fuera 
del temple y coraje espiritual de Brochero no pasara más adelante en la 
empresa. Quedó por fin establecida la expedición de 80 hombres, que en 
cinco días atravesaron sobre muías las sierras grandes y se internaron en 
la Gasa de Ejercicios de Górdoba. 

Desde esa memorable hazaña y durante 15 años continuó las expedi¬ 
ciones de ejercitantes a Górdoba, en los tiempos precisamente de más in¬ 
tensos fríos y nieves, cuando los habitantes del Oeste se ven desocupados 
de las labores del campo. Ni en todos esos años omitió los otros trabajos 
apostólicos del párroco, acudiendo a lomo de muía a todas partes, multi¬ 
plicándose para atender a confesiones a enfermos, adoctrinar a sanos, le¬ 
vantar nuevas capillas, escuelas, incluso crear caminos, acequias y canales 
de riego. 

Después de tanto derroche de trabajos y sacrificios, el señor Brochero 
tuvo el gozo, en el día 15 de agosto de 1875, de poner la primera piedra para 
su Gasa de Ejercicios con la frase graciosa que llegó hasta nosotros; «Te 
fregaste diablo». Dos años después en agosto de 1877 se inauguraba la Gasa 
de Retiros con una tanda de 700 hombres, venidos muchos en caballerías 
de diversos y apartados puntos del curato. Se dieron otras tandas seguidas 
hasta la sexta de cerca de 900 hombres. Fueron en conjunto más de 4 mil 
paisanos los que practicaron los Ejercicios en sólo los meses de agosto y 
septiembre. Tal fue en suma la realización de la obra de Ejercicios, ideada 
por el señor Brochero y el comienzo de los retiros en aquella su ventu¬ 
rosa casa. 

— III — 

Analizando la creación de la Gasa de Ejercicios, vemos que aun ma¬ 
terialmente fue obra de la Providencia. Andaba el señor Brochero algo 


FIGURAS DE HISPANO-AMERICA 


165 


indeciso de empezar la edificación y dudoso del lugar donde establecería 
la casa. Dios intervino entonces por medio de una visión prodigiosa. Vio 
el señor Brochero en sueños al Niñito Dios, que le tomaba de la mano y 
lo llevaba por unos vizcachales de la Villa del Tránsito. Tan al vivo se le 
representó, que hasta percibía cómo el Niñito le apretaba con su manita 
uno de los dedos y tiraba hacia un lugar, y paseándolo le iba delineando por 
orden dónde debía establecer cada una de las dependencias del edificio. 
Después de ello se recordaba muy vivamente el señor Brochero y se de¬ 
terminó de empezar allí en aquel lugar la edificación en la forma que lo 
contempló en sueños. 

Ni esta narración es tradición de leyenda que hasta nosotros ha llegado. 
El señor Brochero era parco en referir cosas propias, que le acarrearan 
reputación. Guando se trataba de algún hecho en su buen nombre y loa se 
mostraba encogido y callaba. En ocasión, pues, en que estaba de visita ante 
religiosas esclavas, hallándose doña Rosa Torres de Castellano, madre del 
actual obispo auxiliar de Córdoba, le preguntaron al señor Brochero si 
era cierto lo que narraban serranos acerca del comienzo de la edificación 
y de que el Niñito lo había alentado en sueños y delineado la obra. 

El señor Brochero se excusó en un comienzo y pareció contrariado. 
Mas certificó en fin, que era ello verdad y que la Divina Providencia se 
sirvió de ese medio para llevarlo a la edificación en aquel lugar. Refirió 
cuanto arriba hemos transcrito. 

Intervino también el Señor durante las construcciones, dándole habi¬ 
lidad y gracia para que atrajera a todos a que le ayudaran. Gratuitamente 
y por solo el asado o puchero que ponía a los peones le trabajaban. A porfía 
eran ya abogados, legisladores, eclesiásticos los que le hacían de paleta o 
tiraban de una carretilla. Los hacendados estancieros o pobres de caseríos 
le regalaban animales y cargas de leña para que, vendidos, se emplearan en 
provecho de la construcción. 

Hasta por medio de San José, a quien recurría en apuros el señor 
Brochero, le llegaron recursos y comida con magnificencia. 

Guando el diablo trató de estorbarle en la obra, moviendo a asesinos 
para que hicieran desaparecer al apóstol Brochero, entró el Señor con un 
milagro y se halló muerto, con el puñal en las manos, al perverso que debía 
perpetrar el crimen. 

Tan claramente veía el señor Brochero, que aquella Gasa de Ejercicios 
era obra de solo Dios, que repetía a las veces: «Que la edificación era obra 
toda de la Providencia. Y que si no tuviera fe a ciegas en la Providencia 
Divina, fuera él ciertamente traidor a Dios». 

— IV — 

Los planes y miras del señor Brochero fueron siempre los de un mag¬ 
nánimo apóstol. Ambicionaba acreditar la Gasa de Retiros nada menos que 
con la conversión del temible Santos Guayama y otros foragidos bandole¬ 
ros. Ya acreditados los Ejercicios ante el público de toda la nación, «pasa¬ 
ría él a otra región de la Argentina a realizar el bien en semejante escala». 
Implantaría los Ejercicios en todas las provincias de la república. Quería 
ese gran bien para su patria la Argentina. Eran sus ansias. 

El señor Brochero no era idealista o soñador, sino varón práctico que 
pasa a realizar lo trazado, poniendo manos a la obra. Por ello edificó rá- 


166 


ANTONIO AZNAR, S. J. 


pido una casa residencia para misioneros religiosos, quienes se hicieran 
cargo del curato en caso de pasarse el a otra zona. Arrostró también la 
empresa de ir a buscar a Santos Guayama, jefe de los gauchos y reducirlo. 
Recorrió para ello en muía más de 90 leguas hasta entrevistarlo y ganarlo. 
Asi obro con otros bandoleros, como el gaucho Seco. A todos iba convi- 
dando y llevando al retiro. 

iVIas adelante, ya enfermo, estaba determinado a erigir otra casa po» 
pular dp Retiros en la provincia de Santiago, con el patrocinio de su amigo 
Monseñor Yañiz. En sueños vio otra vez al Niñito Dios, quien le disuadió 
diciendole: «No te muevas a aquella región, porque estás ya viejo y te quie- 
ro aquí para que me repares». Así parece haberlo ordenado la Divina Pro¬ 
videncia, enviándole como epílogo de su apostolado la enfermedad de la 
lepra. 

No realizó la de Santiago, pero a pesar de que le sobrevino la ceguera, 
hizo construir una Gasa de Retiros en su tierra natal, Santa Rosa de Río 

Primeo. En esa casa, ya ciego, practicó él los Ejercicios, que le leía en su 
libro Directorio, un señor abogado. 


— V — 


El centro de las actividades y cuidados para el señor Broehero, íue 
duda ^uel su taller espiritual de la Casa de Ejercicios de Villa del 
1 ransUo. Tema buena euenta de que en su casa se practiearan los Retiros 
con todo el esmero y cuidado, que se señala en el método del libro de San 
Ignacio. Acomodándolo todo simpre a la sencillez y rusticidad de los pai¬ 
sanos. Por ello escogió con preferencia para los Retiros el costumbrero o 
directorio, llamado de la Beata de los Ejercicios, y conformó con él mol¬ 
deando y consolidando su espiritual obra. 


Ese directorio o costumbrero de Ejercicios para el pueblo, era el he¬ 
redado en manuscritos por la dicha Beata de manos de los jesuítas deste¬ 
rrados. Para que se aprecie la importancia y valor de los tales manuscritos 
en la espiritual marcha de la obra de Broehero, es preciso que nos deten¬ 
gamos a narrar la historia de ellos y de cómo los usaba la Beata María 

Antonia. Parecerá quizas larga la disertación, mas para la buena inteli¬ 
gencia es oportuna. 


1 ^ los Ejercicios, apellidada con cariño por los pueblos 

en o se "amaba María Antonia de la Paz y Figueroa. Nació 

Santiago del Estero. De linaje esclarecido y nieta del gran bri¬ 
gadier de la región, se dedicó desde jovencita al apostolado de la oración 
y penitencia. Se recogió en el Beaterío que los padres de la Compañía 
teman en la ciudad para ayuda de la Gasa de Ejercicios. Allí hizo los 
votos, contando ella 15 años de edad. Tomó entonces el nombre de María 
Antonia de San José, beata profesa de la Compañía. 

En 1767 se expulsó por Garlos III a los jesuítas, y en el siguiente de 
1768 aquella mujer extraordinaria y providencial, movida por Dios aco¬ 
metió la empresa de salir de su encerramiento y suplir la falta de los jesuítas 
desterrados, recorriendo ella la Argentina, y anunciando a los pueblos las 
bendiciones para cuantos practicaran los Retiros de los Ejercicios, e influ¬ 
yendo a la vez para que todos indistintamente participaran en ellos. Había 
cumplido 38 años cuando sale del Beaterío y empieza su apostolado verda¬ 
deramente portentoso. 


FIGURAS DE HISPANQ-AMERICA 


167 


Aquella mujer de escogido linaje, hermosa y de aspecto atractivo, cual 
es de contemplarse en retratos que de ella quedaron, maceraba su cuerpo 
con penitencias bien extraordinarias. Imposible parece cómo pudiera so¬ 
portar tantos trabajos. Ayunaba continuamente sólo tomando pan y agua. 
Llevaba cruzadas y apretadas contra pecho y espaldas, cadenillas de púas 
aceradas. Lo poco que dormía era sobre una tabla o sobre el suelo. Se pa¬ 
saba lo más de la noche en oración y en el día no se daba reposo. 

Vestida de negra sotana, ceñida con faja también negra, echado un 
manto del mismo color sobre la cabeza, caminaba descalza y apoyando su 
mano derecha sobre un bastón largo, que terminaba en cruz. Sus primeros 
pasos, en su región santiagueña, fueron hacia las localidades de Silípica, 
Soconcho y Salavina. 

Los viajes siempre los hizo en penitencia, descalza y de a pie, andando 
junto a las muías que llevaban unas imágenes, a compañeras y al peón fiel 
que las acompañaba. En otros caminos que no eran por quebradas y cimas 
<le las serranías de Catamarca, Salta, Jujuy y la Rio ja, sino por llanos y 
estepas, andaba delante de la carreta, en que viajaban los ajuares, el peón 
y las beatas cooperadoras. Su vida verdaderamente prodigiosa, era un eco 
de la de los austeros misioneros y esforzados conquistadores, o comparable 
a la andariega de Teresa de Jesús, y aún superada. Se la llamaba también 
«la mujer fuerte». Tales loas eran bien merecidas. Siempre descalza y de 
a pie, soportando nevadas y temporales, llegó a transitar fabulosas distan¬ 
cias por fragorosas serranías y llanos interminables, que rayan ya en lo 
extraordinario. 

Además de misionar en varios pueblos del Estero y organizar tandas 
de Ejercicios en Silípica, Soconcho y Salavina, se dirigió a otras regiones 
e hizo practicar los Retiros en Catamarca, Tucumán, Salta. Hubo de re¬ 
correr para ello mas de 400 kilómetros. En uno de esos caminos anduvo 
descalza y a pie, a pesar de llevar quebradas unas costillas por habérsele 
venido encima uno de los bultos, que iban en las cabalgaduras. 

Volvió después a Santiago reandando las mismas distancias. Tornó 
segunda vez a encaminarse a la anterior región, llegando hasta Jujuy, e 
hizo desde allí camino de más de mil kilómetros hasta Córdoba, entrando 
por las impresionantes y fantásticas quebradas de la Rioja y San Luis. En 
todas las comarcas andadas implantaba la práctica de los Ejercicios. 

A fines de 1779 y después de 10 años de apostolado por aquellas zonas, 
partió para Buenos Aires, debiendo caminar para ello más de 800 kilóme¬ 
tros. En la andanza fueron tales las penalidades, que una de las compañeras 
enfermó gravemente y murió en el camino. La Beata no decaeció. Mujer 
llena de fe viva y confianza en Dios, que la había requerido a que saliera 
a luchar por su gloria y el bien de las almas, siguió adelante. No dejó su 
austeridad, y dando alientos a las compañeras, precedió a pie descalzo ante 
la carreta. 

Dios se complacía en revestir de gracia especial a esa mujer ante los 
pueblos y eclesiásticos, para que la oyeran y acogieran sus palabras de celo 
y fervor. En sólo pocos años practicaron los Ejercicios en Buenos Aires 
más de 15 mil entre ciudadanos y hombres del campo, cuando sólo llegaría 
entonces la capital a 18 mil habitantes. En todo el tiempo de su apostolado 
en aquella ciudad sube el número a más de 80 mil ejercitantes. Los retiros 
eran de 8 días completos y se practicaban en riguroso silencio, acompa¬ 
ñándolo de penitencias. 




168 


ANTONIO AZNAR, S. J. 


Si se suman las tandas de Ejercicios que hizo realizar en los 31 años de 
apostolado en su patria la Argentina, y reducimos a números los ejercitan¬ 
tes de las 60 tandas en Tucumán, las numerosas de Jujuy, Gatamarca, Cór¬ 
doba, La Rioja, San Luis, Santiago, Montevideo y la Capital, parece que 
hasta el 6 de marzo de 1799, en que fallece en Buenos Aires, pasan los 
ejercitantes de 150 mil. 

Al llegar a un lugar aquella mujer sinceramente humilde y respetuosa 
del sacerdocio, recababa ante todo el permiso de la autoridad eclesiástica 
y civil. Anunciaba por las calles los bienes de los Retiros. A ella incumbía 
el trabajo de allegar limosnas para alimentar a los ejercicitantes. Recorría 
para ello los campos y las estancias; trayendo en un carrito cuanto se fe 
daba para mantener a tantos centenares que en tantos días y en tan segui¬ 
das tandas se hospedaban. Ella estaba en todo. Organizaba tandas en que sólo 
entraran sacerdotes. En una tanda popular entró el obispo de la capital, y 
comió mezclado con los del pueblo, tomando de lo de todos y aun sirviendo 
la comida en traje sencillo de penitencia a los paisanos. Hacía participar del 
Retiro a personajes de la nobleza, como al Virrey del Perú y esposa, quie¬ 
nes en todo se acomodaban y mezclaban con los sirvientes y aldeanos. Le 
acudía Dios interviniendo a las veces con maravillas en ocasiones de apu¬ 
ros económicos y en darle también acogida ante los pueblos. No le faltaron, 
con todo, desaires, grandes sufrimientos y pruebas, que supo sobrellevar con 
toda paciencia y espiritual esfuerzo. 

— VI — 

Estando para celebrarse alguna tanda, María Antonia buscaba cuidado- 
samente a un sacerdote celoso y siervo de Dios, quien ya anteriormente 
hubiese practicado los Ejercicios con los jesuítas. A ese lo ganaba para la 
causa, confiándole después los Manuscritos del Directorio para que se 
guiase en el platicar las meditaciones a los encerrados en el Retiro. 

también que en alguna tanda de hombres reunidos en nú¬ 
mero de 400, no se halló a tiempo el sacerdote ejercitador, y la Beata misma 
detrás de las cortinas, les dirigió los actos ayudándose de los Manuscri¬ 
tos heredados. En ellos hasta se disponía, cómo se tendría la meditación en 
caso que no se hallare sacerdote que la comentara. Las meditaciones estaban 
escritas. La llave por tanto del acierto para la recta dirección espiritual en 
las^ tandas se hallaba sin duda en los apreciados Manuscritos de los je¬ 
suítas. Interesará conocer el origen de esos tan célebres documentos y los 
pormenores de algunas de las prácticas probadamente provechosas y efi¬ 
caces, que en ellos se contenían. 

^ Guando en 1549, en vida de San Ignacio, el jesuíta padre Silvestre Lan- 
dini se trasladó a Carola, emprendió por los pueblos una predicación no 
usada. Empezó a exponer en sus misiones las verdades contenidas en el 
libro de los Ejercicios, acomodándose a su método y orden. Pronto expe¬ 
rimentó los frutos en la conmoción espiritual de los miles y miles de oyen¬ 
tes en los ciento y treinta pueblos de M^odena, en los de los ciento cincuen¬ 
ta de Lunigiana e innumerables de la Toscana, Ferrara, Espoleto, el Reggia- 
no y Córcega. Ese modo tan acertado de misionar fue adoptado por los 
predicadores de la Compañía en sus misiones al pueblo. 

Pronto lo usaron misioneros célebres, como el insigne y grande San 
Leonardo de Porto Mauricio, patrono de los misioneros entre católicos, 
quien enaltece^ con loas al método de misionar conforme a las meditacio¬ 
nes y disposición de los Ejercicios, al narrarnos los frutos que él obtuvo 


FIGURAS DE HISPANO-AMERICA 


169 


con las conversiones de grandes pecadores y reforma de costumbres de 
pueblos enteros. 

Ni fueron remisos los misioneros jesuítas en España, quienes am¬ 
pliaron ese mismo método y lo perfeccionaron. A los sermones conforme 
a la materia de las meditaciones, añadieron el acto importante de explicar 
los Mandamientos y hacer examen de ellos al pueblo. Ello ya se establece 
en el método de los Ejercicios. 

Introdujeron cánticos, acomodados a la materia de las verdades que 
se meditaban. Los versos fácilmente eran aprendidos por las gentes senci¬ 
llas y de campo, quienes después los coreaban y repetían en medio de sus 
ocupaciones y labores. Aquellas verdades eternas que se les expuso, las 
seguían recordando en las horas del día al cantarlas. Suplieron los misio¬ 
neros la adición de irse a dormir con el pensamiento de la meditación, me¬ 
diante versos cortos que llamaron Saetas y que repetía el misionero can¬ 
tando, mientras las gentes se retiraban en la noche de la iglesia. Hasta las 
composiciones de lugar y contemplaciones de Ejercicios, las allanaron al 
pueblo, poniéndole ante los ojos diversas imágenes, según distintos pasos 
principalmente de la pasión del Señor. La imagen del Señor a la columna, 
sentado después de los azotes, camino del Calvario, y en la última agonía, 
presidían algunos actos. Las iluminaban en forma que pudieran ser bien 
contempladas aun de los que no se hallaban cerca. 

No cabe duda que fue aquel método de grandes bienes y frutos, y que 
contribuyo a mucha gloria de Dios por la renovación de costumbres en 
pueblos y ciudades enteras que hondamente quedaban conmovidas, y en 
las que con tan acertadas prácticas de las grandes verdades meditativas 
arraigaban más y más los sentimientos cristianos. 

Cuan eficaz fuera el método, se colige de hallarse usado por otros an¬ 
tiguos e insignes predicadores no jesuítas en misiones populares. Así es 
de advertirse en los valiosos tomos del esclarecido misionero Barcia y 
Zambrana, elevado por su meritorio apostolado a Obispo de Guadix. 

Al establecer los jesuítas en la Argentina casas de Ejercicios para el 
pueblo, aprovecharon todo aquel conjunto de experiencias fructuosas ya 
probadas, que hacían tan eficaces las misiones populares. El conjunto de 
las indicaciones, que señalan el orden de las meditaciones, penitencias, 
cánticos y otras practicas, se llamo el Costufnbrero o Directorio. Xodo ello 
se hallaba recopilado en unos Manuscritos para uniformidad de las Gasas 
de Ejercicios. 

Vemos conforme a ese Costumbrero, que deben cantarse Saetas al 
tiempo de irse los ejercitantes a acostar, para que se duerman pensando 
en la meditación. Se establece despertarlos con otro canto de saeta, que 
los prepare a la meditación. No debe ésta empezarse sin que primero se 
invoque al Espíritu Santo. 

Al irse, terminada la consideración, se hará una pausa de cinco mi¬ 
nutos y se cantará una Saeta que recopile en síntesis la materia meditada. 
Después de otro intervalo de tiempo se tiene el coloquio, y siempre se 
termina con el canto del Padre Nuestro en tono muy sentido. 

Cuando se medita en el beneficio de la Encarnación y Nacimiento se 
prescribe para el fin de la meditación la adoración del Niño con estas tex¬ 
tuales palabras: «Se cubrirá el altar con un velo, y al tiempo que el director 
señalare en su plática, correrán el velo dos serviciales que de antemano 
estarán destinados al efecto, y aparecerá el pesebre iluminado. Y al con- 


170 


ANTONIO AZNAR, S. J. 


cluír la plática con la exhortación que hace convidando a sus ejercitantes, 
a que vengan a adorar al Niño Dios, saldrá el capellán vestido de capa 
pluvial de color blanco, acompañado de uno que traiga el incensario, to¬ 
cando al mismo tiempo el órgano, y cantando los cantores los versos acos¬ 
tumbrados. 


Incensara, pues, el altar, tomará después el Niño en las manos, teniendo 
pendiente de los hombros una banda blanca para mayor decencia, y acer¬ 
cándose hacia la barandilla lo dará a adorar, estando a su inmediación dos 
serviciales con hachas encendidas: pero éstos no siendo eclesiásticos, en 
manera alguna se colocarán dentro del presbitério, sino fuera de él, porque 
lo contrario es abuso reprensible. 

En primer lugar el Director vendrá y tomando el incensario le incen¬ 
sará tres veces y puestas las manos al pecho adorará al Niño, besando hu¬ 
mildemente los pies y luégo vendrán los ejercitantes por su oi^den a ado¬ 
rarlo como se acostumbra. Están concedidos 30 días de indulgencia por 


cada vez que se besaren devotamente 
adoración. 

Los versos que se han de cantar 

Llegad presurosas 
Almast a adorar 
Al infante tierno 
Dios de Majestad, 

Desde las humildes 
Pajas en que está, 

Os hace presentes 
Su amor y bondad. 

Desde allí os convida 
Con dulce amistad 
Y sus Pensamientos 
Son siempre de paz. 

Su pecho es un vivo 
Activo volcán, 


los pies del Niño que sirve para la 

son los siguientes: 

Que despide llamas 
De amor celestial. 

Llegad encendidos 
En hoguera tal, 

Y arda en vivo fuego. 

Vuestra voluntad. 

Llegad derramando 
Lágrimas sin par, 

Dulces momentos 
De vuestra piedad. 

Llegad pues humildes 

Y así presentad. 

Vuestros corazones 
Que no pide más». 


Siguen otros versos llenos en su sencillez de piedad. 

Se alude allí también a las diversas imágenes, que se deben exponer 
conforme a los pasos de la pasión del Señor. Y se anotan los cantos de 
arrepentimiento al besar el santo Cristo. 

Según el Directorio nunca debe omitirse una hora de explicación de 
los Mandamientos y de examinarse por ellos. 

Se ordena allí la manera cómo se procederá cuando falte sacerdote 
comentarista. «Estarán, dice, los ejercitantes en sus piezas y las tendrán 
algo oscuras y con las puertas entornadas. Desde el patio un lector leerá la 
meditación en forma que la oigan todos los ejercitantes, que están retirados 
en las celdas. Pasado un rato de meditación se les cantará la Saeta, resumen 
de la meditación. Después de otro espacio de tiempo se dará la señal y 
acudirán a la capilla. Allí todos juntos harán el coloquio y terminarán can¬ 
tando el Padre Nuestro». 


FIGURAS DE HISPANO-AMERICA 


171 


En el último día se despertará a los ejercitantes, agitando campanillas 
y con cánticos que los convidan al banquete de la santa comunión. 

Es de advertir que también se halla en el Directorio la distribución 
y meditaciones «en Datas para clérigos». Ni falta pormenor en el Directorio 
para la recta dirección en la práctica de los Ejercicios populares y aun a 
eclesiásticos. 

Tan apreciados y documentados Manuscritos son los que usaban los 
jesuítas en su Gasa de Ejercicios de Santiago del Estero. Al partirse para 
«1 destierro, los confiaron a la Beata María Antonia de San José. De ellos 
como de guía y maestro se valió aquella mujer insigne en todas las tandas 
antes ya enumeradas. En su muerte en 1799 quedaron depositados los 
Manuscritos en la Casa de Ejercicios de Buenos Aires. 

Treinta y cinco años después en el 1833 el capellán de la Casa de Ejer¬ 
cicios Dr. D. Domingo Gaviedes hizo imprimir en un folleto los referidos 
Manuscritos con el título de Directorio y Prontuario para los Ejercicios 
Espirituales» Puso la dedicatoria el brigadier Balcarce. Constaba el folleto 
de 212 páginas en tamaño mediano. Se había hecho la impresión siete años 
antes que naciera Brochero. 

En el 1889 teniendo conocimiento el señor Brochero de que de la edi¬ 
ción del Directorio por Gaviedes quedaba algún ejemplar, pasó a Buenos 
Aires^ y lo solicitó con instancia de las hermanas de la Casa de la Beata. 
Hequiriendoles que le entregaran uno de los pocos ejemplares que poseían, 
les aseveró con gracia: «Que en cambio de uno que recibiera, les iba a 
íraer todo una ponchada». Así lo realizó. En ese año se hizo la nueva edi¬ 
ción por nuestro apóstol serrano. Ese Directorio es el que se seguía en la 
Casa de Ejercicios de Villa del Tránsito. 

Terminadas las tandas, repartía a veces el señor Brochero esos fo¬ 
lletos entre los paisanos, para que les sirviera de recuerdo de lo aprendido 
en la Gasa de Ejercicios, y lo repasaran de tanto en tanto recapacitando. 

Hasta hace poco andaban en manos de ancianistos serranos y del bajo 
de Nono algunos ejemplares medio ajados y denegridos de tanto uso, y 
^ue en los hogares pasaban de manos de padres a hijos como un tesoro. 

— VII — 

El apóstol serrano señor Gura Brochero vivía para sólo el bien de las 
almas. Por ello creyendo que con ningún otro medio mejor los podía aven¬ 
tajar que con los Ejercicios, procuró por diversos modos y trazas llevar 
a todos al retiro. De ahí las estratagemas bien ingeniosas y hasta graciosas 
que escogitaba para encerrar en el retiro a hombres aviesos. 

Ese empeño lo llevó a no descansar hasta ir entrando poco a poco en 
«1 Retiro a sus parientes todos. 

El señor Brochero en todo aparece con un gran sentido humano y 
revestido de tanta dulzura que lo hace simpático. Realizó en beneficio de 
los del Curato acequias y caminos. Con su trato ganaba los corazones más 
duros y adversos y los llevaba a Dios. Lo que para muchos se hace difi¬ 
cultoso, cual es entrar en amistad con el extraño y contrario, para el señor 
Brochero era todo un arte fácil y ordinario. 

Pasó la vida pobremente y en medio de sacrificios y penalidades com¬ 
parables a los de los más insignes misioneros que sembraron nuestra santa 
fe. Murió también pobre y con solo la sotana que vestía. Víctima de la 


172 


ANTONIO AZNAR, S. J. 


caridad contrajo la lepra por finezas que guardaba con un leproso a quien 
consolaba. Ciego padeció la miasis. 

Lleno de dolores, pero más aún de vivísima fe, semejante a las firmes 
y esbeltas montañas que lo rodeaban, murió el 26 de enero de 1914 en Villa 
del Tránsito, ahora Villa Gura Brochero. 

Murió el señor Brochero, pero no ha fenecido su espíritu en la Gasa 
de Ejercicios, ni en aquella región del otro lado de las sierras cordobesas. 
Perduran aún los frutos de su trabajo y apostolado. En los hogares se per¬ 
petúan las prácticas acendradamente religiosas y continúan asistiendo a los 
retiros de la Gasa de Ejercicios, renovándose cada año en el espíritu. 

La obra que realizó el señor Brochero fue verdaderamente sólida y de 
duración. Ganó para Cristo la zona y la conservó mediante la obra magna 
de su Gasa de Ejercicios. Al escribirse este artículo, se están practicando 
los Ejercicios por los paisanos en tandas de más de doscientos. 


— VIII — 


La figura del señor Brochero es extraordinariamente insigne y meri¬ 
toria en la historia de la Argentina. No brilló como gran polemista que 
suscita admiración y aplauso con sus discursos. Sus miras fueron otras. 
Quiso librar otro género de batalla más eficaz en pro de Jesucristo y lo 
logró. Quiso blandir en su polémica una apologética real, no de palabras y 
de escritos, sino que lo llevara a él a cumplir el Evangelio y hacerlo prac¬ 
ticar de hecho a sus feligreses. 

Muchos fueron los polemistas del tiempo de Brochero que libraron la 
batalla de la palabra y pluma y quedaron con loa y renombre. El señor 
Brochero libró también esa batalla con la polémica de las obras de dulzura 
y amor, y la superó bien de veras al ganar para Dios los corazones de mi¬ 
llares de paisanos. Quizás porque no brilló como otros polemistas no se 
le haya tenido en cuenta como se merece, ni se le haya hecho justicia en 
el campo del mérito. 

El señor Brochero fue ante todo sacerdote humildísimo que antes que 
su renombre y brillo ansia y busca la gloria de Jesucristo y bien de las 
almas. Todo lo pospone a eso. Se impuso el sacrificio de acallar su amor 
prouio, y renunciando al aplauso se dedicó a hacer obra estable para el 
bien de sus feligreses en lo futuro. 

Conocía bien que^ los pobres corazones de los hombres para determi- 
narnos a dejar los vicios necesitamos de mucha gracia de Dios y de mucho 
car?ño y aliento. Se han de sostener grandes luchas morales, sobreponerse 
a^ dificultades y compromisos y sobre todo al orgullo propio. Las repren¬ 
siones y batidas de ordinario no los cura y alienta, sino que los encona y 
exaspera. Necesitan de mucha ayuda de Dios que los ilustre y conforte 
para determinarse a salir del pecado. Precisan de mano amiga que con 
paciencia y amor los consuele y aliente. 

Cuanto más vil y rijoso el pecador, más gracia necesita de lo alto. No 
precisa, pues, que se le reprenda y afee el vicio restregándole la llaga, sino 
que se lo ayude con caridad, y mediante la gracia de Dios, se lo cure y saque 
de su vil estado. El señor Brochero lo conocía y así lo expresaba. Se atuvo 
a ese dictamen y lo practicó. 


FIGURAS DE HISPAN0-AMERICA 


173 


Con su trato simpático y lleno de paciencia y mansedumbre poco a 
poco ganaba el corazón del endurecido y avieso, y ya amistado, lo conven- 
eía y entraba en el Retiro de los Ejercicios, donde obraba la gracia de Dios 
y se lo transformaba. Esa era la polémica del sagaz santo cura criollo. No 
miraba a brillar sino a fructificar. Optaba en la práctica por mucho callar, 
sacrificarse, orar. 

Que porque así obró no se lo tuviera como merece por una de las 
más grandes figuras argentinas, no fuera tan recto. Aquel sencillo cura 
criollo tuvo la gracia de los santos. Con chistes y donaires logró hacer no 
se advirtiera ni se percataran de sus actos más grandes e insignes de virtud 
y sacrificio. Entretenía con gracias y así despistaba del acto suyo heróico. 

Al tratar de ganar los corazones advertía a sacerdotes: «Nuestra po¬ 
lémica contra el vicio ha de ser la de Jesucristo. La mansedumbre y pa¬ 
ciencia. Pondré también ejemplo, decía, en mi muía. Guando se halla la 
muía ante mucha hacienda brava, para pasar no se larga a tirar coces, sino 
con el anca poco a poco se abre paso. Así nosotros. No tires coces a los pe¬ 
cadores exacerbándolos con palabras en medio de la polémica. Aunque 
venzamos y se nos aplauda, las coces siempre dejan roncha y las ronchas 
escuecen. Mal volverán a Dios los que así quedaron resentidos y humilla¬ 
dos. Abrámonos camino poco a poco y como con el anca, orando y traba¬ 
jando». Así lo expresaba el señor Brochero, así lo realizó. 

El señor Brochero no recorrió la zona en polémicas, tronando contra 
los vicios y dejando amargados los corazones, sino los alentó, y a fuerza 
de grandes sacrificios y de insigne dulzura y humildad ganó para Jesucris¬ 
to a todos, y les legó su magna obra de Ejercicios, cuyos frutos aún se 
•perpetúan. 



Historia 


El P. Alonso Medrano y su «Descripción; 
del Nuevo Reino de Granada»» 

por Juan Manuel Pacheco, S. J., 

H ALLABASE en México, como Inquisidor general, el doctor don Bartolomé 
Lobo Guerrero cuando recibió en 1598 el nombramiento de arzobispo del 
Nuevo Reino. El nuevo prelado estimaba hondamente a la Compañía de 
Jesús, y pidió al P. Esteban Páez, a la sazón provincial en México, que le permitiese 
llevar en su compañía dos religiosos jesuítas. Condescendió el P. Páez con este deseo 
del arzobispo y señalo a los PP. Alonso de Medrano y Francisco de Figueroa para 
que le acompañasen. 

Era el P. Medrano natural de Marchena (España), en donde había nacido 
cuando su padre, el licenciado Alonso de Medrano, era gobernador de la ciudad L 
Siendo estudiante en Salamanca entro en la Compañía de Jesús el 5 de mayo de 
1579. Ya sacerdote paso a México, y figura en los catálogos como predicador y con¬ 
fesor en los colegios de Puebla (1592), México (1595) y en la residencia de Vera- 
cruz (1594). Contaba 35 años, diez de los cuales había pasado en México^. 

Era más joven aún el P. Francisco de Figueroa, pues solo contaba 27 años.^ 
Había nacido en Frenegal, provincia de Badajoz (España), y entrado en la Com¬ 
pañía el 19 de setiembre de 1588. En 1592 estudiaba filosofía en el colegio de San 
Ildefonso de México 

Se embarcaron con el arzobispo, en Veracruz, el día de Santa Catalina, 30 de 
abril de 1598. El viaje fue normal hasta la Habana; pero salido de Cuba se vio 
obligado el barco a huir perseguido por piratas ingleses. A la altura de Jamaica les 
sorprendió una terrible tempestad. El navio perdió sus árboles principales e hizo 
tanta agua que fue necesario echar con presteza al mar la mayor parte de la carga, y 
con ella el pobre equipaje de los dos religiosos, con sus libros y papeles. A un milagro 
de San Ignacio de Loyola atribuyeron el haber salido ¡lesos de las furias del mar. 
Sobrevino luego la calma, y en el barco inmóvil el agua potable comenzó a faltar. 
Mas el 5 de octubre un viento favorable hinchó las velas, y a pocas horas descubrían 
en el horizonte a Cartagena. 

Algunos meses se detuvieron en Cartagena, y hacia enero de 1599 continuaron 
su viaje a Santafé, remontando el Magdalena. Al llegar al puerto de Ocaña, aban¬ 
donó el arzobispo los lentos y fatigosos champanes, y por tierra se dirigió al territo¬ 
rio de su jurisdicción, con el intento de ir visitando su arzobispado durante el viaje. 
En Pamplona, Tunja y otras ciudades fue recibido con manifestaciones sinceras de 
regocijo. El 28 de marzo hacía su entrada en Santafé *. 


1 Cfr. Andrade A., S. J. Varones ¡lustres de la Compañía de Jesús, (Bilbao, 1891). t. vii 
pág. 250. 

. 2 Cff, Archivo Romano S, J. México, 4. 

3 Arch. Rom. México, 4. 

Carta de don Bartolomé Lobo Guerrero al rey, 16 de mayo de 1599. Archivo de Indias . 
Audiencia de Santafé, Leg. 226. 




HISTORIA 


175 


Gobernaba como presidente de la Audiencia, el doctor Francisco Sande, antiguo 
oidor de México y presidente de Filipinas y Guatemala. Desfavorables juicios tienen 
i para este mandatario nuestras historias; en cambio el P. Medrano le tributa varios 
i elogios, pues le llama: «insigne letrado, gran juez», y reconoce su «mucha cristian¬ 
dad y gran gobierno». Acogió Sande con extrema benevolencia a los dos jesuítas y 
] quiso hospedarlos en su casa, pero estos prefirieron aposentarse en el hospital. Tanto> 

I: el arzobispo como el presidente se interesaron en que nada les faltase. 

Pronto organizaron su trabajo los dos misioneros: se les veía ocupados en aten- 
I der a las confesiones de los fieles, en predicar, visitar a los enfermos en el hospital, 

! enseñar a los niños y a los indios la doctrina cristiana. El P. Medrano, por deseo 
! del arzobispo, inició una clase de teología moral para los clérigos, y el P. Figueroa 
otra de gramática para los pajes del prelado y otros niños de la ciudad. El arzobispo, 

! en carta al rey, califica a los dos jesuítas de «hombres muy doctos y de gran ejemplo 
I y virtud», y expone sus esperanzas de ver extendida a la Compañía de Jesús por 
I todo el Nuevo Reino «porque todos han holgado de su venida, y haciéndoles V. M. 
merced de algunos indios vacos, con que pudiesen sustentarse y edificar, tomarían a 
su cargo leer las cátedras de teología, artes y gramática, y se podría erigir univer¬ 
sidad que es muy necesaria en esta tierra... Certifico a V. M. en Dios y en mi con* 
ciencia que ningún beneficio se puede hacer en este Reino mayor que mandar funde 
en él la Compañía y el General de ella provea de religiosos» 

Cierto día en que explicaba el P. Medrano a los indios el catecismo, descubrió 
que una india había traído consigo un ídolo de algodón. La india para disculparse 
alegó que lo había quitado a una anciana que lo adoraba como a dios. El ídolo fue 
quemado públicamente, después de haber sido objeto de burlas para los muchachos. 
Pero esto hizo comprender al Padre que la idolatría no había muerto entre los indios^ 
aunque estaba latente. Sabido el caso por el presidente y el arzobispo, se determinó 
que el prelado, acompañado de un oidor y del P. Medrano, visitase los pueblos 
indígenas de la sabana investigando el mal. 

La visita comenzóse por Fontibón, donde los indios entregaron más de tres mil 
ídolos que guardaban escondidos debajo de tierra u ocultos en los techos y paredes 
de sus chozas. Siguieron luego por Bosa, Cajica, Chía, Serrezuela, Suba y Tuna 
(sic), pueblos todos de la sabana. Fueron hallados centenares de ídolos. Los más„ 
de madera, algodón, o plumas, fueron entregados al fuego; los de oro se fundieron 
y se aplicaron a la construcción y adorno de los templos. 

Comprendió en estas misiones, el P. Medrano, que era necesario explicar a los 
indios las verdades cristianas en su propia lengua, y tomó la resolución de estudiarla. 
Poco tiempo después, pudo con la ayuda de un buen clérigo, conocedor del muisca, . 
redactar una gramática de esta difícil lengua. El hecho lo refiere así el misma 
misionero: 

En eíU jornada ae hizo a Nuestro Señor un gran servicio y fue que los nuestros hicieron 
junta de tres o cuatro personas, las mejores lenguas que había en la tierra, para que tradu¬ 
jesen las oraciones y catecismo de la doctrina cristiana, por el orden qué los Padres les dieron. 
Siendo este negocio, que ha setenta años se tenía por imposible, por ser tan hórrida la lengua 
y dificultosa de pronunciar y falta de vocablos, fue Nuestro Señor servido que se saliese con 
ello, y se tradujesen las oraciones y mandamientos y Per signum crucis, y comenzando a usar 
de ellas en la lengua general, que es la mosca, como arriba dije, los indios respondían y laa 
decoraban y quedaban espantados de oír en su lengua tan nuevos misterios, que antes nn * 
habían entendido... De aquí tomó motivo uno de los sobredichos Padres de nuestra Com¬ 
pañía de comenzar a aprender la lengua mosca, y con la gracia de Dios, la halló fácil y 
aprendió alguna parte de ella, de suerte que en un año se podra aprender fácilmente por no • 
ser lengua muy difusa, y juntándose el sobredicho Padre con otro clérigo muy buena lengua,. 


® Cfr. carta citada del Sr. Lobo Guerrero. 




176 


JUAN MANUEL PACHECO, S. J. 


ordenaron el arte y gramática, con todos sus preceptos y partes de la oración, y se lleva a 

España, de suerte que pueda imprimirse, cosa que espantó a toda la tierra, por haberse tenido 
por imposible. 

Vuelto a Santafé redactó el P. Medrano un informe al rey sobre esta visita. 

La permanencia de los jesuítas en el Nuevo Reino no solo la deseaban el arzo¬ 
bispo y el presidente, sino otras muchas personas que habían ofrecido su cooperación. 
El P Medrano dio los primeros pasos para la fundación consiguiendo para el futuro 
colegio una casa situada en el mejor sitio de la ciudad, al decir de Sande. Estas casas, 
pertenecientes a don Juan de Albis, las ayudo a comprar, con un donativo de cuatro 
mil ducados, don Gaspar Núñez, vecino acaudalado de Santafé. 

Llevaban ya un año en el Nuevo Reino los dos jesuítas, y no habían recibido 
ninguna comunicación de sus superiores de México. El señor arzobispo creyó con¬ 
veniente que se dirigieran a Europa a informar al rey y al general de la Compañía de 
Jesús sobre la conveniencia de establecerse en el Nuevo Reino. Provistos de elogiosas 
cartas del arzobispo, del presidente y del cabildo catedral salieron de Santafé por el 
mes de mayo de 1599. 

Los informes presentados por Medrano y Figueroa, en Madrid, movieron a 
Felipe III a conceder el permiso para la fundación de varias casas de la Compañía en 
el Nuevo Reino, en cédula fechada el 30 de diciembre de 1602. También el P. 
Claudio Aquaviva, general de la orden, aprobó la nueva fundación y designó los 
sujetos que debían dar comienzo a la futura Provincia del Nuevo Reino. 

Motivos de salud impidieron al P. Medrano regresar a América. Fue destinado 
a colegio de Granada, en España, adonde llegó en 1604 y en él perseveró hasta su 
muerte, el 5 de setiembre de 1648 L El P. Alonso de Andrade, que le conoció y 
tuvo por superior en Granada, escribe que Dios le había dotado «de un excelente 
talento de pulpito, buena voz, rara memoria, acción muy ajustada y una tan vene- 
V rabie presencia que solo mirarle provocaba devoción» 

Su descripción del Nuevo Reino 

Con el objeto de_ informar al P. Claudio Aquaviva sobre la conveniencia de 
^ establecerse la Compañía de Jesús en el Nuevo Reino, escribió el P. Medrano, pro- 
. bablemente en Cartagena, antes de embarcarse para Europa, un informe que se 
■ conserva en el archivo romano de la orden. Le da comienzo con una descripción del 
Nuevo Reino, y termina narrando sus ocupaciones y ministerios durante su estadía 
en él. Este memorial fue utilizado por el P. Francisco Javier Alegre en su Historia 
, de la Compañía de Jesús en Nueva España^ quien trascribe toda la descripción del 
Nuevo Reino, aunque retocando el estilo 

Una impresión favorable causó en el P. Medrano el Nuevo Reino. Es para él 

- «una de las tierras más fértiles y ricas del Nuevo Mundo»; su clima maravilloso es 
i una perpetua primavera, y en él lo más mueren de ancianidad; es la tierra más 

- abundante'en oro entre las descubiertas en América, y las minas de Remedios son 
las más ricas del mundo. 

Medrano es uno de los raros escritores antiguos que nos habla de Granada, el 
primer pueblo de españoles que se fundó en la altiplanicie. La existencia de la 
Ciudad nueva de Granada está testificada por la réplica dada, en 1539, en Cartagena, 
por Gonzalo Jiménez de Quesada, a la demanda del licenciado Diego Fernández 


Cfr. Andrade, op. cit., pág. 276. 

‘ Cfr. Andrade, op. cit., pág. 263. 

Francisco Javier, S. J. Historia de la Compañía de Jesús en Nueva Esbaña 
(México, 1841), págs. 362-366. 



HISTORIA 


177 


Gallego. Quesada exhibió un poder, conferido por el consejo, justicia y regimiento 
de la ciudad nueva de Granada, a 13 de agosto de 1538, «en el valle de los Alcázares 
de Bogotá». Sin embargo es curioso que Medrano escriba que este nombre de 
Granada fue dado a Tunja, «donde se fundó el primer pueblo de españoles» 

La mitología muisca 

Pocas noticias da el P. Medrano, en su informe, sobne la mitología chibcha, pero 
creemos que ellas son de interés. 

Las leyendas muiscas no debían encontrarse muy fijas en la tradición indígena; 
cada indio daba una versión distinta de las mismas, y esto puede explicar las va¬ 
riantes y diferencias que encontramos en los cronistas cuando hablan de ellas. 

Una leyenda que llamó de manera especial la atención de los misioneros, fue la 
del predicador que recorrió el país enseñando a los indios el camino de la salvación. 
La santidad atribuida a este mensajero, su predicación, la veneración que recibió 
de los indios, indujo a los cronistas a quererlo identificar con uno de los apóstoles. 
Medrano dice con reserva que pudo haber sido uno de los discípulos de los apóstoles. 
Fija su venida «habrá como mil y quinientos años», lo que nos lleva a la época de 
Jesucristo, y anota que les enseñó a bautizar a los niños al nacer, por lo cual los 
indios siguen llevando a los recién nacidos a lavar al río. No da su nombre, pero 
ciertamente lo diferencia de Bochica, pues este es un dios hijo de Bachué. Sobre su 
doctrina añade que los indios no recordaban en particular cuál fuese. Otro pormenor, 
que no se encuentra en otros cronistas, es la del color rubio del cabello de este pre¬ 
dicador. Según Medrano murió en Sogamoso, en donde está enterrado junto con su 
camello; en lo que coincide con Ascencio y Piedrahita 

Refiere también Medrano la leyenda de la mala mujer que intentó deshacer la 
labor del anciano predicador. Para Medrano es la misma Bachué, Bagué dice él, la 
madre de los dioses, identificación que también indica Simón 

Entre las divinidades muiscas enumera a Chibchacún y Chiminigagua, de los 
que no da más explicaciones. Pero Chiminigagua es un hijo de Bachué, lo que apoya 
la opinión de algunos que ven en la palabra gagua, hijo, la indicación de que Chi¬ 
minigagua es un dios engendrado 

Otra divinidad, de la que no hacen mención los historiadores, es Cuza. Tal 
vez podría identificarse con alguna de las nombradas por Simón, v. gr. con Cucha- 


^ Sobre Ciudad Nueva de Granada, cfr. Restrepo Tirado, E. Datos tomados del pleito 
seguido por el licenciado Gallego y sus herederos contra el licenciado Jiménez de Quesada^ 
en Boletín de historia y antigüedades, t. 23, (1936), págs. 297-302; y Rivas, R. La ciudad Nueva 
de Granada, en el mismo Boletín, t. 25, (1938), págs. 453-458. Juan Friede sin embargo escribe: 
«De un nombre (de Santafé) a que alude un honorable académico. Ciudad Nueva de Granada, 
no encontré ni rastro en los documentos por mí investigados». (Antecedentes histórico-geo~ 
gráficos del descubrimiento de la meseta chibcha por el Lie. Gonzalo Jiménez de Quesada) en 
Revista de Indias (Madrid), t. x, (1950), pág. 345. 

Historia memorial, en Arcila Robledo, Fr., O. F. M. Provincia Franciscana de Co- 
lombia. Las cuatro fuentes de su historia, págs. 48-49. 

Historia General de las Conquistas del Nuevo Reino de Granada (Bogotá, 1942), 
tomo pág. 34. 

12 «...pero los que más bien dicen a su parecer afirman que fue aquella Bachué, que 
dicen los engendró a todos y se metió hecho culebra en la laguna». Noticias historiales, Not. 
IV, cap. 3, 4 (Biblioteca de autores colombianos), t. ii, p. 238. 

13 Cfr. Pérez de Barradas, José. Los muiscas antes de la conquista, t. ii, pág. 374; 
Ghisletti, Louis G. Los Mwiskas, una gran civilización precolombiana, en Bolívar, n° 20 (1953) 
pág. 867. 



178 


JUAN MANUEL PACHECO, S. J. 


viva. Este dios, narra Medrano más adelante, tenía un templo en Bosa. «Se tuvo 
aquí noticia, escribe, de un templo y ermita de un ídolo, el mayor de sus dioses, lla¬ 
mado Guza. Hallárnosle detrás de un horno hecho para disimularle, dentro de su 
ermita, lugar conveniente para tal personaje; estaba muy adornado de plumería». 

Los jeques 

Habla también Medrano de los sacerdotes muiscas o jeques, y al referir su 
misión en Fontibón se detiene para narrar el modo como eran educados. La narra¬ 
ción concuerda en sustancia con la del P. Simón 

La primera es el modo que tienen de instruir y ordenar sus falsos sacerdotes: al que lo 
ha de ser por herencia, como dije, de edad de dieciséis y menos años, lo encierran en una 
cueva donde no ve luz ninguna. Allí le dan de tres a tres días una pequeña medida de granos 
de maíz, que es su trigo, y otra de agua, muy poca. Dura esta vida siete años continuos; no 
se corta el cabello ni muda ropa, ni sale de su encerramiento, ni habla con persona humana; 
enséñanle a emborracharse con ciertos humos de tabaco, y estando así se les aparece el 
demonio y hace pacto con él, y le instruye en las cosas de su culto, y le queda familiar para 
adelante; y en estos siete años de su noviciado encierran con él una doncella a la que no 
ha de llegar; y hechas estas experiencias y probaciones a gusto de otros sacerdotes viejos,, 
de quien él hereda, recibe el grado con cierto bonetillo, como borla de mano, de un gran 
cacique, a quien ellos tienen por sumo sacerdote. Y así aprobado comienza a ejercitar su 
oficio y a engañar almas y llevarlas al infierno. A este son obligados todos los indios de su 
parcialidad a dar todo el oro que les pidiere para sus ídolos y santuarios, y nadie sabe dónde 
están porque no los hurten, ni el sacerdote lo dice sino a la muerte al que le ha de heredar». 

Texto de la descripción del P. Medrana 

Es tiempo ya de presentar el fragmento más interesante del informe del P. 
Medrano. En él solo hemos modificado la ortografía, acomodándola a la actualmente 
vigente. 

«Es el Nuevo Reino de Granada de las Indias occidentales una grande 
y^ extendida Provincia, queda en cuatro grados y medio o cinco de eleva¬ 
ción del Polo Artico asentada entre río grande de la Magdalena de una 
parte, que es la del poniente, y de la parte del norte tiene la gobernación de 
Santa Marta y la gran laguna de Maracayo (sic), y por la del oriente tiene 
las provincias incógnitas del gran río Marañón y Orellana, alias Orinoco, 
las cuales gentes llaman comúnmente el dorado y por la parte del sur tiene 
por confines la gobernación de Antioquia, Calli (sic), Popayán y la Pro¬ 
vincia de Quito. 

Tiene esta gran Provincia del Nuevo Reino de norte a sur, de largo, 
mas de cuatrocientas leguas, y de ancho como trescientas. Fue descubierta 
por el Adelantado don Gonzalo Jiménez de Quesada el año del Señor 
de mil quinientos y veinte y nueve (sic), y así por la grande fertilidad de 
la^tierra, en que se parece al remo antiguo de Granada, y por ser tierra 
fría como ella, con su sierra nevada, y por ser el mismo Adelantado que la 
descubrió natural de Granada, le puso nombre a aquella provincia de 
Nuevo Reino de Granada. A la mayor población de indios que halló en 
ella, por nombre Xunja, donde se fundo el primer pueblo de españoles, 
llamó Granada, aunque ahora comúnmente todos la llaman Tunja y a 
otra grande población que hizo veinte leguas de la dicha ciudad, en los 
llanos de el pueblo de Bogotá, que era la cabeza del reino, la llamó San- 
^fe, que por estar junto al dicho Bogotá se llama comúnmente Santafé de 
Bogotá, y es agora la ciudad principal. 

Es el nuevo Reino de Granada una de las tierras más fértiles y ricas. 


Cfr. Simón, op, cit. t. ii, págs. 247-248. 



HISTORIA 


179 


de todo aquel nuevo mundo; su temple es maravilloso, que siendo una 
perpetua primavera declina a frío, y así en él con moderado abrigo no se 
hace en todo el año mudanza de vestido. Tiene el cielo alegre, la tierra 
muy sana, y produce en gran abundancia trigo, cebada, maíz, garbanzos, 
habas, y todo género de grano; mucha diversidad y abundancia de frutas y 
todo género de legumbres; muchos ingenios de azúcar de que se labran 
conservas en grande cantidad, y muchas gallinas y todo género de caza y 
volatería; mucho y cuasi innumerable ganado mayor y menor como la 
tierra más abundante del mundo, de que es gran argumento el ver que del 
Nuevo Reino hay de ordinario saca de todos bastimentos con que se proveen 
las flotas y armadas de tierra firme y reinos del Perú, que llegan a Car¬ 
tagena, y con abastecerlos de bizcocho, carne, queso, conserva y otras mu¬ 
chas provisiones y regalos que bajan allí fácilmente por el Río Grande, 
queda la tierra muy llena y sale todo más barato que en ninguna parte de 
las Indias. Fuera de esto es la tierra más fértil y rica de oro que se sabe 
haya hoy día en lo descubierto, porque en solos cuatro asientos de minas 
principales que tiene, llamadas Zaragoza, los Remedios, el Río de Oro de 
Pamplona y los Llanos se saca cada año lo más del oro que va en las ar¬ 
madas reales a Europa, que de solo el Reino es más de medio millón. Fuera 
de esto en el pueblo llamado la Trinidad de los Muzos están las famosas 
minas de las esmeraldas, que son las más y mejores que se sabe haya des¬ 
cubiertas ab initio mundi, pues, siendo ellas finísimas, no han disminuido 
por ser muchas el precio deste género de piedras tan preciosas, y se llevan 
en grande cantidad por todas las Indias y a Europa cada año. Finalmente 
el temple de todo el nuevo Reino es tal que viven en el los señores de 
ordinario muy sanos, que apenas allí se conoce enfermedad y los más mue¬ 
ren de viejos como se experimenta hoy en día. Tiene gran abundancia de 
ríos caudalosos y fuentes de excelentísimas aguas, por ser todas de minera¬ 
les de oro. También grandes crías de muías y mucha y muy fina pita, que 
es un género de hilo muy estimado en las Indias y en Europa. 

Tiene este Reino dieciséis ciudades principales de españoles llamadas: 
Santafé de Bogotá, Tunja, Pamplona, Mérida, la Trinidad de los Muzos, 
la Palma, Vélez, Ibagué, Mariquita, Tocaima, Gáceres, la Grita, Victoria, 
los Remedios, Zaragoza, Santa Gadea de Gualí y San Juan de los Llanos. 
Tiene otras tres villas de españoles llamadas la Villa de Leiva, la Villa de 
San Cristóbal y la Villeta de Santafé, y fuera de estos innumerables pue¬ 
blos de indios fundados, con sus iglesias, doctrinas y gobierno de corregi¬ 
dores españoles, que los tienen sujetos y conquistados, y con subordinación 
a las dichas ciudades de españoles. 

Aunque en este Reino se comprenden muchas naciones de indios, tres 
son las principales que están recogidas y se pueden cultivar de la Com¬ 
pañía desde uno o dos colegios. La primera y principal es la provincia de 
los indios moscas que comprende a Santafé y Tunja con sus grandes dis¬ 
tritos, hasta Pamplona, que son cien leguas, cuya lengua es la general de 
todo el Reino, y entre ellos estaba el principado de los indios y su falso 
sumo sacerdocio con que supersticiosamente adoraban al demonio. Es gente 
de buena razón, valientes en la guerra, y ricos porque guardan para ma¬ 
ñana, fuera del común de los indios. La 2^ nación es la Provincia de los 
indios Panches, que encierra en sí Mariquita, Tocaima, Ibagué, y la Villeta, 
cuya lengua es facilísima de pronunciar y aprender. La 3® es la Provincia 
de los indios Colimas, que comprende a Vélez, La Trinidad de los Muzos, 


Es Santa Agueda de Gualí. 



180 


JUAN MANUEL PACHECO, S. J. 


y la Palma. Son los moscas más de cuarenta mil tributarios, los Colimas 
veinte mil, los Panches doce mil; fuera de las demás naciones extendidas 
por las demas ciudades nombradas, que serán otros cuarenta mil, que 
siendo todo este número dicho de solos tributarios, que son las cabezas de 
las casas, se puede con verdad decir qu0 hay en el Nuevo Reino doscien¬ 
tas mil almas y más que doctrinar de sólos indios, fuera del ^ran número 
de españoles, y estas tres naciones que he dicho están en distrito de poco 
más de cien leguas de pueblos comarcanos unos con otros, como en Es¬ 
paña o Italia, de suerte que sin extenderse la Compañía a misiones apar¬ 
tadas, de que habría muchas como en el Perú, tendría que doctrinar alre¬ 
dedor de sus colegios, si se fundasen, el dicho número de indios, y para 
que mejor se vea, se dirá algo en particular de cada uno de los pueblos 
principales. 

Santafé de Bogotá es la mayor y más principal ciudad del Reino, y 
cabeza del, en la cual está la iglesia catedral y la silla arzobispal del pre¬ 
lado de este reino, que tiene por sufragáneos los obispos de Santa Marta, 
de Cartagena y de Popayán; también está en esta la audiencia real que es 
en autoridad y visita la 3® de las Indias, tras las de Lima y México; es 
ciudad de españoles de mucha y muy lucida gente; habrá en ella dos mil 
y más vecinos y más de veinte mil indios con sus casas y familias, que 
sirven a los españoles. Hay en ella tres conventos de las tres sagradas 
religiones de Santo Domingo, San Francisco y San Agustín, muy bien 
fundados y edificados, y un ilustre convento de monjas de la Concepción, 
y un hospital que sustenta la iglesia catedral y otras tres parroquias repar¬ 
tidas por la ciudad. Tiene muy buena comarca de tierras y de pueblos de 
indios, muy buenas aguas y huertas, gran abundancia de ganados, y mucho 
y muy buen pescado que sacan de los ríos que cerca della corren y del Río 
grande de la Magdalena que cae no lejos de Santafé. Son los edificios de 
Santafé^ de piedra y cal, por la mayor parte altos y hermosos y de muy buena 
habitación; y de la mucha comarca que tiene de pueblos de indios concu¬ 
rren con frecuencia, cada tercero día, con sus mercadurías a una feria y 
mercado general que se hace en la plaza grande de esta ciudad y la abas¬ 
tecen de todo lo necesario. Hay fuera de estos indios otros dos mil ordi¬ 
narios que vienen por meses a alquilarse para servicio de los españoles y 
están en la ciudad de asiento con sus mujeres e hijos; y así estos indios 
como los que viven en Santafé no tienen quien los doctrine en su lengua 
y les enseñe las cosas de nuestra santa fe y su salvación, y así viven como 
bárbaros. 

Tunja^ es una ciudad veinte leguas de Santafé, de no menos nobleza 
que ella, tiene tres mil vecinos españoles, los más ricos del reino; hay en 
ella más de veinte mil indios, muchas tierras de pan llevar y grandes ga¬ 
nados; tiene una iglesia parroquial de muy lindo edificio, un ilustre con¬ 
vento de monjas de Santa Clara y otro de la Concepción, tres conventos de 
Santo Domingo, San Francisco y San Agustín muy bien edificados, y en e! 
contorno grandes y muchos pueblos de indios, y muchos obrajes en que 
se labran lanas y paños de todos géneros; es pueblo de mucho regalo. 

Pamplona es una ciudad ochenta leguas de Tunja, de mil vecinos es¬ 
pañoles y gran número de indios; tiene alrededor muchas minas de oro que 
se saca de los ríos, y grandes crías de muías que se llevan hasta el Perú, 
y en el contorno muchos pueblos de indios; tiene los tres conventos de 
Santo Domingo, San Francisco y San Agustín y convento de monjas de 
Santa Clara. 


HISTORIA 


181 


Mérida es pueblo de españoles puesto en los confínes del Nuevo Reino 
hacia la gobernación de Venezuela y Santa Marta, de 600 vecinos espa¬ 
ñoles y gran número de indios y muchos pueblos dellos en su comarca; 
tiene grandes crías de todo género de ganado mayor. 

La Trinidad de los Muzos es ciudad de españoles y de gran número 
de indios, y en ella está el famoso cerro de las minas de las esmeraldas, 
que siendo las más y mejores en el mundo se sacan en tanta abundancia 
como de piedras comunes, y hinchen las Indias y toda Europa; hay en 
ella iglesia parroquial y convento de San Francisco. 

La ciudad de La Palma es tan grande como los Muzos; hay en ella 
gran labor de lienzo que abastece toda la tierra y excusa en gran parte el 
gaste de lo que viene de Europa; tiene muchos ingenios de azúcar donde 
se hacen muchas conservas, y a todo el reino y a las flotas y armadas de 
Cartagena se llevan en gran abundancia. 

Vélez es ciudad de españoles e indios, del tamaño y calidad de la Palma. 

Ibagué, ciudad de españoles e Innumerables indios, del tamaño de 
Vélez, tiene grandes crías de ganado mayor. 

Mariquita, ciudad de españoles, de quinientos vecinos y muchos indios; 
en ella son las famosas minas de plata deste reino que crían el metal muy 
subido de ley. 

Tocaima, ciudad de españoles, del mismo tamaño que Mariquita, muy 
regalada de frutas y buenos edificios, aunque algo está el día de hoy inha¬ 
bitada por las inundaciones del río grande de la Magdalena que por allí corre. 

Gáceres, la Grita y Victoria, ciudades pequeñas de españoles, que 
todas tienen muchas minas de oro, y por falta de indios que lo saquen no 
son muy ricas y bien pobladas. 

Los Remedios, por otro nombre Las Quebradas, es un asiento de minas 
de oro de las más ricas del mundo, sacan mucho continuamente por el 
beneficio de mil y quinientos negros esclavos que asisten y labran en ella. 

Zaragoza es una buena ciudad de mil españoles muy ricos porque las 
minas de oro que hay en ella, en unas bolsas o socavones que hace la tierra, 
son las más ricas que jamás se han visto en el mundo; lábranlas tres mil 
y más negros esclavos que asisten y labran en ellas; es tierra mal sana. 

Sogamoso es un insigne pueblo de diez mil indios; son grandes idóla¬ 
tras porque aquí era el mayor adoratorio de su infidelidad; gente que 
habla cada día con el demonio, inculta y totalmente ignorante de nuestra 
santa ley, aunque ha 70 años que se bautizaron; está Sogamoso diez leguas 
de Tunja y 30 de Santafé. 

Bogotá, pueblo de indios, la cabeza de este reino en la vega de Santafé, 
cuatro leguas della, de tres mil almas, gente la más respetada de los indios, 
y deste tamaño hay otros diez pueblos alrededor de Santafé, y en la co¬ 
marca de Tunja otros treinta pueblos del mismo tamaño. 

Fuera de estas hay en el reino y alrededor del otras muchas naciones 
de indios, parte por conquistar, parte que aunque están conquistados no hay 
quien los doctrine en las cosas de nuestra santa fe o viven desamparados de 
los españoles por ser pobres y no tener descubiertas minas de oro que son 
la piedra imán de los señores, como son los indios de Gáceres, los de los 
Llanos, los de la Sierra Nevada, los que caen en la gobernación de Vene¬ 
zuela y los de la laguna de Maracayo, y por aquella parte está la tierra 
anchísima del dorado, tan poblada de indios como la fama publica, y lo 




182 


JUAN MANUEL PACHECO, S. J. 


que se extiende por la banda del gran río Marañón (o el Orinoco si es dis¬ 
tinto río que hasta ahora no se sabe) donde hay tantas naciones de infieles 
que confinan con el Nuevo Reino, que apenas se puede creer lo que afir¬ 
man muchos fidedignos que por allí han entrado y actualmente andan en 
las conquistas, donde hay gran empleo para los de la Compañía. 

Volviendo a lo de dentro del Nuevo Reino, el estado del en lo que toca 
a lo espiritual cuanto a los indios, el que hay tradición entre todos ellos que 
habrá como mil y quinientos años, que ellos cuentan por el sol como nosotros, 
que vino a esta su tierra de la parte del oriente, un hombre santo, blanco, 
con vestido largo y cabello rubio hasta los hombros, el cual les predicó y 
enseñó el camino de la salvación, y este caminaba en un camello que trujo 
consi^go, que no se ha visto otro por acá, y ellos lo pintan por señas, y les 
enseñó a bautizar a los niños en naciendo, y de aquí les quedó la costumbre 
que hoy siguen de llevar las criaturas recién nacidas a lavar al río; este 
hombre santo fue tenido en grande veneración entre ellos, y cuando iba 
a predicar de unos pueblos a otros dicen que se le abrían los caminos y se 
allanaban las sierras, y la gente que le seguía iba por estos caminos abier¬ 
tos, a pie, con grande reverencia, y estos caminos duran hasta hoy, y se 
llaman las carreras, de las cuales yo he visto dos, la una es en un pueblo que 
se llama Bojacá en el cual se ve una carrera destas, de más de tres leguas 
de largo, muy ancha y pareja, y lo más de ella va por la ladera de una 
grande y áspera sierra, que se puede fácilmente juzgar haberse hecho mi¬ 
lagrosamente, según va bien hecha. Otra vi en el pueblo sobredicho de 
Bogotá, que tendrá legua y media de largo y menos de un tiro de piedra 
de ancho, tan pareja y derecha como si se hubiera hecho a cordel, y otras 
muchas hay en otras partes deste reino, a las cuales carreras tienen los 
indios, desde aquellos tiempos, tanta veneración, que hoy en día no cami¬ 
nan por ellas, sino se apartan a los lados por otras sendas, aunque vaya 
por las carreras el camino real para los españoles, destas hay muchas más 
en la provincia de Sogamoso, donde murió el sobredicho santo varón, y hay 
tradición entre los indios que está allí su santo cuerpo y el del camello en- 
^®^^^^do^s, puede ser que esta historia sea patraña, como otras que cuentan 
los^ indios, pero si fue verdad se puede creer, como algunos historiadores 
quieren, que viniese a estas partes algunos discípulos de los apóstoles o de 
^s del Apóstol Santiago, como se refiere de los indios del Cuzco en el 
Perú, que tienen otra semejante tradición. 

,. ^ ®1 sobredicho santo varón, refieren los indios viejos, por tra¬ 

dición de mano en mano de sus mayores, que luego vino a este reino uno 
que dicen ellos Ficodeni (?) y en figura de mujer anciana, a quien ellos 
llaman la diosa Bague, madre de todos sus dioses como otra Juno; les 
entro predicando contra la doctrina del sobredicho santo varón, procurando 
deshacer y borrar de sus ánimos lo que les había enseñado, aunque los 
indios no se acuerdan en particular de los dogmas del uno ni de la otra, 
solo dicen que la sobredicha mujer tuvo muchos hijos, que tuvieron por 
nombre Cuza, Chichachun, Bochica, Chiminigagua; estos con su madre, 
después de muertos, se les quedaron en veneración de dioses, y a estos 
hacen estatuas, imágenes, y ofrendas y templos, con grandes ofrecimientos 
de oro, esmeraldas y otras cosas, mantas, maíz y frutas, y de aquí se fueron 
extendiendo a adorar a sus caciques y señores muertos, con tantas cere¬ 
monias y supersticiones que es cosa de espanto. 

Tienen gran número de sacerdotes, que para serlo primero se prepa¬ 
ran con grandes ayunos y penitencias extraordinarias; y no son los tales 
casados, y heredan este maldito sacerdocio de tíos a sobrinos. Hablan fa- 


HISTORIA 


183 


miliarmente al demonio hasta hoy en día, pero no tienen estos que yo haya 
alcanzado a saber, sacrificios de sangre humana; solo se despeñan los sa¬ 
cerdotes cuando el demonio se lo manda, y con estos engaños lleva sus mi¬ 
serables almas al infierno. 

Son tantos los santuarios y ofrecimientos que tienen hechos desde su 
antigüedad a estos demonios, que se ha sacado, por mañas de los españoles, 
gran suma de oro y se saca hoy en día, que en materia de oro tienen los 
hombres mañas para sacárselo aun al demonio de las uñas. Guando los in¬ 
dios hacen estos ofrecimientos hablan al demonio en su propia figura. Los 
ídolos que tienen de ordinario son de oro, otros son de piedra, palo, algo¬ 
dón y de otras materias; otros son de plumería muy galanos; otros traen 
como nóminas a los pechos o en la cabeza en unas chapas de oro que 
llaman chagualas. Tienen ídolos abogados de diversas enfermedades, otros 
de las sementeras, de las casas, de los partos, de los caminos y otras mil 
supersticiones y mentiras. Llaman a todos los ídolos tunjos, tomando la 
denominación de un gran cacique, señor de Tunja, que tuvieron llamado 
1 un]o. 

Todos estos indios habiendo más de setenta años que fueron descu¬ 
biertos y bautizados y doctrinados, están todos ellos idólatras, como en su 
antigüa infidelidad, de lo cual el señor Arzobispo y la audiencia real han 
hecho plenaria información este año, habiendo visitado por sus personas 
los principales pueblos dellos, y se envió a Su Majestad suplicándole proveer 
de remedio, y representándole que no les parece haya otro al presente sino 
que la Compañía venga a esta tierra y se encarguen de la conversión de 
«stos miserables». 



Glosas 


A propósito de 


H ace unos meses se celebró en 
Tokyo un «Congreso de enseñanza 
católica» para el Japón central. Tratán¬ 
dose de un país que solo cuenta con 
180.000 católicos perdidos en una masa 
de 87 millones de habitantes, este con¬ 
greso puede parecer un poco utópico. 

¿Demasiadas pretensiones? Así pen¬ 
saron algunos en el mismo Japón, antes 
del congreso, y pensarán muchos que 
no conocen las actividades de la Iglesia 
japonesa en el campo de la educación. 

Para disipar prejuicios no estará de 
más indicar aquí que la Iglesia Católica 
mantiene en Japón seis universidades, 
sesenta colegios de segunda enseñanza, 
veinticinco de primaria y quinces escue¬ 
las profesionales y técnicas, en las que 
se educan unos 45.000 estudiantes, pa¬ 
ganos en su mayoría. 

Mas antes de bajar a detalles vamos 
a trazar un breve cuadro de la historia 
de nuestros colegios en los últimos años 
Siguiendo los acontecimientos políticos 
podemos señalar tres etapas: 

La primera llega hasta el fin de la 
guerra. Los colegios católicos, faltos de 
personal y de recursos, veían su labor 
tremendamente limitada por las exigen¬ 
cias de un nacionalismo exagerado, que 
coartaba su libertad de acción y cerra ¬ 
ba la puerta a los mejores alumnos. 

Los siete años de la ocupación mar¬ 
can una etapa de desarrollo, aumenta el 
personal y los recursos, y, fuera de las 
horas de clase, hay plena libertad para 
la enseñanza de la religión. Cada colegio 
actúa, sin embargo, por su cuenta; 
«acción en guerrillas» como la ha lla¬ 
mado alguien. 


un Congreso 

por Diego Pacheco, S. J- 

Misionero del Japón 

El 29 de abril de 1952 Japón se en¬ 
contró de nuevo libre. Aquí comienza la 
tercera etapa, cuyos principales proble¬ 
mas vamos a estudiar a través del con¬ 
greso de enseñanza católica de Tokyo. 

La libertad de acción, la situación eti 
personal y recursos es más o menos co¬ 
mo en la etapa anterior; los problemas 
que ahora se afrontan son los que nacen^ 
de la sicología de la juventud actual y 
de la crisis moral del pueblo japonés. 

No tratamos en estas líneas de seguir 
paso a paso la marcha del congreso a 
través de sus cinco secciones: adminis¬ 
tración, redacción de libros de texto, 
sección de prensa, problemas profesio¬ 
nales de los educadores, educación. Va¬ 
mos a fijarnos únicamente en algunos 
de los puntos de más trascendencia. 

Unidos en la lucha 

La primera conclusión a que se llegó 
fue naturalmente la necesidad de una 
estrecha colaboración; esta necesidad se 
ve subrayada en Japón por un doble 
hecho: la desproporción de las fuerzas 
católicas ante la gigantesca tarea que 
se debe realizar y la perfecta unifica¬ 
ción cultural del pueblo japonés. 

Al reunirse en este congreso los edu¬ 
cadores católicos de Japón se han dado 
cuenta de que después de la oculta la¬ 
bor de estos años, constituyen ya una 
fuerza y que ha llegado el momento de 
actuar con decisión. 

Enseñanza religiosa 

Para cortar la-propaganda nacionalis¬ 
ta del Shinto, las autoridades de la ocu¬ 
pación prohibieron la enseñanza religio¬ 
sa en las escuelas. 



A PROPOSITO DE UN CONGRESO 


185 


Esta prohibición no afectó gran cosa 
a los establecimientos de los misioneros, 
pues podían trabajar perfectamente fue¬ 
ra de las horas de clase; pero en los 
demás colegios, es decir en la inmensa 
mayoría, el resultado fue que varias ge¬ 
neraciones de jóvenes japoneses hayan 
recibido una educación puramente ma¬ 
terialista. 

Materialismo en las ideas, mas escue¬ 
la mixta, mas un ambiente recargado 
con propaganda pornográfica etc. han 
traído como consecuencia una crisis en 
la moral de la juventud. 

En los educadores y en las personas 
de responsabilidad se ha despertado con 
esto una profunda inquietud. Los pe¬ 
riódicos, las revistas, la radio tratan a 
menudo el tema. ¿Qué haremos para 
salvar a la juventud? 

Uno de los primeros pasos ha sido 
dado por el Ministerio de Educación 
al conceder permiso para que se esta¬ 
blezca en los colegios un curso de re¬ 
ligión. 

No se trata aquí de la enseñanza del 
catecismo a aquellos que desean con¬ 
vertirse; el problema es cómo dirigir la 
enseñanza religiosa a alumnos que no 
tienen la menor idea de estas materias, 
que están imbuidos de prejuicios contra 
el catolicismo, que opondrán tal vez una 
resistencia tanto más directa cuanto más 
directo sea el ataque. 

El Congreso señaló los puntos siguien¬ 
tes: Una introducción progresiva al co¬ 
nocimiento de Dios, frente al materia¬ 
lismo reinante. 

Una concepción católica del mundo 
que sustituya a las «concepciones del 
mundo» de los filósofos occidentales, 
tan en boga en Japón. 

Una ética cristiana que muestre la 
verdadera posición del hombre en el 
mundo y ante Dios y refute la concep¬ 
ción hedonista de la vida. 

Estos tres elementos asimilados en 
un método que progrese lentamente, 
volviendo una y otra vez sobre las ver¬ 
dades básicas; «método en espiral» co¬ 
mo lo llamó el P. Roggendorf, S. J., 
profesor de la Universidad Católica de 
Tokyo, que trabaja en su redacción. 


Prueba de la inquietud existente por 
el problema de la educación religiosa 
y moral de la juventud es el éxito que 
han tenido los libros del P. Hellweg, 
S. J. profesor en el colegio Eiko (Taura- 
Yokosuka). 

Su libro La Educación de nuestros 
hijos vio agotada en un año la edición 
de 10.000 ejemplares y ya está en pren¬ 
sa la segunda edición. A los dos meses 
de publicarse el primer volumen de su 
curso de Etica, ya lo habían adoptado 
nueve colegios. 

Por la quinta edición con 20.000 ejem¬ 
plares va el libro Etica del sexo del P. 
Bosch, S. J. prefecto de la Universidad 
Católica de Tokyo. Estos libros y otros 
de nuestros misioneros, como los del P. 
Dumoulin, S. J., que hasta ahora solo 
tenían salida a través de las editoriales 
católicas dirigidas por los PP. Salesianos 
y Paulistas, se han abierto ya paso por 
su valor científico en algunas de las me¬ 
jores editoriales de Tokyo. 

El que se afronte ahora la necesidad 
de establecer clases de religión adapta¬ 
das a la mentalidad de la masa de estu¬ 
diantes paganos, no quiere decir que la 
labor de penetración realizada en los 
ambientes estudiantiles japoneses haya 
sido poco menos que nula. 

Tomemos por ejemplo el caso de 
Eiko Gakuen; y cito a este colegio, no 
por ser único en su género, sino porque 
lo conozco mejor por haber estado en 
él dos años. 

El Eiko nació como por encanto en¬ 
tre fábricas y refugios subterráneos en 
la base de submarinos de Yokosuka. Sus 
clases se abrieron en 1947 con solo el 
primer curso de bachillerato. En marzo 
de este año se graduaba su primera pro. 
moción de bachilleres, que consiguieron 
un excelente porcentaje de ingreso en 
las mejores universidades de Tokyo. De 
los cuarenta y nueve bachilleres treinta 
y ocho eran católicos; cuando entraron 
en el colegio los católicos eran solo 
cuatro. 

Y el número de bautismo, con ser 
tan alentador, no es el único exponente 


186 


DIEGO PACHECO, S. J. 


de la labor evangelizadora. (Prescindi- 
fmos en este artículo del nivel científico 
^por el que este colegio está reputado 
como uno de los mejores de la prefec* 
’^tura de Kanagawa). 

Aun los alumnos que no se convier- 
' ten, salen con una mentalidad plena- 
vmente católica en muchos aspectos. Es 
imposible que escapen al influjo del am- 
. biente del colegio cuando ni los mismos 
profesores paganos se libran de él. Al 
■ comenzar el colegio la mayor parte de 
. sus profesores seglares eran paganos o 
' protestantes; hoy, con raras excepcio- 
iP.es, son todos católicos, convertidos y 
bautizados en el colegio, 

ídrisis sicológica 

La crisis de la juventud japonesa no 
.'íCs únicamente moral y religiosa. Sería 
' por otra parte hacer una grave injusti* 
.?cia a esa noble juventud el considerarla 
corrompida o atea en su mayor parte. 

La juventud japonesa pasa por otra 
..crisis cuyo valor solo pueden apreciarlo 
bien quienes la hayan estudiado con 
^ interés. 

En una editorial del Asahi, uno de 
Jlos diarios de mayor circulación en Ja¬ 
pón (4 millones de ejemplares), un agu¬ 
do observador fijaba la posición de la 
juventud, en especial la universitaria, 
^en la nota de rebeldía. 

Sintetizando ese artículo encontramos 
-tres afirmaciones que expresamos con 
’las palabras del autor: 

Primera: «Con esa juventud hemos 
.■de contar más que con nadie para la re¬ 
construcción de lo que se nos ha hun- 
•i-dido». • 

Segunda: «Cuando nos enfrentamos 

• con el problema de la juventud actual, 
no podemos olvidar su espíritu de fran¬ 
jea y rebelde oposición». 

«Mientras el lema de la reunión na- 

• cional universitaria del año pasado era 
Hacia la legislación universitaria, el de 
teste año ha sido Contra la legislación 

universitaria'». 

Tercera: «Si queremos poder contar 
.con los jóvenes en la reconstrucción 


nacional tenemos que esforzarnos por 
comprender con cálida simpatía sus 
puntos de vista». 

A estas tres afirmaciones da explica¬ 
ción y unidad un fino análisis de los 
motivos de esa rebeldía: Es la recupe¬ 
ración sicológica de la catástrofe de la 
guerra: promesas vanas, ilusiones tron¬ 
chadas, desengaño... 

«Por eso no exageramos al afirmar 
que esa juventud siente desconfianza 
frente al ayer y duda ante el gobierno 
de los hombres de hoy». 

Hasta aquí la editorial. Pero no es 
esto todo. 

Esta actitud, que en cualquier juven¬ 
tud se puede explicar fácilmente, tiene 
una repercusión doblemente dolorosa 
en el corazón japonés por ir contra una 
de sus tendencias más características: 
La adhesión al guía, al maestro. 

Tendencia respaldada por siglos de 
tradición. El ciego seguimiento de las 
enseñanzas del maestro ha venido obran¬ 
do de generación en generación sobre 
la conciencia japonesa. 

Los maestros budistas asentaban sus 
enseñanzas en una premisa que daban 
por indiscutible: «el maestro no se 
equivoca». Es la premisa que late en 
el conocido raciocinio de Shinran (1173- 
1662) fundador de la secta budista 
Jodo (tierra pura). «Si el deseo original 
de Amida (Buda) es verdadero, la 
enseñanza de Sakymuni es verdadera, 
los comentarios de Shan Tao son ver- 
dedaros; si los comentarios de Shan 
Tao son verdaderos, la enseñanza 
de Hoonen no puede ser falsa; si la 
enseñanza de Hoonen no puede ser fal¬ 
sa, ¿cómo podría yo, Shinran, decir una 
falsedad?». 

No deja de ser curioso encontrar en 
el reglamento de un colegio de 1773 los 
puntos siguientes: 

«Los estudiantes no argüirán colo¬ 
cando su propia interpretación contra 
la interpretación aceptada en el colegio». 

«Los estudiantes deberán consultar 
sobre las dificultades, pero aceptando 
la explicación. No deberán discutir las 


A PROPOSITO DE UN CONGRESO 


187 


enseñanzas antiguas y las opiniones de 
los sabios». 

Más que adhesión a la enseñanza ha¬ 
bía adhesión a la persona del maestro. 
Y pasando del campo intelectual al de 
la vida política, hallamos en los tiempos 
feudales el hecho cien veces repetido 
del vasallo que se suicida por la muerte 
de su señor. 

Los bravos samurais interpretaban 
llanamente el proverbio japonés: «el 
fiel vasallo* no conoce dos señores» y 
morían sin pensar que su vida podía 
ser más útil que su muerte a la causa 
de su señor. 

Es la atracción de una personalidad 
superior: el padre en la familia, el pro¬ 
fesor en el colegio, el jefe en el ejército, 
el emperador. 

Y hoy el joven se encuentra con que 
al calor de una amarga desilusión en 
su alma crecen los gérmenes de la des¬ 
confianza y la rebeldía. 

Es interesante en este aspecto la la¬ 
bor comunista: por un lado incita a la 
revolución; por otro exige una rígida 
sumisión a sus mandatos: la mano ocul¬ 
ta del Kremlin manda dominadora. 

Diríase que ofrece al joven japonés 
la solución de su problema dándole por 
separado la satisfacción a sus dos ten¬ 
dencias. 

Sin embargo la única solución verda¬ 
dera no está en la disociación sino en 
la síntesis; y esa síntesis encarnada en 
una gran personalidad que no engañe 
al prometer y que no haga esclavos al 
mandar. A esa gran personalidad solo 
puede responder un nombre: Jesucristo. 

Pero esa juventud, si bien muy cerca 
de Jesucristo por sus anhelos de verdad, 
y de justicia, está separada de El por 
una doble barrera: ignorancia religiosa 
y prejuicios. 

Ha de llegar a El por medio de sus 
educadores. La invitación directa no ser¬ 
viría en la mayor parte de los casos más 
que para acentuar la nota de rebeldía. 
El educador ha de comenzar por ga¬ 
narse personalmente al joven. 

En primer lugar, ^omo decía la edito¬ 


rial del Asahi «comprendiendo con cᬠ
lida simpatía sus puntos de vista». Des¬ 
pués con el influjo de la personalidad 
del educador: prestigio científico y pres¬ 
tigio moral. 

Más que en otras partes, al colocarse 
ante la juventud no cristiana del Japón 
el educador católico ha de llevar el 
mensaje de Cristo no solo en sus pala¬ 
bras sino sobre todo en su misma per¬ 
sona. 

Nada puede ser más halagador para 
su corazón de apóstol: El joven fue a 
Cristo porque lo vio en él. 

La conquista de la familia 

He aquí otro aspecto interesante am¬ 
pliamente discutido en el congreso de 
enseñanza de Tokyo. Una vez conse¬ 
guida, o al menos comenzada, la tras¬ 
formación del joven, el colegio ha de 
ir por medio de él a la trasformación 
de su familia. 

De no conseguirse esto, el número de 
defecciones puede ser grande. 

En muchos de nuestros colegios, el 
Eiko entre ellos, se va a la familia prin¬ 
cipalmente por tres caminos: 

Por las reuniones de los padres de 
familia en el colegio; reuniones en las 
que se tratan temas relacionados con 
la educación dentro y fuera del colegio 
y que son muy aptas para la siembra 
de ideas sobrenaturales. 

Por las visitas a las casas de los alum¬ 
nos, cada casa varias veces durante el 
curso. Estas visitas tienen un doble fru¬ 
to: estrechan los lazos de amistad y 
permiten conocer el ambiente en el que 
se desarrolla la vida del niño. 

Por la acción personal del alumno. 
«Una religión que ha trasformado así 
a mi hijo no puede ser sino la verdade¬ 
ra». Son ya muchos los padres que se 
han hecho esta reflexión y guiados por 
ella han acudido a la Iglesia. 

El joven ha de tomar esta acción co¬ 
mo su gran empresa; hay que dirigirlo 
en ella, y el que la realice, o se esfuerce 
por realizarla, es la mejor garantía de 
la sinceridad de su conversión. 


188 


DIEGO PACHECO, S. J. 


Por Otra parte podemos imaginar lo 
que será para esa familia el colegio, 
cuando vea en él no solo el centro donde 
se educa el hijo, sino la fuente de vida 
donde todos hallaron el camino de la 
felicidad eterna. 

Reflexiones finales 

Decíamos que eran unos 45.000 los 
estudiantes que reciben educación en 
centros católicos; pero no hemos de 
olvidar que la población estudiantil del 
Japón pasa de los 15 millones. 

Y que mientras barajamos las cifras 
ce población por decenas de millones, el 
número de sacerdotes católicos se es¬ 
fuerza infructuosamente por alcanzar el 
primer millar. 

La labor es prometedora; pero supo¬ 
ne el desarrollo de una gran energía 
La Iglesia Católica en Japón está en 
condiciones de hacer algo; para que 
pueda abarcar toda la empresa, falta 
aún mucho. 

La desesperanza y el afirmar que no 
se progresa están lejos de la verdad; 


pero mucho más lejos está el dejarse 
adormecer por la visión sonrosada de 
un fácil futuro. 

Nuestras seis universidades casi se 
pierden entre las doscientas veintidós 
universidades del Japón, y, ¿qué son 
los dos mil universitarios de la Jochi, la 
Universidad Católica de Tokyo, frente 
a los veinte mil que pueden tener la 
Waseda o cualquiera otra de las gran¬ 
des universidades japonesas? 

Algo es sin embargo que esa misma 
Universidad Católica haya ocupado este 
año el cuarto lugar entre todas las uni¬ 
versidades del país por el porcentaje en 
la colocación de sus graduados. 

Entre los problemas agobiadores que 
presenta la falta de medios y las espe¬ 
ranzas que despiertan los frutos reco¬ 
gidos, hay un camino abierto: colabo¬ 
ración en el trabajo con esfuerzo, con fe 

Una juventud prometedora, «la que- 
ha de levantar el nuevo Japón», lo espe¬ 
ra, lo exige de nosotros, los misioneros, 
los miembros todos de la Iglesia Cató¬ 
lica. 


Revista de libros 


Arte —Oteíza. 

Biografía —Grisanti, Hunermann, Pavanetti. 

Ciencias —Flouret. 

Historia —Lecuna. 

Sociología —Belaúnde. 

Libros colombianos: Etnografía —Miscelánea Padre Castellví, Vinalesa. 
Filosofía —Botero Ramos. 

Lingüística —Flórez, Francoz, Restrepo, Quirós y Palma. 


ARTE 

Oteíza, Jorge. Interpretación estética de 
la Estatuaria Megalitica Americana, Edicio¬ 
nes Cultura Hispánica. Madrid, 1952—Estu¬ 
dia el escultor guipuzcoano, a través de su- 
gerentes capítulos, la estatuaria agustiniana; 
el paisaje y el hombre; la estatua y el ar¬ 
queólogo; conceptos fundamentales de una 
estética objetiva; viaje a San Agustín; histo¬ 
ria y clasificación de la plástica agustiniana; 
■descripción del alma agustiniana y guión 
gráfico de su estatutaria. En un apéndice 
final da solución estética a dudas que sur¬ 
gen en la investigación arqueológica. El 
autor, a lo largo de 157 páginas, quie¬ 
re descifrar el enigma encerrado en el mu¬ 
tismo de las estatuas agustinianas desde 
tiempos seculares; quiere desentrañar su 
historia en la contemplación de aquella obra 
monumental; quiere conocer el alma del ar¬ 
tista plasmada en piedra, porque toda obra 
es manifestación de su autor. Ciertamente 
para interpretar es necesario comprender e 
intuir el alma de las cosas, por eso nos 
advierte que «estilos como este de San Agus¬ 
tín, no se puede amar por mero patriotismo, 
sin entenderlos, y que en el fondo inhiben 
y avergüenzan secretamente al artista sin 
orientación». Pero los artistas, como lo poe¬ 
tas, expresan a través de sus obras no solo 
la propia alma, sino también el almas de 
las cosas; por eso es posible su interpreta¬ 
ción y ¿quién mejor pudiera interpretar a 
los artistas proto-andaquíes que un hermano 
en el arte? Todos los que llegaron a la es¬ 
tatuaria agustiniana intentaron una descrip¬ 
ción minuciosa o una comparación con otras 
estatuarias; pocos han querido adentrarse al 
interior de aquellas piedras plasmadas al 
calor de una inspiración artística y original. 
El arte agustiniano para Oteiza es la cul¬ 
minación de una cultura ligada al paisaje, 
que fue respuesta a la exigencia existencial 
y religiosa de un pueblo que cristalizó su 
pensamiento y su progreso en una estatua¬ 
ria simbólica monumental. La interpretación 
a ese símbolo de una realidad existencial, 
es la que el autor pretende al permanecer 
en contemplación ante aquellas obras como 
hermano en la profesión de aquellos hom¬ 
bres de extraordinarias dotes, que fabrica¬ 
ron esas estatuas y a quienes trata de com¬ 
prender y decifrar. 

Luis C. Herrera, S. J. 


BIOGRAFIA 

♦ Grisanti, Amgel. Vida ejemplar del 
Gran Mariscal de Ay acucho. En 8®, 285 pág.s 
Edic. del Minist. de Educ., Dirección de 
cultura y bellas artes, Caracas, 1952—Don 
Angel Grisanti posee el indiscutido mérito 
de mirar los hechos históricos con sentido 
amplio y panorámico. El libro es decidor 
en su conjunto para la niñez y la juventud 
de América a quien va dedicado, aunque a 
veces se espere más en los momentos cum¬ 
bres: Pichincha, Ayacucho. Presenta con ni¬ 
tidez una fase del carácter del Mariscal ya 
puesta de relieve por Bolívar: su grandeza 
de corazón: «Como vencedor fuiste la cle¬ 
mencia, como amigo, la lealtad». Cumple 
don Angel al pie de la letra las palabras de 
Sucre que sirven de portada a la obra: 
«Educar es el más sagrado deber delante de 
Dios y de los hombres». 

J. González O. 

♦ Hunermann, W. El Mendigo de Gra* 
nada. En 8®, 230 págs. Bolaños y Aguilar, 
1952—El haber sido elegida esta biografía 
de San Juan de Dios, para llenar el número 
de las películas agiográficas, es uno de los 
mayores elogios que de ella se puede dar. 
Con un fondo histórico real, entreteje Hü- 
nermann todo un colorido inusitado de datos 
de su biografiado, que en nuestro caso es 
de una exuberancia sin igual. Juan raptado 
de su casa paterna, su vida pastoril en los 
valles de Oropesa, vida endulzada por el 
romántico y puro amor. Sonar del clarín 
junto a los muros de Fuenterrabía, de don¬ 
de le salva la vida, milagrosamente, su ma¬ 
dre y Reina del cielo. Vuelve a tomar la 
espada para clavarla en el pecho turco cabe 
los muros de Constantinopla, para deponerla 
más tarde ante el altar de Santiago de Com- 
póstela. Y por fin su vida de Mendigo de 
Dios en Granada, befa y escarnio del pue¬ 
blo granadino en un principio, más tarde 
santo milagrero en incendios y desborda¬ 
mientos de ríos. Esta vida es la que nos 
pinta el escritor alemán, digna ciertamente 
de verse en la pantalla. El estilo del libro 
rápido, viril y fresco es digno y trasluce los 
hechos que el autor va captando. En su ca¬ 
pítulo sobre la Inquisición notamos un dejo 
de tristeza y repulsión que no se borra con 
la excelsa misión de enviado de la paz y 




190 


REVISTA JAVERIANA 


misericordia que lleva en su pecho Juan de 
Dios. Esta es un modelo de biografía de 
santo para leerse entre los lectores ordi¬ 
narios. 

Ignacio Ibáñez, S. J. 


♦ Pavanetti, Eduardo. Domingo, seré co¬ 
co tú. En 12®, 173 págs. Editorial Difusión, 
1952—Divide Pavanetti el libro, en tres par¬ 
tes, y muestra al niño a quien van dirigidas 
estas páginas, los tres campos más familia¬ 
res de Domingo, en los que se destacó como 
luz esplendorosa: Piedad, Pureza, Aposto¬ 
lado. Cada párrafo, escrito con sencillez y 
corazón, acomodado a los lectores infantiles, 
acaba con dos o tres sentencias breves, a 
modo de propósitos que sin duda animarán 
a las almas sencillas y puras de los niños. 
Ilustrado con figuras de color, tiene 
más realce y mejor presentación el libro 
«El materialismo de esta época, dice el pró¬ 
logo mató el alma del niño al alejarlo de la 
piedad, al marchitarle su inocencia». Pava¬ 
netti con la reseña de la santidad de Domin¬ 
go Savio pone al alcance de los niños la 
santidad de este niño. Por eso el título: 
Domingo, seré como tú. 

CIENCIAS 

♦ Flouret, Teresa H. I. La doctrina de la 
plataforma submarina. En 8®, 132 págs. Ar¬ 
tes Gráficas «Arges», Madrid, 1952—Libro 
científico, escrito a conciencia y en estilo 
fácil. Comienza por dar a conocer lo que 
es la plataforma submarina, su extensión y 
la naturaleza del fondo. Concluye la primera 
parte con interesantes ideas que nos dan a 
conocer la unidad del continente y la plata¬ 
forma' submarina, «sus recursos biológicos, 
minerales y energéticos, que a juicio de la 
doctora, permitirían a los estados solucionar 
graves problemas económicos de la actua¬ 
lidad». Todo cuanto está escrito en el libro 
se basa en documentos jurídicos, lo que 
nos da a entender que la autora, no propone 
ideas sueltas y descabellas, sin tón ni són, 
sino que todo cuanto dice viene respaldado 
por fuentes jurídicas. Trabajo en realidad 
profundo, ya que la doctora Teresa Flouret 
cita con frecuencia tratados, declaraciones, 
decretos y leyes sobre el asunto que se trata. 

C. M. 


HISTORIA 

♦ Lecuna, Vicente. La entrevista de Gua¬ 
yaquil. Restablecimiento de la verdad his¬ 
tórica. 22 X 16 cm., 364 págs. Ediciones del 
Ministerio de Educación, Caracas. 1952—Con 
esta obra enciclopédica, la eminente perso¬ 
nalidad del Dr. Vicente Lecuna, queda una 
vez más afirmada. Su libro La entrevista de 
Guayaquil, es un precioso compendio y com¬ 
pilación de todos los trabajos referentes a 
un problema —que no se ha debido plantear 


nunca— que requiere la intuición, penetra¬ 
ción y espíritu gigante en su dilucidación.. 
Esto ha hecho el Dr. Vicente Lecuna: la 
profundidad de su obra no deja lugar a du¬ 
das respecto a la Entrevista de Guayaquil. 
Bástenos echar una ojeada, y ver los innu¬ 
merables documentos; las citas de otros- 
autores; la visión objetiva del autor para, 
comprender la colosal tarea de patriotismo 
—sin herir las dos partes— que ha llevado< 
a cabo el Dr. Vicente Lecuna. Todo histo¬ 
riador, no solo americano, sino universal, no 
puede despreciar esta obra. No hay necesi¬ 
dad de ir a otras fuentes. El Dr. Vicente 
Lecuna, en trabajo hercúleo ha unificado ya 
esas fuentes. Siendo un problema que hiere 
el patriotismo de todo venezolano, sin em¬ 
bargo el Dr. Lecuna, si ha usado la ironía, 
ha sido solo para realzar la verdad y lo 
absurdo; sin lastimar la personalidad del 
enemigo. La entrevista de Guayaquil no es 
sólo un libro de consulta es una obra de 
estudio, indispensable a todo historiador, de 
utilidad máxima para el profesor. 

J. Rafael Roche, S. J. 

SOCIOLOGIA 

^ Belaunde, Víctor Andrés. La Síntesis' 
viviente. Ediciones Cultura Hispánica. 158 
pags. Madrid, 1950—«No he encontrado otro 
nombre mejor que el de Síntesis viviente 
para expresar la concepción que explica la 
evolución de la cultura por factores espiri¬ 
tuales, sin descuidar la influencia de otras 
causas señaladas por la sociología». Se reú¬ 
nen en esta obra de carácter filosófico-cuL 
tural, una serie de seis ensayos encaminados 
a demostrar el valor constructivo de la cul¬ 
tura cristiana, contraponiendo la crisis de 
nuestra civilización por haberse sustraído a 
su influencia. En el primer ensayo, dedicado 
a relievar el valor trascendental cristiano 
de la cultura hispánica en el siglo de oro, 
puede admirarse una síntesis muy bien lo¬ 
grada de la época, además del valor infor¬ 
mativo por las continuas referencias a las 
obras de los hispanistas más famosos. El 
carácter constructivo y novedoso de la obra 
se contiene en el quinto ensayo sobre la 
teoría del Estado «y las reformas que él en¬ 
traña, según la filosofía católica». A lo largo 
de toda la exposición, circula la savia de 
las ideas cristianas y no menos cristiana es 
su conclusión, imbuida en el más puro es¬ 
píritu evangélico: «Sólo sabemos que frente 
a las fuerzas oscuras del mundo nuevo, de¬ 
bemos afirmar y restaurar la realidad espi¬ 
ritual trascendente, no sólo como fe sino 
como vivencia». Es superfino insinuar eí 
valor literario de la obra a un público culto 
que conoce al maestro peruano en la ma¬ 
jestad vigorosa del estilo y en el dominio 
impecable de la lengua. 

Norberto Me fia Llano, S. J. 


REVISTA DE LIBROS 


191 


LIBROS COLOMBIANOS 


ETNOGRAFIA 

♦ Miscelánea Padre Castellví. Publicacio* 
nes del centro de investigaciones lingüísti' 
cas y etnográficas de la Amazonia colom¬ 
biana. 24 X 17 cm., 260 págs. Sibundoy (Pu- 
tumayo), 1953—Es este un bello homenaje 
al P. Marcelino de Castellví, misionero ca¬ 
puchino del Putumayo, en cuya alma de 
apóstol encontraron también las ciencias un 
acendrado amor. Su prematura muerte su¬ 
mió en dolor a la investigación científica . 
colombiana, que perdió en él a uno de sus 
maestros. En el escondido retiro de Sibun¬ 
doy formó ese Centro de investigaciones lin¬ 
güísticas y etnográficas de la Amazonia co¬ 
lombiana, el CILEAC, que se impuso a la aten¬ 
ción del mundo de las ciencias. Los estudios 
lingüísticos, etnológicos e históricos del P. 
Castellví, llevaron su nombre más allá de 
las fronteras de Colombia, su patria de 
adopción. Con el generoso mecenazgo del 
Banco de la República, publica la revista 
Amazonia este número extraordinario en 
honor de su fundador. En él se encuentran 
escritos que elogian la vida y obras del P. 
Marcelino, al lado de interesantes estudios 
sobre los temas favoritos del ilustre des¬ 
aparecido. Entre los de carácter lingüístico 
y etnológico se hallan: Vestigios de la len¬ 
gua muisca (Manuel J. Forero), El arte de 
oro en Colombia (Jaime Jaramillo Arango), 
Un documento muisca inédito (Louis F. 
Ghisletti, El centro de estudios venezolanos 
indígenas (Cayetano de Carrocera, O. F. M. 
Cap.), Noticias etnográficas dos indios ti¬ 
cunas (Fídelis de Alviano, O. F. M. Cap.), 
Textos tegrias. Las uerjayas (Enrique J. 
Rochereau) etc. Otros versan sobre puntos 
históricos como los consagrados por Luis A. 
Cuervo al candor de los cronistas coloniales, 
por el P. Cipriano de Utrera, O. F. M. 
Cap. a Roldán el Temerario, y por el P. 
Jacinto M“ de Quito al sepulcro del Tribuno 
del pueblo, José Acevedo y Gómez. Final¬ 
mente los hay consagrados a las ciencias 
físicas (La radiofonía al servicio de la sís¬ 
mica en Colombia por el P. Jesús E. Ra¬ 
mírez, S. J.; Maravelles del micromón por 
el profesor F. de S. Aguiló), botánicas (Luis 
M. Murillo, Richard Evans Schultes), geo¬ 
gráficas etc. En la segunda parte de esta 
Miscelánea se reúnen los decretos de enti¬ 
dades oficiales y científicas en honra del 
P. Castellví. 

^ ViNALESA, José de. Misionero capuchino. 
Indios arhuacos de la Sierra Nevada de San¬ 
ta Marta. 25 X 17 cm. 163 págs. Editorial 
Iqueima, Bogotá, 1952—En las estribaciones 
de la Sierra Nevada de Santa Marta, uno 
de los más bellos sitios de que se enorgu¬ 
llece Colombia, mora la taciturna y redu¬ 


cida tribu de los arhuacos. El P. José de- 
Vinalesa ha vivido largos años como misio¬ 
nero entre ellos. Y fruto de una observación 
minuciosa es este libro en que describe la 
topografía de la Sierra Nevada, el carácter, 
las costumbres, las leyendas y la organiza-- 
ción social de los indios arhuacos. Un en¬ 
sayo de gramática arhuaca y un amplío vo-- 
cabulario del mismo idioma completan la* 
obra. La etnología y la lingüística colom¬ 
biana cuentan con este nuevo y valioso apor-- 
te, sobre una de las tribus más enigmáticas 
de nuestro territorio, escrito con la com¬ 
petencia que da una metódica y paciente ob¬ 
servación de los mismos indígenas. 

J. M. p: 


FILOSOFIA 

^ Botero Ramos, E. Apuntes de Metafí¬ 
sica. 22 X 15, 248 págs. Editorial Bedout, 
Medellín, 1952—Sin duda, más provecho se' 
saca de las ideas claras que de la profun¬ 
didad misma, sobre todo al comienzo deP 
estudio de las corrientes intelectuales. Más 
aún, si se desea conocer lo que de inequí¬ 
voco y cierto hay en el pensamiento actual, 
debemos los jóvenes conocer los francos- 
medios que nos brinda la filosofía clásica. 
El doctor Botero Ramos desinteresadamente, 
sin presunción de originalidad, como él mis¬ 
mo lo advierte, nos ofrece una síntesis de" 
ese acopio ideológico hecho por muchos hom¬ 
bres, con trabajo de siglos dedicados a la' 
búsqueda de la verdad. El autor ha querido 
hacerse eco de Monseñor Rafael María Ca-- 
rrasquilla (de quien fue discípulo). Con ello' 
ha obtenido un nuevo mérito para su obrar 
la sencillez. Lo cual es de gran valor, si se' 
tiene en cuenta que la materia presenta no 
pocos escollos. Presentarla de manera atrac¬ 
tiva, sin nebulosidades, es lo que ha logrado. 
En cuatro partes está dividida la obra: On-- 
tología. Cosmología, Teología natural y Psi-- 
cología racional. Son afrontadas las princi¬ 
pales cuestiones, tal como las propone la 
Filosofía perenne. Antes de embarcarse en- 
la lectura de autores de nuestro tiempo, para' 
cuya lectura no están preparados muchos dé¬ 
los que lo hacen, por falta de estudios filo¬ 
sóficos y de claridad en los conceptos, acon¬ 
sejaría que se leyese y meditase los pensa¬ 
mientos expuestos en este libro. Son ideas 
tomadas de la experiencia, de la vida, por 
muchos hombres y durante muchos siglos, 
y tal vez ello merezca nuestra atención. 

D. A. c: 


LINGÜISTICA 

♦ Florez Luis. Lengua española. 20 X IJ'^ 
cm. Publicaciones del Instituto Caro y Cuer¬ 
vo, series minor iii. Bogotá, 1953—En 1951 




192 


REVISTA JAVERIANA 


publicó el Instituto Caro y Cuervo el valioso 
estudio de Luis Flórez, presidente de la 
sección de dialectología, La pronunciación 
de español en Bogotá, y de él dimos cuenta 
oportunamente. Hoy debemos reseñar la 
serie de conferencias lingüísticas del mismo 
Flórez que con el título de Lengua española 
presenta el docto Instituto. Dentro de su 
unidad general los temas de estas conferen¬ 
cias son variados. La mayoría se refieren a 
modismos regionales como Influencias in¬ 
dígenas en el español de América, Pronun¬ 
ciaciones colombianas. Galicismos del es¬ 
pañol en Colombia, Anglicismos del español 
en Colombia, etc. Otras son de carácter in¬ 
formativo como las dedicadas a las Acade¬ 
mias de la lengua española, a los filólogos 
faispano-americanos y a Rufino José Cuer¬ 
vo. Finalmente se encuentran breves mono* 
grafías como El castellano en el Quijote, en 
que muestra la preocupación de Cervantes 
por la lengua, pues de un lado satiriza los 
estilos afectados y de otra critica las expre¬ 
siones vulgares, y Gramáticas escolares, en 
■ que hace ver su convencionalismo y estacio¬ 
namiento en contraposición con las gramᬠ
ticas científicas que tienen en cuenta la vida 
üel idioma, pero reconoce los méritos de 
aquellas para mantener la unidad de la len¬ 
gua. Estas conferencias, destinadas a popu¬ 
larizar los conocimientos lingüísticos, fue¬ 
ron dictadas ante los micrófonos de la ra¬ 
diodifusora nacional. Por esto el autor no 
'hace en ellas alardes de tecnicismo, sino 
procura adaptarlas a la mentalidad de los 
oyentes con numerosos y prácticos ejemplos. 

^ Francx)z, Luis, S. J. Gramática Fran¬ 
cesa. 21 X 13 cm. 260 págs. Textos Pax. Sép¬ 
tima edición. Librería Voluntad, Bogotá. 
Largos años de permanencia en Colombia, 
que le dieron un perfecto dominio de la len¬ 
gua castellana, y una labor prolongada de 
enseñanza, capacitaron al P. Luis Francoz, 
saboyano de nacimiento, para escribir esta 
gramática de la lengua francesa, que cuen¬ 
ta, con esta, su séptima edición. Es ella un 
modelo en su género por su claridad y pre¬ 
cisión y el sentido práctico que la orienta. 
Ha sido adaptada para dos cursos, el último 
de los cuales consagrado a la sintaxis, está 
redactado en francés. Este útil texto está 
presentado con la ya clásica pulcritud y co¬ 
rrección de las ediciones de la Librería Vo¬ 
luntad. 

♦ Restrepo, Félix, S. J. Diseño de se¬ 
mántica general. El alma de las palabras. 22 
X 14 cm., 242 págs. Editorial Constancia 
S. A., México (1952)—Hemos leído de nue¬ 
vo, con creciente interés, este manual de 
semántica, en su tercera edición. Está ella 


precedida de los laudatorios juicios que se 
le tributaron en numerosas revistas del ex¬ 
terior. El que quiera conocer cómo las pa¬ 
labras no son algo muerto en el idioma, 
tome entre sus manos este claro y ameno 
tratado, y en él encontrará cómo nacen las 
palabras al contacto del espíritu con nue¬ 
vas realidades o al observar la® ya cono¬ 
cidas con más atención; cómo^se forman 
otras nuevas por derivación, composición o 
asimilación, o por calco de voces extranje¬ 
ras; cómo cambian de sentido al ennoble¬ 
cerse o al generalizar su significado y cómo 
mueren también al desaparecer del habla 
popular. Allí aprenderá cómo los sentimien¬ 
tos y la imaginación juegan en ocasiones un 
papel decisivo en el idioma, y conocerá el 
origen curioso de muchas palabras, como de 
pistola que deriva su nombre de una peque¬ 
ña daga que se fabricaba en Pistoya (Ita¬ 
lia), de salir que en su acepción primitiva 
latina solo significaba el brotar del agua; 
de asesino que tiene su origen en la palabra 
árabe haschaschin, bebedor del zumo de 
yerba haschisck, y mil otras más. La obra 
dentro de su necesario tecnicismo se lee 
con agrado, ya que está escrita con diáfana 
precisión y le dan interés los variados y 
curiosos ejemplos. El autor no ha sido el 
primero en formular las leyes del idioma; en 
este estudio aprovecha las investigaciones 
de filólogos alemanes y franceses; pero tie¬ 
ne el mérito de haberlas aplicado a la len¬ 
gua castellana y buscado en este idioma la 
mayoría de sus ejemplos. 

J. M. Pacheco, S. /. 

^ Quiros y Palma, José Manuel, S. J. 
Modelos franceses, o colección de lecturas 
graduadas y escogidas entre los mejores pro¬ 
sistas y poetas franceses. Textos Pax, S. J. 
Décima edición. Editorial Bedout, Medellín, 
1952—Esta antología escolar, que mereció 
las alabanzas de Antonio Gómez Restrepo y 
Alfonso Robledo, conserva todo su interés 
y actualidad en su décima edición. Supo 
el P. Quirós no solo graduar pedagógicamen¬ 
te sus lecturas, sino seleccionar, con acertado 
criterio, bellos trozos de la rica literatura 
francesa, sin estrechos exclusivismos, «for¬ 
mando, como dijo Gómez Restrepo, un ra¬ 
millete de escogidas y brillantes flores, que 
perfuman el alma con el aroma de lo bello 
y lo bueno». Los alumnos han podido sa¬ 
borear en ella no solo a los grandes escri¬ 
tores del siglo de Luis XIV, sino a los re¬ 
presentantes más sobresalientes de las úl¬ 
timas escuelas literarias. Numerosas notas 
históricas, críticas y gramaticales facilitan 
grandemente al estudiante la comprensión 
de los autores. 



Otfví jlfüllín de Pe;o; para Ud. et 18 de Kcdiemdre 


V.... rasando ñor mota n roma t.iii rdEimos 
Dor oalor de $ i. 620 Jiog.oo 










váUjí: 


j 


SIEÜirdE DICE OdIEII GODO El IDOyOG 


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de la bOTERlfl DEh UfílbbE - Doniembre 18 de 1953 


1 PREMIO MAYOR DE UN MILLON DE PESOS 

i PREMIO SECO. 

1 SEGUNDO SECO. 

1 TERCER SECO. 

I CUARTO SECO.... 

I QUINTO SECO.. 

1 SEXTO SECO. 

I SEPTIMO SECO. 

1 OCTAVO' SECO. 

I NOVENO SECO. 

I DECIMO SECO. 

1 UNDECIMO SECO'. 

1 DUODECIMO SECO. 

9 PREMIOS PARA LAS 3 ULTIMAS CIFRAS 

($ 1.000,00 c/u.). 

90 PREMIOS PARA LAS 2 ULTIMAS CIFRAS 

($ 600,00 c/u.). 

900 PREMIOS PARA LA ULTIMA CIFRA DEL MA¬ 
YOR ($ 400,00 c/u.). 

9 PREMIOS PARA LAS 3 PRIMERAS CÍFRÁS DEL 

MAYOR ($ 1.000,00 c/u) . 

90 PREMIOS PARA LAS 2 PRIMERAS CIFRAS DEL 
MAYOR ($ 600,00 c/u.). 


$ 1 . 000 . 000,00 

$ 50.000,00 

S 30.000,00 

$ 20.000,00 

$ 10 . 000,00 

$ 5.000,00 

$ 5.000,00 

$ 2.500,00 

$ 2.500,00 

$ 2.500,00 

S 2.500,00 

$ 2.000,00 

$ 2.000,00 

S 9.000,00 

$ 54.000,00 

$ 360.000,00 

$ 9.000,00 

S 54.000,00 


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